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Winstone

Customers rated Winstone 5 out of 5 based on 58 reviews
tattoed latin stud that will blow your mind with my wild sex
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all morning

Nov 19th @ 9:12am EST

Toda historia tiene un comienzo. La mía la tuvo en algún momento del futuro distante. Los recursos naturales disponibles se fueron agotado, o eso nos hicieron creer los gobiernos, y comenzaron las leyes de limitación de población, o comúnmente conocidas como purgas. Para entonces eramos ya diez mil millones de almas en la Tierra y había un importante proyecto entre la Alianza Europea y los Estados Confederados del Pacífico para construir una ciudad en la Luna.

Pero todo eso me importaba poco entonces. Yo era un chaval de 20 años que vivía en los suburbios de una de esas arcologías para ricos y que consideraba que el único futuro que debía importarme era mañana. Me había pasado el día en el mercado tratando de obtener algo de comida y me dirigía a casa con lo poco que había podido hurtar. Había estado muy cerca de ser descubierto, con lo que tuve que gastar algo de dinero para disimular y marcharme corriendo.

Al llegar a casa le enseñé a mi padre lo que había podido coger. Un par de botes de alubias, algo de pasta deshidratada y unos sobres de vitaminas con sabores frutales. Mi padre cruzó sus inmensos y peludos brazos sobre el pecho y puso esa cara de disgusto que ya me conocía tan bien.

-¡¡Que es toda esta basura!! ¿¡Piensas que podremos alimentarnos solo con esto!? - Gritó furioso sujetando una de las latas de alubias. - ¡Vete a mi cuarto y prepárate para ser castigado!

Mis tres hermanos entraron corriendo a la cocina en lo que yo enfilaba al cuarto de mi padre. Les escuché claramente pedirle a mi padre que le dejaran estar presentes cuando me diera el castigo, pero él les dijo que no. Escuché sus quejas en lo que abría la puerta. Cerré y me quedé solo, no quería escuchar más.

En el cuarto había una gran cama de matrimonio, un armario desvencijado con las puertas abiertas y lleno de ropa revuelta, casi toda también robada, y una mesilla sobre la que descansaba un holoproyector que mostraba hologramas de tiempos mejores que yo no había vivido. La que más se repetía era la de una hermosa mujer de larga melena morena rizada, siempre sonriente y con pecas.

-Chico, tu madre era bien hermosa...

Me dijo mi padre que había entrado sin que me diera cuenta y cerrado la puerta con el mismo sigilo. Apoyó sus inmensas manazas en mis hombros y me besó el cuello.

-Espero algún día puedas perdonarme todo esto.

-¿Los gritos y el simular que me castigas para podernos quedar a solas? - Me giré procurando no dejar de tener sus manos encima. - No hay nada que perdonar.

Fui yo quien dio el primer paso. Siempre fui yo. Besé sus labios, como hiciera con tan solo diecisiete años, cuando ya había asumido mi sexualidad, dos años después de la muerte de mi madre. Nuestras lenguas entraron en contacto. Mi padre me agarró de la cintura y, sin dejar de besarnos, me tumbó en la cama. Se separó de mí el tiempo justo para desnudarse, cosa que yo imité. Su cuerpo era impresionante. Muy peludo pero muy musculoso. Ni siquiera ahora, en la peor de las situaciones, había dejado de hacer tareas físicas, como los muchos arreglos a cambio de comida para el vecindario.

Se esforzaba mucho por sacar adelante a su familia y desde el fallecimiento de mamá nunca tuvo tiempo de encontrar un nuevo amor. Pero ahora me tenía a mi, un chico de 20 años desgarbado y delgado. Alzó mis piernas sobre sus hombros, apoyó su enorme pija, ya todo dura, contra mi ojete, y presionó. Entró de una sola vez. Me besó en los labios y antes de correrse me dijo, entre gemidos.

My neighbor's son

Nov 19th @ 9:11am EST

El hijo de mis vecinos de arriba no había acabado aún el instituto y todavía no le había salido barba, pero ya se comportaba como una auténtica puta. Por mi parte, desde mi divorcio, ni que decir tiene que estaba más cachondo que nunca, buscando cualquier agujero caliente en el que hundir mi cipote. Un macho de 43 años como era yo no podía menos que buscar víctimas implacables a las que poder usar como a un pañuelo, y aquel chico que tanto se prestaba a esos juegos era idóneo.

Supongo que lo que más morbo le daba de mí era mi hercúlea envergadura, mi barba rala y mi cabeza rasurada, así como mi musculado y machacado cuerpo de gimnasio, pues el currarme en el gimnasio me hacía olvidar todas las movidas extrañas que habían ocurrido en mi vida durante el último año, desde que lo dejara con mi amargada esposa.

No era la primera vez que me follaba a aquel niñato. Era la segunda. Y esta vez era plenamente consciente de lo que quería que pasara. Él acababa de llegar del instituto y nos habíamos cruzado por casualidad en el portal. Ya en el ascensor, le pregunté sin quería acompañarme a casa, y así lo hizo.

Entramos por la puerta y le observé mientras dejaba su mochila en un rincón del salón.

-¿No has comido nada? –le pregunté. Eran las tres y cuarto de la tarde.

-No tengo ganas. Sólo me apetece hacer lo que ya sabes. Tampoco tengo mucho tiempo. Tengo que volver a casa, así que…

-Bien. –sonreí. –Muy bien –le hice un gesto para que pasara a la habitación. Yo entré detrás de él. –Desnúdate entonces.

Comenzó a quitarse la camiseta y dejó al aire su delgado e imberbe torso de piel morena. Por mi parte, fui más rápido que él. Me había quitado la camiseta mientras le pedía que se desnudara y me había sacado el pantalón. Ya sólo me quedaba quitarme el bóxer negro que se ajustaba a mis voluminosas piernas y a mi gordo paquetón. Él hizo lo mismo. Se quedó con unos slips de licra de color verde oscuro. Dio unos pasos hacia mí, le sostuve por la nuca y empecé a morrearle, mientras él apretujaba mis gordas y duras nalgas y me bajaba el calzoncillo.

Dejé que éste se escurriera por mis tobillos y me lo saqué. Hice lo propio con el chaval, tirando de su slip hacia abajo, y cuando estaba desnudo totalmente, le aupé y le sostuve en vilo entre mis brazos, con mis bíceps en tensión, morreándonos sin parar. Él gimió al sentir con la fuerza con que le sujetaba en el aire, lejos del suelo. Mi barba y mi bigote cosquilleaban en su sensible y sedosa piel, sus labios se friccionaban con los míos y nuestras lenguas se buscaban. Pecho contra pecho, el suyo imberbe y delgado y el mío robusto y velludo. Él rodeaba mi cuello con sus brazos. Rodeaba el cuello de un torazo veintiséis años mayor que él mientras buscaba con su lengua entre mi cálida saliva.

Mi polla estaba ya totalmente dura sintiendo aquel cuerpo abrazado al mío. Le sujetaba con una mano en una de sus tiernas nalgas y con la otra le acariciaba la espalda, sin dejar de besarnos en ningún momento, pues al chavalín aún se le veía inexperto y aquel juego de caricias y ternuras le gustaba, aunque luego desembocara en un fiero y destripador polvo.

Entonces se escurrió de mí, tocando el suelo con sus pies. Continuamos besándonos frente a frente, mientras él me pajeaba mi henchido rabo con parsimonia y yo separa uno de sus cachetes del culo para jugar con mis dedos de la otra mano en su cerrado agujerito.

-Agáchate y chúpamela –le ordené.

Él, serio, se puso en cuclillas, se lamió la mano para impregnarla de saliva y se la extendió por su propia polla. Al instante capturó mi rosado y circuncidado capullote entre sus labios, empezando a mamar. Me sujeté el rabazo por la base y le pedí que no se centrara solo en mi cabezón, sino que me lamiera todo el tronco con la lengua, que luego se la metiera en la boca y la empujara a lo hondo de su campanilla, que se la tragara, que la volviera a sacar, que me diera lametones, que me regalara ricos besos en las pelotas. Y el chico obedecía a todo, entregado a las órdenes de un gran macho como yo.

Pasados unos minutos, comencé a examinar sus movimientos. Cada vez me lo hacía mejor, entregando más y más placer a mi polla, así que dejé de darle órdenes, le puse una mano en la cabeza y, acariciándole el pelo con ternura, le dejé que me hiciera, que se dejara llevar. Lo hacía tan bien. Me volvía tan loco, que por un momento tuve que parar, separarle de mí e inclinarme hacia él, sosteniéndolo con ambas manos a cabeza. Entonces le regalé un intenso y húmedo morreo que duró dos largos minutos.

-Lo haces de miedo –le sonreí, y él me sonrió. -¿Te gusta que te den polla, verdad?

Él asintió y sonrió con picardía.

-Pues sigue –le animé.

Esta vez sujetó con una mano mi tronco y empezó a mamarme y a pajearme a un tiempo, obligándome a soltar gemidos de gusto. Sorprendido y encantado con lo que me hacía experimentar, el chico miraba hacia arriba, hacia mi cara de gusto, hacia mis párpados cerrados y a mis pectorales duros y gordos y a mi vientre ejercitado y velludo.

El chaval no paraba de masturbarse su polla de medida estándar y algo regordeta, disfrutando de lo lindo del mamadón que me estaba regalando.

Yo me amasaba los huevotes mientras el nene continuaba felándome de lujo, cada vez mejor, con mejor cadencia, con aquella boquita que me ponía del revés.

Entonces soltó mi rabo, se puso en pie, y volvimos a morrearnos. Agarré su rabo y lo pajeé, entrándome en ese mismo instante unas ganas locas de zampármelo. Así que le abracé de nuevo, nos besamos, le aupé y le llevé hasta la cama, en donde inclinándome, dejé que su espalda quedara recostada contra el colchón y acabé tumbándome sobre él, con todo el peso de mi cuerpo sobre el suyo, con nuestras bocas pegadas, con una de mis manos acariciándole el pelo y la frente, y él abierto de piernas conmigo entre ellas.

Nuestros rabos estaban pegados el uno al otro. Sentíamos como ambos babeaban de excitación. Entonces me separé y comencé a bajar hasta su entrepierna. Él no debía de esperarse aquello, pero reaccionó muy bien cuando sujeté su polla entre mis dedos y me la llevé a la boca. El chico flipó.

He de reconocer que no era una polla especialmente grande, pero siendo la de aquel hombrecito, me parecía un primor. Podía metérmela entera en la garganta y me sorprendió que al hacerlo le engordara y le creciera un poco más. Al final era mejor de lo que me pensaba. Empecé a disfrutar bastante mamando aquel cipote adolescente y lo hice más todavía cuando el niñato se atrevió a plantarme la mano en la cabeza para guiarme conforme me la comía.

Era terriblemente sabrosa. Me la metía, me la sacaba, la meneaba, acariciaba con mi mano libre su vientre plano y sin vello alguno. Todo ello conmigo a cuatro patas sobre el colchón.

-Sigue –me rogaba el chico. –Sigue.

-Claro. ¿Te gusta cómo te la chupo?

-Mucho –sollozaba de placer.

-Pues ahora levanta las piernas y dame culo –le ordené, cosa que hizo.

Le sostuve por los tobillos, tiré un poco de sus piernas hacia el techo y entonces hundí mi barbuda cara entre aquellas tiernas nalgas que me regalaron un delicioso sabor que capturé con mi boca bien abierta y mi hábil lengua. El chico, extenuado de placer, se volvía a escupir en la mano, se restregaba la saliva por la polla y se masturbaba mientras yo me comía su ojete e intentaba meterle la lengua lo más hondo posible.

Sin previo aviso, subí hacia arriba y le besé. Mi húmedo y gordo cipote de 17 cm quedó pegado a la raja de su culo, y sus piernas abiertas ancladas a mis hombros. Se acercaba el momento de enseñarle lo que hacían los auténticos machos. Restregando mi rabazo contra la entrada de su culo, el chico empezó a respirar más rápidamente. Además, yo no dejaba de besarle.

Pensé que necesitaría más lubricación en mi pepino. Me clavé de rodillas, me acerqué a su cara y le indiqué que volviera a chupármela. Bajó sus piernas, volvió a pajearse su propia polla y a mamarme mirándome directamente a la cara. Podía verle totalmente entregado a mí, dispuesto a hacer cualquier cosa. Si ponía la base de mi rabo en su barbilla, mi pollón casi era tan grande como la longitud de su cara. Era algo increíble. Pero una vez más seguía chupándomela, como si nunca fuera a acabarse el tener mi salchichón tan a mano.

the flesh is weak

Nov 19th @ 8:26am EST

Hacía poco más de un año desde que despertó mi curiosidad por las vergas. Cada vez sentía más ansia por que un buen macho me cogiese por las caderas y me metiese su miembro por el culo sin reparos, que me hiciese su puta. Ya no podía más. Necesitaba polla ya.

Una mañana cojí el ordenador y entre en un chat gay. Plante las semillas: "Yo sumiso, joven, busco activo para que parta el culo". No tarde en recojer la cosecha. Al poco tiempo tenia tres tios hablandome. Uno me gusto especialmente, Ricardo. Me dijo que le gustaban los primerizos. Según su descripción era un hobre de mediana estatura, en buena forma y 19cms de herramienta. Nada mal. Me lanzé y quedamos para el día siguente en su casa.

A la mañana siguente empezé a prepararme. Me metí a la ducha cuchilla en mano. Me rasure el culo disfrutando cada milímetro y pase a la delantera. Después dilaté mi agujero, y metí todo lo que pude del cabezal de la ducha para limpiarmelo. Que sensación tan placentera. Para acabar, saque todo el agua que tenía dentro, cerré la ducha y me la volvi a meter. Puse el agua fria y la encendí de golpe. Un genial escalofrio invadió mi cuerpo. Pero tenía que reserbarme para Ander. Fuí a la habitación de mi madre a por un poco de ropa interior femenina. Escojí unas pantis que resaltaban mis respingonas nalgas. Me puse unos vaqueros pitillos, una camiseta prieta y unos botines.

Estube esperando impacientemente a mi amo. Estaba bastante nervioso, tenía miedo de arrepentirme, pero al fin llegó Ricardo. Me monté en su coche, un elegante BMW. Nos dimos la mano y nos pasamos el viaje hasta su casa hablando de lo que íbamos a hacer.

Al llegar, me ofreció una copa. La cosa se estaba animando, y me propuso un juego: yo seria su perro y el mi dueño. Estaba cachondísimo, y acepté sin dudar. El se fué a por un collar de pinchos, y yo me desvestí hasta quedarme en pantis y botines. Entonces aparecio el en boxeers y con el collar. Nos sentamos en el sofa y nos unimos en un largo beso con lengua. Yo voy acariciando sus pezones hasta bajar a su verga, pero en tonces el me coje la mano y me inmobiliza para ponerme el collar.

-Te gusta perra?- me dijo

-Me encanta- respondi- necesito unos azotes-

Entonces me azotó el culo y tiro del collar. Era totalmente suya. Se puso despues encima mio y sentí su erecto pene en mi raja.

-Quiero comertela toda-le dije

Entonces se puso delante mio y me lance a su entrepierna. Acaricie su pene y lo besé. Después le bajé los boxers y su polla me dió en la cara. Era la primera mamada que hacía, asi que lo hice como en las pelis porno. empeze a chuparle los huevos, para despues subir de un lametazo hasta la punta y metermela en la boca todo lo que pude. El gemía asi que supuse que lo hacia bien. Entonces me agarró de la cabeza y empezo un mete-saca a un ritmo frenético. En cuanto terminó de follarme la boca me dió la vuelta sin de cir la palabra se puso detrás mio estando yo a cuatro patas. Me bagó los pantis y me dió un delicioso beso negro. Despueés me metió un dedo en el culo. Yo me retorcía de placer. Me metió el segundo, pero antes de meter el tercero, los sacó y puso su gorda herramienta en mi ano. Se puso lubricante y empezo a empujar. Costó un poco al principio pero entró. Cuando sentí sus huevos contra los mios, empezó un mete-saca mientras me agarraba y me azotaba mi culo. Cuando parecía que se iba a correr me la saco, queria cambiar de postura. El se reclinó en el sofa y yo me pusé encima suyo dándole la espalda. Me metí denuevo su polla y empezé a moverme. Me hacía sentirme como una puta el cabalgar su polla mientras me agarraba fuertemente de la cadera. El me acompañaba con un movimiento a la vez que yo subia y bajaba. Estaba gritando de placer. Ricardo era todo un macho. Ambos estabamos llegando al clímax. El se corrió dentro de mi llenándome de leche y después me corrí yo. Me tumbé encima suyo y me apretó con fuerza contra él, cogiendome de los pezones. Le hize una paja hasta que se puso dura denuevo y me la metí de nuevo para dejarla limpia. Entoces me agarró del culo y me subió. Me agarré a él mientras nos besábamos, compartiendo su rica leche.

much mouth

Nov 19th @ 8:25am EST

Eran las cuatro de la tarde de aquel sábado del mes de agosto y Diego se encontraba sentado en la enorme cama de matrimonio, abierto de piernas y sudando bastante. El ventilador apenas aliviaba la temperatura del cuarto y la húmeda piel de su espalda se pegaba al cabecero de la cama. Era un tío robusto, aunque no tenía músculos marcados. Sus formas eran más bien voluptuosas, con aquellos labios carnosos, sombra de barba morena y dura, como su pelo. El pecho, el vientre y las piernas bien pobladas con vello negro, y un rabote de 18 cm de gorda carne que era un primor.

Tanto mi amigo David como yo llevábamos desde las doce del mediodía mamándoselo al buen macho que era Diego, con sus veintiocho años recién cumplidos. Es más, estábamos impresionados con el aguante que tenía nuestro colega. Llevaba casi cuatro horas con las piernas abiertas y nuestras cabezas entre ellas, dándonos a comer de su polla, pasándonosla de una boca a otra, con tan sólo pausa para almorzar tras haberse corrido abundantemente en nuestras gargantas, repartiendo gran cantidad de leche entre David y yo, la cual habíamos comido con deleite.

Nuestra intención era comer polla hasta hartarnos a lo largo de todo el fin de semana, de sábado a domingo, y Diego se había ofrecido a ayudarnos hasta donde buenamente llegara su aguante, que visto lo visto, parecía ser bastante.

-Os voy a dar polla todo el tiempo que me pidáis –nos había promentido.

El rabazo de Diego era bastante gordo. Tenía un chorizo considerable entre sus grandes piernas, con una buena pelambrera de espeso vello púbico. Era grueso desde la base hasta el redondo y amoratado capullo, sin circuncidar, con buena cantidad de pellejo que retraer una y otra vez, incansablemente. Un capullo y un frenillo ya enrojecidos por el ajetreo supeditados por nuestras bocas y gargantas durante las tres horas anteriores.

La verdad es que era el propio Diego el que nos pedía que se la mamáramos dándole caña y parecía encantado con ello. Tanto David como yo tragábamos bastante bien. Aunque he de reconocer que David era capaz de tragar cipotes mucho más largos y gruesos que yo sin dar apenas arcadas. El caso es que con Diego estábamos haciendo un buen trabajo, intercambiándonosla el uno al otro a cada poco, regalándonos pollazos en la cara que nos embadurnaban el rostro de saliva mientras el chaval nos dejaba hacer, con sus brazos caídos hacia los lados o con sus manos guiando nuestras cabezas, gimiendo sin parar.

-¡Qué placer le dais a mi polla! –nos decía.

-Y lo que te queda –susurró David, sacándose el rabote por un instante y volviendo a capturarlo entre sus labios.

-No me cansaría nunca de daros rabo a los dos, cabrones –dijo Diego. –Lleváis ahí unas cuantas horas sin parar y mirad que dura la tengo.

-Dame –se la pedí a David, que se la sacó de su boca bien reluciente y llena de babas y me la dio a comer. Succioné con fuerza y Diego gimió. Al instante David me apretó por la nuca y todo el cipote se me clavó en la garganta.

-¡Muy bien! –sonrió David, satisfecho, a la par que amasaba los cojonazos grandes y peludos de Diego.

-Joder, ¡Cómo la chupáis cabrones! –decía el macho.

-Tío, tienes que darnos de comer polla hasta mañana, por favor –le rogó David. –Esto es lo mejor.

Diego resopló.

-¿Hasta mañana? –se alucinó el machote, cachondo por aquella petición. –Eso es mucho. Creo que os podría aguantar un par de horas más, a lo sumo.

-Hasta la noche –rebajó la petición David. Yo todavía tenía el pepinazo de Diego entre los labios mientras mi amigo lo sostenía con sus dedos por la gruesa base, dispuesto a tomarme el relevo en cualquier momento.

-¿Hasta la noche? –repitió Diego, enjugándose con la muñeca el sudor de su frente. –Son las cuatro de la tarde…

-¿Crees que podrías aguantar hasta las diez? –le preguntó.

-¿Dándoos polla sin parar? –dijo el chico, escéptico y alucinado a la vez. –Me encantaría hacerlo, tíos, pero esos son seis horas más chupando de mi rabo.

-Seguro que eres capaz de hacerlo –le animé, sacándome el cipote de la boca y meneándolo con fuerza, con todas aquellas venas marcadísimas, gordo y duro como estaba. Era un rabazo gigantesco lo que aquel macho tenía entre las piernas.

-Es que la tienes gigante –se admiró David, cogiéndola entre sus dedos y llevándosela de nuevo a la boca.

-¿Y no tenéis otro colega que quiera daros polla? Si somos dos a lo mejor si podría aguantar.

-No es mala idea –dije, mirando a David, que dejó de chupar para calibrar la oferta.

-Lo que se me ocurre es llamar a alguien más, pero en todo caso sería para que nos ayudara a comerte el rabo –sonrió David con malicia.

-¿Cómo? –abrió mucho los ojos Diego. -¿Otro tío para comerme el cipote?

-Sí –asintió mi amigo mamón. –Con este cacho de pollón que tienes podrías darnos de comer a unos cuantos, ¿no crees?

Diego permaneció en silencio y valoró la posibilidad de que tres tíos se zamparan su pollón a un mismo tiempo. Y si no, siempre podía darles de comer de sus cojones.

-¿Por qué no? –se encogió de hombros. -¿Cuánto tardaría tu colega en estar aquí comiendo de mi rabo?

Roberto, otro de nuestros colegas, no tardo ni veinte minutos en llegar a la casa después de que David le diera un toque al móvil. Las presentaciones fueron breves. Simplemente entró en el cuarto, nos miró a David y a mí comiendo del rabote duro y venoso de Diego y soltó una exclamación mientras se quitaba la camiseta y se desabrochaba el pantalón, quedándose tan sólo con unos coloridos calzoncillos.

-¡Pedazo de pollón! ¿Cuánto te mide? –Fueron las primeras palabras que intercambió con el macho que nos alimentaba.

-No demasiado. Son 18 centímetros.

-Pero es gordísima –clavó Roberto sus rodillas en el colchón, listo para catarlo.

-Ven, prueba –le indiqué.

El recién llegado cerró los párpados, abrió la boca y le ofrecí aquel maravilloso mástil, el cual no dejé de sujetar por su base mientras mi colega lo hundía entre sus labios y lo degustaba.

-¡Qué bueno! –suspiró Roberto durante un breve instante que se lo sacó de la boca.

-Vamos a intentar compartirlo los tres a la vez –comentó David.

Y de forma muy solidaria y colaboradora empezamos a trabajar la entrepierna del macho que teníamos sentado y espatarrado sobre la cama durante diez largos minutos en que nuestras babas se fundían con la polla y la boca del compañero de al lado, entregándonos a fondo para ver quién la mamaba mejor, con mayor intensidad, quien le había gemir más al machote que nos regalaba su cipote.

-¡Qué mamones hijos de puta! –decía el chico exaltado, acariciándose sus velludas tetazas.

-¿Lleváis cuatro horas así, ya te has corrido una vez y todavía tienes el rabo así de duro y los cojones tan gordos? –se alucinó Roberto.

-Y si seguís mamando se me van a hinchar muchísimo más las pelotas, ya veréis.

-Sigue entonces mamando –le indiqué a mi colega recién llegado, que obedeció al instante.

-Creo que deberíamos empezar a trabajarte también los cojones, ¿no crees? –propuso David.

-Sí –estuvo de acuerdo Diego, soltando casi un susurro.

-Los tienes como los de un caballo –manifestó David, sopesándolos en sus manos y sintiéndolos robustos.

Entonces separó sus mandíbulas y con lo que pareció un mínimo esfuerzo, se metió ambos cojonazos de una vez dentro de la boca, llenándole hasta los mofletes. Diego gimió sorprendido, sintiendo repentinamente todo el ardor caluroso del interior de la boca de David.

-¡Cómo te entran, tronco! ¡Qué boca tienes! –alucinó Roberto.

-Y cómo se la llenas tú –observó Roberto. -¡Cacho de pelotas!

-Sácatelas –le pedí yo. Y David expulsó de su boca los cojonazos del machote totalmente cubierto de babas. –Ahora vuelve a metértelos –le dije. Y con menos esfuerzo que antes si cabía, mi amigo se zampó las dos bolazas de peluda carne.

-¡Joder, cómo come! –flipó Diego. Entonces empezó a sentir como en aquella boca llena de carne, la lengua de David jugueteaba contra sus cojones, cosa que le hizo estremecer.

Aquel momento lo aprovechamos Roberto y yo para empezar a mamar nueva mente, tragándonos el pollón hasta lo más hondo y haciendo que el chico se muriera de gusto, empezando a chillar y a jadear agitadamente como un perro en celo, violado por tres hambrientas bocas.

-Si seguís así me voy a correr otra vez –comentó agitado. Entonces Roberto se sacó la polla de la boca y David hizo lo propio con las bolazas de carne. Los tres miramos a Diego, que se sujetó el enrojecido y brillante falo con su gruesa manaza.

-¿Ves algún problema en correrte de nuevo? –pregunté.

-Sí. Yo tengo hambre de lefa, tío –sonrió Roberto, goloso.

-No. No hay ningún problema. Pero después de correrme me llevará un rato recuperarme antes de seguir dándoos polla.

-No hay problema –dijo David resuelto. –Lo que podemos hacer es que te la seguimos chupando sin parar aunque te hayas corrido. ¿Te parece?

-¡Joder! Me estáis poniendo al límite, cabrones –se quejo morboso y cachondo Diego. –Sí. Es buena idea. Pero me tenéis que comer el nabo los tres a la vez, porque yo creo que se me va a poner fláccida y arrugada después de correrme, tíos.

the party

Nov 19th @ 8:25am EST

Para empezar, recuerdo una vez hace mas o menos unos dos años atrás, que después de una de esas fiestas de colegio donde yo junto con unos amigos habíamos ido, conocimos a un grupito de chicas top nasty que eran de lo mejor para su style, que eran del colegio de la fiesta, ninguna rebasaba los catorce años, todas vírgenes, morenas, cuerpo delgado y para su edad tenían unas curvas que a cualquiera hubieran hecho pensar que tenían quince o dieciséis. El punto es que éramos cuatro chicos y cada uno tenia una minita, y una estaba sola en su casa, ya que sus papas habían ido a un asado a los jardines del sur (el barrio top cuico de antofagasta, mi ciudad), así que el departamento estaba solo, y eran recién como las doce de la noche cuando nos dispusimos a ir a su casa, invitación a la que desistieron dos parejas ya que tenían panorama en otra fiesta en la casa de otro amigo, así que yo con mi pareja, y mi amigo con la suya fuimos solos al departamento de mi pareja, la cual quedaba como a 3 o 4 cuadras de mi casa, y al lado del colegio donde era la fiesta de donde veníamos, así que, mejor, imposible.

El punto es que los cuatro nos sentamos en el living, prendimos la tele, cada par sentado en un sillón diferente, y nos pusimos a conversar un rato, nos contamos un poco de nuestras vidas, y después empezó el romance; cada pareja se puso caliente a medida que los abrazos y besos iban siendo mas apasionados, hasta que llego el punto en que mi mina, la cual se llamaba Macarena, por cierto, me invitó a ir "a conocer" su pieza, aunque ambos sabíamos a que íbamos, así que apenas entramos a su habitación, la cual por cierto estaba repleta de peluches y posters poppys, cerramos la puerta y empezó la acción; mientras que nos besábamos y nos acariciábamos fuertemente uno al otro, mientras nuestros cuerpos estaban aprisionados, la fui empujando hacia la pared, al igual que siempre suelo hacer, sin detenerme de recorrer su maravilloso cuerpo casi con violencia con mis manos, hasta que la tuve atrapada contra el muro de su pieza, donde, como a esas alturas mi pene estaba mas erecto que no se que y como andaba con unos jeans puestos, mas que me apretaba, cosa que lo excitaba mas, ella empezó a acariciarlo con sus finos dedos, y como por impulso propio, empecé a frotar mi miembro en su vagina, todavía los dos con nuestras ropas puestas, y ella también llevaba unos jeans apretados puestos, así que como al minuto de hacer ese acto, la Maca empezó a gemir de una forma como nunca antes había escuchado en mi vida, cosa que me éxito mas, y fue entonces cuando metí mano dentro de su polera, y consiguiente a eso, dentro de su sostén, y empecé a frotar sus pechos primero suavemente, sintiendo con la punta de mis dedos sus pezones duros, y luego bruscamente, y entonces ella atinó a sacarse la polera y su sostén, y luego me saco la mía, y estuvimos así un buen rato, cuado eran mas o menos ya las una y media de la madrugada ,y fue entonces cuando mi amigo con su pareja nos gritaron avisándonos que se iban, y después de eso, todavía con la puerta cerrada, la Maca de repente se detuvo, quedando yo desconcertado, y me empujo sobre su cama, quedando yo recostado sobre esta, y luego la Maca se acerco a mi lentamente, y me empezó a desabrochar los pantalones para luego bajármelos, junto con mis calzoncillos, y después de esto, ella me indico que yo le bajara los suyos, lo cual hice sin perder mas tiempo, y luego sus calzones, por lo que quedamos los dos desnudos completamente, ella echada de rodillas encima mío, y yo recostado en su cama, y luego, ella se acercó a mi cara, y me susurro al oído "hazme el amor", y yo, no se si tomarlo como un acto de estupidez o responsabilidad, le recordé que no tenía condón, porque yo nunca ando con uno, por motivos personales, y ella no tomaba ningún tipo de pastillas, pero entonces ella me dijo que entonces introdujera mi pene en su vagina hasta la mitad no mas, para así no romper la membrana de la virginidad (así le llamo yo, porque no tengo la mas mínima idea de como cresta se llama), y como a esas alturas todavía tenía mi pene mas erecto que la cresta, ella lo sostuvo con sus manos, y luego se sentó suavemente encima de este, introduciéndolo dentro de ella, hecho el cual a los dos nos hizo poner una cara de éxtasis, y entonces ella empezó a subir y bajar lentamente, mordiéndose los labios, y así estuvo un par de minutos, hasta que de repente, con la misma suavidad con la que se sentó, ahora se paró, y sucedió lo que menos me esperaba: me dio un beso en la boca, de esos wenos que te vuelan entero, y entonces empezó a bajar su cabeza hasta la altura de mi cintura, todavía sin soltar mi pene, y empezó a chapármelo mientras que con una mano me lo corría lentamente, como me gusta, y con la otra me acariciaba el pecho. La forma en que ella tenia mi miembro dentro de su boca, y dentro de esta con su lengua lo restregaba sin compasión, como si fuera un chupete, hasta que me llego el orgasmo, y solté toda mi leche en su boca, la cual tragaba con una cara de satisfacción que no me esperaba, y luego de limpiarse su boca con una sabana de la cama que salía del cobertor, tomó mi mano, sujeto tres dedos míos, y con estos empezó a frotarse su clítoris, mientras me besaba por todo el cuerpo, ella todavía con su gemido y yo viviendo la dolce vita, y entonces ella empezó a botar una secreción por la vagina, la cual, después de sacar mis dedos de ella, empezó a mojar mi pene con su liquido para luego volver a lamerlo cual lolly pop. Después de eso los dos nos echamos un rato sobre su cama, a conversar un rato acerca de lo bien que lo pasamos, y entonces nos pusimos la ropa interior de cada uno, y ella entonces agarró sus jeans, y en vez de ponérselo, con un lápiz escribió su nombre junto al mío, dentro de un corazón, y ella me pidió que le pasara alguna prenda mía y que escribiera lo mismo, y ya que no podía pasarle mis pantalones, ya que debía irme a mi casa en un rato mas, le regale mi jockey de New York, como el del Fred Durst, de Limp Bizkit, ya que entonces era fan de estos lokos, escribí nuestro nombres, los encerré en un corazón y se lo regalé, y ella me regaló sus jeans, y entonces se volvió a sacar sus calzones y se puso pijama, y yo me vestí entero, y nos besamos por ultima vez, y el toque final lo di cuando me baje el cierre, saque mi pene del pantalón, y ella como usaba una pijama de una pieza, como vestido, que le llegaba como hasta veinte centímetros debajo de la cintura, se lo subí por delante e introduje mi miembro por ultima vez siempre hasta mas o menos la mitad, y cuando lo hice, la Maca salto con una cara de satisfacción que, al igual que siempre, me excito mas, y "casualmente" termine metiéndole el pene entero en su vagina, y los dos estuvimos en un estado de éxtasis total, siempre yo frotando sus pechos violentamente, y lo extraño de todo esto es que no se rompió nada la membrana, pero recordé que una vez una amiga me había contado que no a todas las mujeres se les rompía la membrana en su primera vez, ya que algunas la tenían mas flexibles que otras, así que seguí metiéndoselo fuertemente de adentro hacia afuera, hasta que cuando calculé que mi pene iba a estallar, la Maca, como si lo supiera, volvió a bajar su cabeza y empezó a chuparme de nuevo el pene, esta vez mas fuerte y violentamente que la primera vez, y al igual que la primera vez, se trago todo con una cara de satisfacción que no paraba de extrañarme. Después de esto, nos despedimos, salí del departamento, del edificio y del condominio, y no la vi nunca más.

in my bed

Nov 19th @ 8:23am EST

Estoy en mi cama durmiendo y de repente despierto, pero no estoy segura si estoy despierta o en realidad sigo dormida. Estoy totalmente desnuda, de repente oigo a alguien que se mueve en el cuarto. Está muy oscuro y no consigo ver nada. No digo nada, la otra persona tampoco dice nada. Me toma de la mano y me levanta de la cama. Quedamos de pie frente a frente y mi intuición me dice que mi compañero de juegos es bastante más alto que yo. Comienza a acariciarme el pelo suavemente, me da un beso en la nuca y un escalofrío me recorre de pies a cabeza. Sigue besándome el cuello, sus labios suaves lo recorren con dulzura mientras sus manos acarician mi espalda con movimientos acompasados. Estoy excitada. Arqueo la espalda, echo el cuello hacia atrás para que pueda besarlo mejor y con un movimiento suave, echo hacia atrás mi culito y choco "accidentalmente" contra su pene erecto. ¡Él también está completamente desnudo! Me mordisquea los hombros, los lame y empieza a bajar su boca por mi espalda, poco a poco, unas veces deposita pequeños besos, otras veces su lengua dibuja círculos sobre mi piel, que se eriza a su contacto. Estoy muy excitada, muy húmeda y siento como mis fluidos resbalan por la parte interna de mis muslos. Acaricia mis pechos con una lentitud deliciosa y cuando sus manos los abandonan para dirigirse a mi espalda y bajar después hasta mis nalgas para apretarme contra él, noto su pene erecto contra mi ombligo. Ahora es su boca la que juguetea con mis pechos. Les da besos alrededor de los pezones sin llegar a tocarlos y estos, desesperadamente erectos, le piden atención, entonces él comienza a lamerlos, a hacer círculos alrededor de ellos con la lengua, a mordisquearlos, a chuparlos. Mis piernas tiemblan, me pongo muy tensa, comienzo a arquear la espalda para que, mis pezones están más cerca de su boca y entonces tengo que agarrarme fuerte a su cuello porque noto que llega el orgasmo, que me hace palpitar el clítoris y me arranca unos gemidos ardientes que consiguen excitar mucho a mi compañero. Cuando acabo de correrme, su boca abandona mis pezones. Sus manos acarician entonces mi cuello y noto su boca suave sobre la mía, su lengua tibia inundando cada rincón de mi boca y mi lengua entablando una excitante lucha con ella. Por primera vez mis manos pueden recorrer sus brazos, su espalda, su abdomen y lo que descubren es un cuerpo musculoso y caliente que está preparado para disfrutar y para hacer disfrutar. Me lleva de la mano hasta la cama, me siento, noto cómo se pone delante de mí, de pie, y al alargar la mano noto su pene. Está muy duro. Yo estoy muy caliente. Tengo su pene cogido con mi mano y él contiene la respiración. Saco mi lengua y lamo dulcemente su punta, Comienzo a masturbarlo, a mover enérgicamente mi mano sobre su pene. Él está en tensión, suelto el pene y lo lamo de abajo hacia arriba y cuando está bien húmedo me lo meto entero en la boca y comienzo a chuparlo mientras con mis manos agarro sus nalgas para acercarlo más a mí. Entonces él me empuja suavemente sobre la cama, quedo echada y noto que él me separa las piernas... y una lengua exquisita busca mi clítoris, lo encuentra y lo acaricia con maestría. Doblo las rodillas y llevo mis manos hacia su cabeza, hundida entre mis piernas, para apretarla más contra mí. Su lengua, muy larga, se introduce en mi sexo y sus movimientos me arranca gemidos que enloquecen a mi compañero. Cojo su cabeza y la subo hasta la altura de mi cara donde empieza a besar mis labios mientras yo me pongo encima de él jugando con su capullo en la entrada de mi coño, él está enloqueciendo por segundos hasta que con su mejor morreo empieza a introducirla. Nuestros gemidos se hacen uno solo y yo ato mis piernas a su cintura para sentirlo más dentro de mí. Mis piernas están muy abiertas y mi espalda muy tiesa, de modo que mis pezones duros se rozan contra su pecho y mi clítoris toca en cada movimiento sus pelos púbicos. Apoyo las manos en los bordes de la mesa y me abandono a un orgasmo glorioso. Él está besándome en la boca y sigue moviéndose después de que yo ya me he corrido... se mueve... se mueve... y atrapa mis pezones con su boca, yo noto un calor que emana de mi centro y me envuelve y en la locura de la excitación le muerdo en el cuello... y estallamos al unísono en un orgasmo que nos hace temblar como hojas... nos desmoronamos sobre la cama, exhaustos, y no es para menos le abrazo y nos dormimos. Cuando me despierto a la mañana siguiente pienso en lo fabuloso que ha sido el sueño, pero...¡un momento!... se oyen voces, no puede ser mis padres se han ido el fin de semana fuera. Salgo por el pasillo hacia la cocina sin entender muy bien qué ha pasado y me encuentro desayunando a mi chico me mira inquietantemente y me dice: "Buenos días, k-ry ". Le contesto somnolienta y me siento a desayunar a su lado. Recordando que ayer por la tarde vino a mi casa. Le contesto somnolienta y me siento a desayunar a su lado. Noto mi cuerpo cansado, tan cansado como si en vez de ser un sueño, hubiera sido real la maravillosa noche de amor... entonces miro hacia mi k-ry, que está hablándome, y descubro que tiene un mordisco bien marcado en su cuello... No ha sido un sueño. No puedo evitar enrojecerme y creo que lo ha notado.

mmm yummy is hot

Nov 9th @ 7:20am EST

Mi amiga Carolina recién cumplía sus 18 años y fuimos a celebrarlo a un bar de moda, allí se encontraba un chico muy atractivo que de inmediato me llamó la atención resultó que era conocido de Carolina así que la convencí para que me lo presentara, dicho y hecho, el nombre de aquél adonis era Hugo, un chico de 32 años y muy atractivo, era moreno, pero corto café oscuro bien peinado, ojos cafés oscuros muy atentos, boca muy carnosa y sugestiva, un pecho de todo un nadador, y unas piernas que cualquier atleta quisiera tener.

Bueno, a los treinta minutos de estar en el bar, nos pusimos a bailar, Hugo de inmediato se percató de que me había atraído por lo que cuando bailábamos lo hacía muy pegado a mi cuerpo tratando siempre de rozar mis pechos y tocar algo, yo porque lo recién había conocido pues lo ponía en su lugar y lo hacía retroceder los pasos que había dado. Luego le manifesté que estaba cansada y que necesitaba tomar algo así que nos acercamos a la barra yo pedí una copa de vino y él pidió un tequila, luego me preguntó si yo sabía lo que era un tequila shot, yo le dije que no estaba muy segura así que sin yo darme cuenta tomó un limón lo rozó en mi cuello y luego me echó sal, en cosa de segundos tomó de un solo trago el tequila y me chupó el cuello cabal donde me había untado de limón y sal. Lo que recién había hecho Hugo me excitó mucho y lo que siguió fueron muchos besos, de esos de pasión y lujuria en donde nuestras lenguas se enredaban la una con la otra.

En medio de aquél idilio de lujuria, mi amiga Carolina se acercó a mí y me dijo que Hugo era un experto casanova así que me recomendó tener cuidado y llevar las cosas despacio que si no yo me iba a terminar enredando con Hugo en la cama. Traté juro que traté de hacer caso a mi amiga pero los encantos de Hugo por falsos y mal intencionados que fueran pudieron sobre los buenos consejos de mi amiga, así que pedimos dos tequilas mas y los tomamos al estilo body shot, mientras él ya era un experto yo lo convertí a él en mi experimento, le regué todo el zumo de limón en el cuello y rápido le eché la sal, tomé el tequila rápido ¡porque ya no soportaba el deseo de lamer su cuello! así lo hice, chupé todo el zumo de limón y más que cuando me apoyé accidentalmente en el superior de sus piernas pude sentir como su verga estaba dura a lo cual en ese momento no presté la atención que se merecía. Después de unos cinco o seis tequilas el alcohol subió rápido a mi cabeza y fui yo ahora la que sacó a Hugo a bailar, bailé como nunca y él estaba fascinado, lo sabía por su mirada. No pasó mucho tiempo cuando Hugo hizo la sugerencia de que fuéramos a su apartamento, yo le pregunté que qué íbamos a hacer y él contestó que íbamos a seguir bailando y tomando tequila. Yo sabía que lo que quería era ponerme mareada para seguir jugueteando conmigo.

Encontré a mi amiga Carolina y le dije que iba a ir con Hugo a tomar un poco de aire y ella me dijo que lo único que quería él era cogerme lo que me llamó mucho la atención porque en ese momento era exactamente lo que yo quería, estaba súper caliente y quería estar con Hugo.

En el auto, Hugo no dejaba de verme y con su mano empezó a meter su mano bajo mi vestido, yo sólo cerré los ojos y me dejé llevar, ¡es increíble lo caliente que te pone el tequila! Poco a poco iba subiendo por mis piernas hasta que llegó a mi conchita, estaba mojadísima y me dijo -estás excitada ¿no?- yo respondí que sí, entonces él me dijo que pronto me haría sentir bien e ¡iba a calmar mis ansias!.

Por fin llegamos al apartamento yo estaba muy mareada pero consciente de lo que quería y yo lo quería a él. Mientras íbamos en el ascensor yo me iba topando con las paredes así que él me sostenía y me tomaba en sus brazos y me besaba y me lamía, eso sólo me ponía más caliente.

Sólo entramos al living y me quitó la blusa yo le arranqué su camisa y empezaba a gemir de los deseos que tenía de llevarme a su cama, íbamos como locos camino a la alcoba y en el camino íbamos tirando tiras de ropa hasta que cuando llegamos a la cama estábamos completamente desnudos.

Hugo empezó a chupar mis pezones con una fuerza que lo único que provocaba en mí era gritar pero él no me dejó porque me dijo que había muchos inquilinos que eran quejosos, así que lo único que pude hacer fue gemir, gemir y gemir como loca, eso lo excitaba más a él, luego cuando él iba bajando por mi vientre besándolo, le dije que era virgen él de una reacción paró y me dijo que lo iba a hacer especial e inolvidable entonces.

Me tomó con sus fornidos brazos y me alzó a modo de quedar bien tendida en la cama con la cabeza en la almohada, Hugo tomó mis piernas y las abrió luego bajó a mi vagina y la contempló por un rato y empezó a sobarla con sus dedos, mientras hacía eso me besaba el interior de mis muslos, yo sentía que ya no podía más tenía que tener ...

i like

Nov 9th @ 7:18am EST

Hace unos meses, mis padres se divorciaron, los motivos, por cuestiones según mi padre, de "Moral ", no nos los podía decir, ya que los problemas de pareja, no lo deben saber los hijos; Al menos esa fue su respuesta.

En lo personal quede devastada, ya que mis padres, estuvieron casados por 33 años. El asunto es que cada uno de ellos tomo su rumbo, mi padre por su lado, y mi madre por el de ella, y nosotros, pues igual, ya todos somos mayores de edad, así que cada quien por su lado, ya que tenemos nuestras carreras y nuestros trabajos...

Hace un mes mas o menos, comencé a salir con alguien y después de algunas medias aventuras algo extremas... que otro día les contare, le encontré en su billetera una foto en la que aparecía mi mamá, en sus años mozos, en dicha foto, este señor - ya que es mucho mayor que yo - esta abrazando a mi mamá con una mano en su cintura y la otra metida en el bikini... Mi mamá solo esta en topless.

Cuando él me vio viendo esa foto, se puso nervioso, pues pensó que le iba a reclamar... y me dijo " No te vayas a poner celosa, esta es una vieja calenturienta y sometida que hace años me cogia, pero se puso sus moños y la mande a la....”

En el fondo me dio cólera, pero pudo mas la curiosidad y le dije "No te preocupes amorcito, lo que no fue en tu año, que no te haga daño...", " Cuéntame su historia, y si es interesante, talvez, pueda tratar de superarla..."

Muy contento, empezó su relato:

"A esta señora, la conocí por medio de un primo mío, el cual se la cogio una vez, y como todo buen hombre... me lo contó con lujo de detalles... Yo le pregunté si me daba chance a mi también, a lo que me dijo que mejor lo esperara en un lugar que se llama San Diego, aquí hay un río, al cual la iba a llevar un día viernes por la mañana, ya que ese día no estaba el marido de ella... "

"Me dijo mi primo en que lugar iban a estar, y en que lugar me podía esconder, para ver todo el asunto, me dio una cámara VHS, que eran las de moda en ese entonces, y me dijo, imagínate lo que vas a hacer... Emocionado, el viernes muy temprano, llegue unos cinco minutos antes que ellos y me escondí en unos matorrales. Cuando llegaron en una camionetilla blanca, la doñita, ya iba algo entrada, ya que se bajo, con su blusa desabotonada y sus tetas fuera de su brassiere, eso era un gran espectáculo, ya que eran redondas y se veían duritas…”

“Solo la bajo mi primo, y la puso de rodias, de tal modo que quedara en una posición, en la que la cámara no se perdiera ni un solo detalle. Y se saco su pene, ella solo le sonrió maliciosamente, y sin usar sus manos, le empezó a dar unas mamadas que hasta yo me sentía excitado – agrego – la mejor parte fue, cuando le bajo el pantalón que cargaba, se lo llevo a las rodillas la puso en cuatro y le hizo a un lado su bikini, le empezó a dar una buena penetrada, que hasta donde yo estaba escondido se escuchaba su gemir – me dijo – cuando ella ya no aguantaba estar mas en cuatro patas, la levanto, le quito el pantalón y el bikini… Mi primo se tumbo en la grama y ella se sentó sobre su pene, pero dándole la espalda, a fin de que la cámara la captara de frente… Cabalgaba como una buena jinete, con un sube y baja bien frenético, y unos gemidos cada vez mas fuertes… cuando mi primo termino, ella se levanto rápidamente y le empezó a chupar su pene, hasta dejarlo limpiecito.”

“Mi primo, no dejo que se vistiera por un rato, a fin de que la grabara con sus mejores ángulos, había que reconocer que estaba buena la señora y que pronto me la cogeria yo – agrego – Cuando ya se iban a subir a la camioneta, mi primo le metió los dedos en su vagina y prácticamente se la llevo halada hasta la camionetilla, y por el movimiento y los gemidos, me imagino que le dio otra buena fregada…”

Y que hiciste con esa cinta le pregunte, “Pues le saque una copia, y se la entregue, cuando ella la vio, cambio de color, y me rogó que no se la enseñara a su esposo, que me pagaría lo que yo le pidiera, pero que eso no podía saberse, ya que donde ella vive, ella es una dama honorable…” y que ¿le sacaste dinero?, “No, le saque vagina, culo y boca me dijo… Desde ese día ella hizo lo que yo le pedí, es más, le saque tanto beneficio, que ella lo supiera varias veces la vendí y a muy buen precio…”

“La señora esta si se paro enamorando de mi, eso hizo que se fregara más, ya que yo solo la usaba para lo que te imaginas…” En ese entonces, quería romperle todo el pocillo al infeliz, pero que se va a hacer… yo ando con él, sabiendo que es casado… que calidad moral puedo tener…

Quieres que te cuente como me la cogí la primera vez… ¡Claro! Y comenzó…

office

Nov 9th @ 7:14am EST

Llegué al Corporativo, un edificio de 20 pisos en la Ciudad de México situado en una de las mejores zonas de la ciudad cuando vi que una dama se acercaba a mi diciéndome:
Tu, eres Saúl, preguntó, al momento que acercó sus labios a mi mejilla y me besó.

Hacía tiempo que hablaba con ella por teléfono ya que siendo yo ayudante de Auditoria y ella la asistente del socio de la firma teníamos que tener un contacto continuo, pero al yo ser de otra ciudad no la había conocido.

Su nombre es Lourdes y en ese entonces tenía 32 años de edad mientras que yo 23, ella es de estatura baja (1.55 mts aproximadamente), lo cual hace resaltar sus enormes senos (copa D) y la hace ver muy sexy, cabello negro al igual que sus ojos y una cintura bien moldeada por el Gimnasio. Era divorciada hacía 6 años y no tenía hijos.

Al reponerme de la impresión de ver lo hermosa que era le pregunté cual era el lugar donde podía conectar mi Lap Top para iniciar mi trabajo llevándome a una pequeña sala donde recibían a los clientes. Trabajé todo ese día sin apartar de mi mente la belleza de Lu y cerca de las 6 de la tarde vi que se acercaba.

¿En que Hotel te Hospedas? Me preguntó.

En uno sobre Paseo de la Reforma, respondí.

¿Conoces la ciudad de México? Dijo ella.

En verdad no. Oye Lu, ¿Te gustaría cenar conmigo esta noche en el Restaurante del Hotel? Pregunté.

Ella vaciló unos segundos, sin embargo accedió, comentándome que iría primero a su casa y que nos veíamos en mi Hotel.

Estuve esperándola cerca de 15 minutos hasta que la vi descender de su automóvil blanco. Venía vestida con un pantalón azul claro y una blusa cuyo escote dejaba ver la voluptuosidad de sus senos. Cenamos a la luz de las velas con música de violín de fondo lo cual hacía muy romántica la velada. No me atreví a insinuarle nada esa noche ya que su jefe me había comentado que Lu únicamente andaba con gente de dinero que la pudieran mantener y consentir lo cual estaba muy distante de mi posición. Ya al final, cuando nos despedíamos le realice una confesión, le dije que en pocos meses me casaría.

Se fue sin decir palabra, y aprecié una ligera molestia por dicha confesión. Subí al cuarto pensando que al día siguiente se mostraría distante sin embargo al poco rato de estar en la cama sonó el teléfono y cual sería mi sorpresa al escuchar su voz. De inicio me reclamó no haberle comentado dicha situación desde un principio sin embargo la conversación dio un giro cuando le pregunté:

Además de tocar el piano como una experta, ¿Qué otras cosas saber hacer?. A lo que ella respondió:

Se follar muy rico, y tu me gustas. Me quede perplejo con dicha respuesta y lo que siguió fueron 5 horas de charla vía teléfono de todo lo que nos haríamos la noche siguiente, colgamos a las 6 de la mañana y eso porque ya teníamos que prepararnos para ir a la oficina.

Al día se hizo eterno y durante el trabajo coincidimos dos veces en la fotocopiadora a lo que me recordó nuestra cita de esa noche. Quedamos de vernos en el estacionamiento y cuando la ví venir observé que venía con otra mujer (muy fea por cierto). Me dijo que la dejaríamos de pasada en un centro comercial y de ahí nos iríamos a su casa.

Una vez que llegamos al Centro Comercial y viendo que bajaba esa mujer del automóvil voltee la cabeza para quedar en frente de la de ella y sin decir mas nos dimos nuestro primer beso, un beso que se convirtió en un juego de labios y lenguas, de dientes que mordían tanto mis labios como los de ella, un beso que hizo se me empezara a poner duro mi polla.

Tardamos 15 minutos en llegar a su casa, apenas habíamos entrado y me acerque a ella para besarla apasionadamente a lo que ella respondió como una mujer que quisiera comerse los labios de quien la besa, repegué mi cuerpo al de ella para que sintiera la dureza de mi polla lo cual la hizo sacudirse y aferrarse mas a mis labios pasando sus manos sobre mis nalgas.

Se separó de mis brazos y me dijo que subiera a su habitación que ella por mientras prepararía una sorpresa que tenía para mi. Estuve esperando 10 minutos en su habitación y me sorprendió ver que en el techo de la habitación había muchas estrellas y lunas pegadas las cuales al apagar la luz seguían brillando. Me puse cómodo, desabroche la corbata de mi cuello y me quite el saco de mi traje, de igual forma desabroche dos botones de mi camisa blanca.

Fue por mi al cuarto, vestía una bata negra de licra que se pegaba a su cuerpo y resaltaba sus senos y su cadera, me tomó de la mano después de otro largo beso y me guió al baño principal de la casa, se encontraba semioscuro ya que la luz se encontraba apagada y 5 velas aromáticas iluminaban el baño. Entramos, el jacuzzi se encontraba lleno de agua y arrojó dos pelotitas que inmediatamente generaron espuma, en una esquina del jacuzzi se encontraba una botella de vino tinto y dos copas, comenzó a desabrocharme la camisa y quitarme la camiseta no sin antes pasar sus manos por mi trasero y posteriormente por mi polla que para esos momentos ya se encontraba dura, comenzó a besarme el cuello y los pectorales, para desabrochar mi pantalón y aferrase a mi miembro como un niño se aferra a una paleta, comenzó a acariciarlo, de abajo hacia arriba y paso su lengua por mis huevos para después situarla en mi glande, en esa cabeza erguida que reclamaba los labios de Lu, su lengua y sus líquidos, teniendo todos ellos.

Procedí a desnudarla, a quitarle su diminuta tanga negra y su bata de licra, me metí al jacuzzi y después ella se sentó recargando su espalda en mi pecho, bebimos, esa posición en la que estabamos me permitía tocar perfectamente sus enormes senos, palpar con mis dedos su enorme pezón que ya estaba muy duro desde hacía rato, besarle el cuello y decirle al oído lo mucho que la deseaba. Nos relajamos dentro del agua caliente (no mas caliente que mi polla ni su coño).

No podíamos esperar mas, salimos del jacuzzi y fuimos a su habitación donde me tumbo sobre su cama para comerse mi polla, con tal desesperación que pense por un momento que en verdad se la tragaría, fue exquisito, no me corrí ya que mas que venirme en su boca deseaba penetrar aquella muralla obscura, aquella muralla que me habían dicho solo abría sus puertas a hombres de un estrato social alto, que supieran consentiría con regalos costosos, viajes y dinero como si fuera una puta fina. Y ahí estaba yo, sin mas regalo que mi polla bien parada y por fin la penetre, gimio de placer y me cabalgó, primero lentamente y después con rapidez hasta que anunció la llegada de lo que sería el primero de sus 5 orgasmos en esa noche, seguí sin correrme aunque ganas no me faltaban pero yo quería seguir con mi faena, no quería sacársela ni para cambiar de posición. Después de su orgasmo se bajo a mamármela nuevamente y formamos el famoso 69, yo engullía los líquidos de su concha mientras ella engullía mi polla hasta el fondo de su boca, incluso llegó a morderla. Yo posé mi lengua en los labios de su vagina para posteriormente metérsela simulando mi polla, yo estaba ya a punto de reventar por lo que le pedí que se hincara en 4 patas para volverla a penetrar, me puse atrás de ella y se la volví a meter por su coño gimiendo ella nuevamente, me incline un poco sobre su espalda arqueada y puse mis manos sobre sus pezones, duros como desde el principio, lamidos y mordidos por mi y acelere los movimientos de mi polla hasta que ambos alcanzamos el orgasmo, me corrí y no se la saque, quería sentir los fuertes apretones de los músculos de su vagina estrangulando mi polla, y solo se la saque para verla escurrir lo último de mi esperma sobre su vagina dejando descansar mi polla aun chorreante sobre su ano.

Follamos 2 veces mas en el transcurso de esa noche, no paró de mamarme mi polla como si ésta fuera a desaparecer de la noche a la mañana, me mamaba los huevos con tal insistencia que mi polla se paró sin problemas después de mi primera corrida y aí me encontraba yo, chupandole su coño correspondiendo a su tan glorioso esfuerzo de mamar mi polla, comencé a bajar mi lengua y mis labios de su ombligo hasta llegar a su clitoris, el cual se encontraba bañado de sus jugos y posiblemente también de los míos, lo bese delicadamente lo que la hizo estremecerse e incluso quererse apartar, sin embargo yo la tenía sujeta con mis dos brazos y no pudo escapar, seguí con mis labios posados en su clitoris jugando con el, succionandolo ligeramente para no lastimarlo, viendo de reojo su cara de placer, de lujuria. Puse a Lu boca abajo y le pedi levantara ligeramente su trasero, vi perfectamente sus dos orificios esparando a ser mamados y penetrados, me incline hacia ella y le mamé su culo, volvió a gemir fuertemente y en el momento en que introducía parte de mi lengua en él sentí sus espasmos llegar a mi boca, era el anuncio de su siguiente orgasmo el cual se me hizo eterno. Quedó como estaba, tumbada sobre la cama boca abajo y yo tenía mi polla a punto de reventar, así que sin decir palabra me acerqué nuevamente a sus nalgas y se la meti por el culo, hasta adentro (primera y única vez que se lo hice así). He de confesar que a pesar de ya estar lubricado su culo con mi saliva su gemido mas bien fue de dolor ya que me confesaría después nadie se la había follado por atrás. Yo entre tanto, empece a sacarla y meterla poco a poco y no tardó en acoplarse a mi polla, no tardé en correrme tanto dentro como fuera de su ano, restregando mi polla con sus nalgas hasta que terminó de salir mi leche caliente, que a pesar de ya haberme venido siguió en buena cantidad. Me quede a un lado de ella, descansando de tan agradable faena y nos dormimos. Ya de madrugada me despertó la agradable sensacion de una mano sobre mi polla y unos labios sobre mi mejilla que al memento de despertarme y voltearme fueron directos a mi boca, comenzó a meter su lengua dentro de mi boca y a morder mis labios lo que hizo que mi polla se empezara a levantar. Ya no me la mamó, obviamente porque la había metido en su ano y no nos habíamos bañado después, sin embargo siguió frotando mi polla con sus manos y cuando estuvo bien dura se montó sobre mi. Ella estaba ya mojada y acercandose a mi oido me dijo:

Jamas te voy a dejar ir. En ese momento se me hizo muy excitante lo que me decía, sin percatarme de que en verdad lo decía en serio. Ya con ella encima de mi polla, ella era quien realizaba los movimientos, se la encajaba hasta el fondo y eso la hacía gemir, yo por mi cuenta tenia a mi merced ese par de grandes pezones, los tocaba con delicadeza para apreciar como se endurecían por el roce de mis dedos, despues se los agarre con mas firmeza lo que la hizo acelerar sus movimientos de cadera sobre mi polla, aplastando con sus nalgas mis huevos sin piedad, y llego, primero su orgasmo y cuando finalizaba llegó el mio. Se dejó caer encima de mi y nos volvimos a dormir.

Sobra decir que llegamos tarde al trabajo, que nuestro rendimiento fue bajo ya que, tanto ella como yo estabamos muy cansados después de esa noche de lujuria, y que se repetiría por 3 noches mas, incluso en una de ellas al salir del Corporativo y dirigirnos al sótano (donde está el estacionamiento) al subir a su auto me percate de que ya se había quitado sus diminutas pantaletas, dejando al aire libre su coño rico y jugoso, el cual toqué durante todo el recorrido mientras ella con su mano derecha ocasionalmente me agarraba mi polla. Esa noche al llegar a su casa, no habíamos terminado de entrar cuando me bajo el pantalón y se puso a chuparme mi polla con tal delicadeza y maestría que poco falto para correrme, yo agarrándola con firmeza la levanté y la voltee hacía las escaleras para que se agarrara del barandal y no pude esperar mas así que se la metí en su chorreante coño, el cual ya había tenido un orgasmo durante el camino a casa, solo levante su falda, era lo que ella había estado esperando todo ese día. Como pude le quite su blusa y el sostén, y volvi a tocar sus bellos senos. Cogimos ahí durante casi media hora, primero lentamente y después con rapidez para alcanzar el orgasmo, que al yo anunciarlo se retiró para bajar su boca y permitirme correrme en ella. Fue fantastico ver como se comía mi chorreante polla, estimulando al máximo mi glande.

happy sunday

Nov 9th @ 7:13am EST

Bueno, todo fue culpa de Paula, mi novia. Hace casi medio año que decidimos dar un paso
adelante en nuestra relación, viviendo los dos en mi piso. Dadas las quejas del jefe de
Paula, tuve que limitar mi presencia en el super, pero supe aprovechar este inconveniente
invitándola, a propósito de lo ocurrido, al cine y a fiestas, para poder estar más con ella.
La verdad es que éramos tal para cual. Desde el principio me dijo "Oye, no estoy dispuesta
a seguir saliendo contigo si lo único que quieres es follarme". Yo, alucinado, intenté ser
serio y le contesté que el sexo es algo muy importante en una relación, pero que no lo era
todo. Paula, poco convencida, bailó para mí esa noche sobre mi cintura, otorgándome la
experiencia sexual más satisfactoria desde que, por accidente, se me quedó un día la polla
atrapada en la boca de un aspirador encendido. Paula no era una modelo, ni siquiera se
acercaba a los requisitos, pero era toda mujer y yo no me podía resistir. Yo le iba a decir
que había sido genial y tal con mi cara más sincera pero ella no se detuvo ahí. Me chupó,
folló y violó tantas veces que me sacó el semen de un mes entero en una sola noche. Como
comprenderéis, vosotros, compañeros, eso es algo de lo que no se sale de pie. Agotó todo
mi apetito y entonces me preguntó "¿Y ahora qué? ¿Quieres seguir saliendo conmigo?" Yo no
respondí esa misma noche, me sentía como un estropajo sin pulmones. Pasamos una semana o
dos un poco distantes, al haberse perdido la intriga del sexo entre nosotros, pero poco a
poco me di cuenta de que seguía pensando en ella como la compañera ideal para todas las
actividades que realizaba. Me armé de valor y la cité para anunciarle que quería salir con
ella fuera donde fuera. Paula no se creyó esto a la primera, así que me volvió a torturar un
par de veces más. Casi me estaba acostumbrando. Pero ahora ya sabemos lo fuertes que son
nuestros lazos. Paula ya me conocía los domingos por la tarde. Pero una tarde entró en el
lavabo mientras yo me afeitaba. Me había quitado la camisa de estar por casa para no manchar
nada y solo tenía puesto el pantalón corto de deporte. Me observó un rato mientras me
afeitaba. Estuvo como cinco minutos sin hacer otra cosa. Ya me estaba empezando a poner
nervioso. Moví el culo delante de ella, para ver si me decía algo, pero eso no la alteró.
Se acercó a mi un poco después y cogió un puñado de la espuma de afeitar que cubría mi cara.
Me bajó el pantalón hasta las rodillas y me restregó toda esa pasta blanca por mi entrepierna.
Agarró mi rabo y los huevos con una sola mano y los masajeó durante un rato. Me apretaba con
delicadeza pero firmemente el escroto contra mi cintura, atrapando mi falo entre mis pelotas,
embadurnando mis genitales a consciencia con el suave y resbaladizo producto. Mi cuerpo no
tardó en entender que es lo que le estaban tratando de decir, así que mi polla comenzó a
adquirir volumen y presencia entre los dedos de Paula. Pronto mis diecisiete centímetros
de carne eréctil escaparon al abrazo de Paula y exhibí orgullosamente su gruesa cabeza
púrpura enjugada de espuma de afeitar. Pero Paula no estaba muy interesada en mi fastuosa
demostración de virilidad y disposición. Me agarró del miembro y tiró de mí hacia la sala
de estar de casa. Me dijo "espera aquí" y fue un momento al dormitorio. La esperé vigilando
atentamente que mi falo no perdiera "empuje". Paula volvió con un par de toallas de playa
que extendió en el suelo y se volvió a marchar. Yo empezaba a inventarme mis historias
"Vale, follaremos en el suelo, me destrozaré las rodillas pero será tope primitivo". Mientras
consideraba las posibles posturas que me permitía adoptar ese campo de juegos, Paula volvió
con una palangana llena de agua y una esponja. Traía un siniestro neceser con ella al que
yo no quitaba ojo. Al ver yo que ella se arrodillaba en el suelo, la cogí de los hombros
dispuesto a desnudarla pero ella se deshizo de mí y me dijo "no, tú estírate aquí" señalando
a las toallas de playa. Yo pensé "ah, ella encima, está bien". Me estiré y me apoyé sobre
los codos, para ver que es lo que hacía ella. Mi falo seguía firme, fiel a la causa. Paula
abrió el neceser y sacó una maquinilla de afeitar. Yo me inquieté un poco y le pregunté
medio en broma si iba a unirse al club de seguidoras de Lorena Bobbit. Ella se rió, puso
algo de música tranquila y me separó los muslos para acercarse a mi entrepierna. Sopesó
mis testículos con una mano, noté el plástico de la maquinilla rozar mi trasero cuando
Paula lo posó en la parte posterior de mi escroto y lo deslizó con mucha delicadeza hacia
arriba. Noté un intenso cosquilleo proveniente de esa parte de mi escroto, que siempre
quedaba escondida, pegada a mi cuerpo mientras follaba o me masturbaba. Una gota de fluido
blanco brotó de mi polla y se mezcló con la espuma de afeitar. "Vuelve a pasar por ahí..."
le pedí a Paula. Ella me dijo que lo volvería a hacer porque todavía había muchos pelos.
"¿Me vas a afeitar?" Le pregunté, un poco asustado "¿Qué dirán mis amigos del gimnasio?"
Paula ni me miró cuando me contestó "Tu les dirás a ellos que se jodan, que ellos no están
afeitados". Y siguió su faena. Me hacía unas cosquillas intensamente placenteras cuando
recorría mis huevos. Ahora el izquierdo, luego el derecho... Me afeitó con sumo cuidado y
lentitud las caras de mis pelotas y la parte por donde estas se unían a mi polla, que seguía
exigiendo con fuerza algo de atención. Mis cojones crecieron, presionando contra la bolsa
de piel parda que les cubría. Estaban comenzando a propulsar esperma hacia mi polla. Mi falo
lloraba lágrimas blancas de impaciencia mientras mi trasero se rebelaba y se retorcía contra
el suelo. Por suerte Paula acabó su faena y pasó una esponja fresca y húmeda por toda mi
entrepierna, recreándose en cada centímetro de mi bruñido rabo suplicante. Cuando limpió la
bolsa de mis huevos, sentí un frescor y un tacto nuevo allí, entre mis muslos. Paula puso
un espejo entre mis piernas y me preguntó "¿Te gusta?". Mis pelotas estaban rosadas y
distendidas, como ciruelas maduras. Brillaban por la humedad y podía distinguir perfectamente
el contorno de mis testículos. "Si..." suspiré sorprendido. Paula los masajeó con cuidado
un rato mientras yo retozaba sobre las toallas. "Ahora los tienes muy suaves y sedosos...
como el vientre de un pájaro" me dijo ella mientras los removía con intensidad. "Si algún
día te murieras, te cortaría el escroto y me haría un bolso para monedas con él" Yo sonreí
satisfecho y le puse una mirada que ella siempre había advertido que ponía cuando quería
que me la mamaran. Ella sonrió y enterró su cabeza en mi entrepierna. Yo recogí las rodillas
y las separé al notar como me lamía el glande, limpio ya de espuma y luciendo su brillante
presencia sobre mis afeitadas, bañadas y masajeadas pelotas. Paula ignoró mi rabo otra vez
y descendió a mis pelotas, mordisqueándolas y acariciándolas con la lengua. Separó mis huevos
con su mentón y rozó insinuante con su nariz mi polla durísima, en ese momento. Yo sabía que
a ella no le gustaba en un principio chupármela, pero poco a poco le empezó a gustar ver la
gama de caras ridículas que yo podía llegar a mostrar cuando estimulaban mi miembro viril de
esa manera. Me succionó brutalmente la cabeza de la polla, hinchándola todavía mas. Las
venas en mi torre de carne estaban tan llenas que creí que explotarían. El masaje y la
estimulación habían sido tan efectivos que perdí el control de mi cuerpo. Comencé a embestir
con mis ingles la boca de Paula. Ella se apartó al ver que me corría. Tuve un milisegundo de
tiempo para sentirme frustrado y traicionado por que ella no siguió chupando entre el momento
en que ella se retiró y yo cogí mi rabo con las dos manos, como si fuera una herida abierta.
Mi falo hizo erupción, vomitando chorros de semen a una presión que yo no conocía mientras
mis manos abrazaban mi carne y la machacaban, provocándome un orgasmo devastador. Mi cuerpo
tembloroso se fue relajando mientras los potentes chorros de cremoso semen se convertían en
un goteo tierno y pesado. Cuando todo acabó, mis muslos, mi pecho y mi abdomen estaban
cubiertos de leche. El suelo y las toallas también habían tenido su ración. Paula dijo
"debería haber grabado esto en vídeo" y me dijo que me estuviera quieto que ella limpiaría.
Me limpió con dedicación. Me duché después y me dormí esa noche sin pensar en el trabajo
ni en el sueño que tendría al despertarme. Desde entonces, todos los domingos Paula se
ocupa del cuidado y mantenimiento de mis gónadas. Pero acordamos también que el lunes
sería el día del coño, que habría un día de la polla, del cabello, de las tetas... Por
eso me gustan los domingos.

time

Oct 29th @ 10:02am EDT

En los días ajetreados normales que seguían a los cortisimos fines de semana que la única diferencia era que no asistía a la oficina, la vida social, (MI VIDA SOCIAL) era mas que un mal, mal chiste, sumado a eso el no frecuentar bares, o restaurantes como que daban menos la oportunidad para poder conocer personas fuera de mi circulo normal, de ese circulo ajetreado, corrido y muy abstracto.

Hace ya mas de 6 meses que decidí abandonar este trajín, y hoy me encuentro en una casa, con vista a los volcanes, en un clima deliciosa-mente frió, tomando mi primera taza de café, me escurrí de la cama para prepararlo ya que a mi compañera le encanta el café recién hecho, y mucho mejor si es acompañado de un desayuno rico en fruta, cereal y yogurt. Planeo que con eso ella decida seguir en la cama, o en el sillón o en la tina, no me quiero ir de acá.

La conocí en una venta de café, recuerdo que era septiembre, por acá llovía a cantaros y el trafico no dejo que siguiera avanzando, decidí parar, entrar al centro comercial, subir al tercer nivel y ver como el agua caía, ademas aprovechar para leer los correos pendientes de la oficina y tratar de avanzar un poco mientras el trafico bajaba. Lo primero que note fue a una dama con un gran signo de interrogación en la frente al ver la carta de café, como siempre yo con prisa me le quedaba viendo con ojos de "apúrate, no sos la única que existe en este planeta" ella como leyendo mi mente me dijo que hiciera mi orden ya que ella seguía "pensando" en que tomar.

Hice mi orden, mientras esperaba encendí la laptop, y al tener mi vaso de café, tome camino al tercer nivel, busque un lugar cerca de la ventana, para ver el trafico y empece a revisar correos, al cabo de un momento, escuche que alguien me preguntaba como era que estaba conectado si no había conexión de red en el local, frunciendo el ceño, decidido a decirle que se mantuviera en sus asuntos vi que era la dama del café un momento atrás... y lo que noto es que pidió un café negro!!!!!

Como quería seguir trabajando, mas bien creia yo que necesitaba seguir trabajando le dije: -"no entiendo como alguien que de 12 diferentes tipos de mezcla de café caliente y 9 de fríos tarda tanto tiempo en escoger uno negro, seguramente no va a entender la forma en que trabaja el 3G"

NI SE INMUTO, es mas se sentó frente a mi y me dice "si no lo entiendo pero igual que a ti, me gusta ver la lluvia".

La vi bien, se veía como una dependienta, o una artista de medio tiempo, platique con ella por cortesía, como acostumbro a no pedir nombres me despedí al ver que el trafico bajo, guarde la laptop, y tome mi celular para desactivar el wi-fi, ella se levanto y dijo, -"quizá no sepa de 3g, pero te veré luego" -

Si pues, pensé yo, su circulo no creo que tocaría el mio y menos el mio el de ella.

Paso el tiempo y regreso a mi café, busco fruta para ella, excelente: pitayas.

Los meses volaban en la oficina y yo sentía que no avanzaba, los proyectos se amontonaban, las noches eran cada vez mas cortas, la frustración crecía, una amiga me llevo a un bar, para que me desestrezara.

Sorpresa, ella estaba cantando en la banda, no se porque la recordé, pero creía que ella no me recordaría, habían pasado que!, - 6 meses - desde ese encuentro en el comercial. No se porque busque verla de frente, le notaba una gran energía en su interpretación de "welcome to the jangle" y luego... empezo a cantar "Linger" de Cranwberries. No me despego los ojos, me señalo. Wow, esa cancion, su voz, y que me viera fijamente, hubiera terminado bien si no me hubiera dicho por el micrófono "dedicada para el zonzo aburrido de la mesa 3"

Me estoy riendo al recordarlo, "zonzo aburrido de la mesa 3", mi amiga se doblaba de la riza y me señalaba con ambos dedos, le hacia "pulgar arriba" a la interprete y levanto las manos y grito, "es cierto, es un aburrido, no me animaba a decirle zonzo porque lo respeto". La pitaya tiene buen color, la hago rodajas, la coloco en un plato y voy por las mandarinas.

Ya en la mesa, mas colorado que la playera de municipal, ella se sentó, pidió "un café negro" - no bebo me dijo. Tiene una actitud de confianza extrema, note sus manos suaves y finas, zapatos cómodos, playera de Kiss, chalequito negro y cabello corto. Confieso que hasta acá me atrajo, y su voz (parecía q Liz hurley me hablaba ay). Hablamos de trivialidades, de su tiempo en su banda que resulto que ella vocalizo solo para ese evento, que no tenia banda pero si toca guitarra, y prefiere las canciones en español. 29 Hermosos años donde la mayoría los ha vivido muy sola, algunas relaciones malas, como todos, otras que quiere olvidar y otras que le enseñaron a como vivir mejor.

Obviamente le pedí disculpas por mi comportamiento de el otro día, pero ella se levanto, "te vere luego" - me dijo tomo sus cosas y se fue.

Termine de colocar cuidadosamente las mandarinas alrededor de las rodajas de pitaya, ella quizá ni lo mencione pero se que lo notara, supongo que es algo que le gusta de mi, que me esfuerzo por entregarle todo bien y no necesito que lo mencione, pero si presto atención si lo nota.

Nos fuimos viendo en los lugares mas extraños, gasolineras, mcdonals, los números de lotería, parecíamos estokers los dos. Platicábamos y tomábamos café, siempre me hacia la misma burla del café negro.

blackmail

Oct 29th @ 10:01am EDT

Bueno pues todo comienza hace ya muchos años, como todos los que son mexicanos sabrán, las fiestas son siempre el lugar preferido para agarrar una buena borrachera pues gracias a una de estas fiestas mi familia conoció a una pareja joven de recién casados de inmediato se entablo una gran amistad entre todos , amistad que al paso de los meses y años se fue afianzando mas y mas, hasta el nivel de que mis papas se hicieran compadres de Juliana y Alberto así nombrare a esta pareja joven, en aquel tiempo yo todavía no pensaba lo bien que me la iba a pasar con juliana.

Debido al compadrazgo que existía cada vez era más frecuente el trato y como ellos no habían podido tener hijos yo era consentido de los dos y muchas veces me invitaban a su casa, como es lógico al ir creciendo empecé a mirar con otros ojos a juliana ella toda una señora en ese tiempo de apenas mayor a los 30 años si bien no era la mega mujer tenía todo en su lugar de piel clara, unos senos magníficos talla 36 enormes unas piernas bien torneadas y aunque su culo no era lo mejor si estaba muy delicioso ancho y prominente aunque no muy parado, su rostro irradiaba sensualidad con unos labios carnosos y siempre húmedos, sus ojos coquetos que denotaban la mirada de una mujer muy complaciente y su pelo negro oscuro y un poco ondulado, pero lo que más me excitaba de ella era su forma de vestir siempre muy coqueta muy provocativa usaba muchas minifaldas, faldas y pantalones entallados, casi siempre sin medias y claro escotes que casi no soportaban ese increíble par de tetas.

Desde que comencé a verla de otra forma una muy morbosa buscaba cualquier pretexto para ir a su casa me la pasaba dos o tres días a la semana con ella ya que trabajaba solo medio turno así que muchas veces la acompañaba a comer.

Pues bueno así paso algún tiempo hasta que ya cada vez era yo mas y mas obvio con ella así que decidí hacer un movimiento y robe una copia de las llaves de su casa ya que quería entrar a su habitación y ver sus ropas intimas, olerlas tocarlas, rozarlas con mi pene y masturbarme con ellas era un deseo de tener algo de ella, así que me fije que tenían un juego extra y lo robe saque un duplicado y lo regrese ellos no notaron nada, esa noche yo no pude conciliar el sueño ya que a la mañana siguiente no iría al colegio y me iría a la casa de mi madrina no aguantaba la emoción que no pude dormir toda esa noche, por fin llego la mañana me aliste como para ir al colegio y me fui de mi casa, llegue a la casa de ellos me asegure de que no hubiera nadie y me introduje me sentía sumamente excitado y caliente, subí rápidamente hasta su alcoba había un olor indescriptible el ambiente era totalmente excitante me apresure a buscar en su ropero por cierto muy grande de esos incrustados en la pared, hasta que en un cajón encontré mi tesoro una inmensa cantidad de ropa intima desde unos deliciosos hilitos dentales, tangas, calzones, bikinis, bóxers, cacheteros, de todo tipo de lencería saque todo y me desnude el roce de sus prendas hizo que me excitara de sobre manera así que tome una tanguita negra de encaje y me masturbe con ella hasta venirme abundantemente embarrándola por completo tome otra y me limpie me dio algo de miedo y remordimiento así que guarde todo y me salí claro me lleve las dos tangas llenas de mi semen me fui al colegio y no dije nada a nadie

my cousin

Oct 29th @ 9:59am EDT

todo empezo cuando yo tenia tan solo 16 años un dia fui en casa de mi tia pero resulta que alli tengo a una prime que siempre me la quise follar pues un dia se me hiz o realidad cabe a clarar que desde entonces ella tenia mi misma edad pues yo siempre he tenido un pene muy grande cabe a clarar que media desde entonces unos 21 ctmetro de largo y de grueso como una tapa de mayonesa,tambien cabe decir que nunca habia follado desde entonces ,un dia llegando del colegio llego y no hay nadie y grito y nadie pues subo en el segundo nivel y olli como el agua del baño va callendo y grito y toco la puerta del baño emi y me contesta les digo algo ella es muy buenota he tiene un super cuerpo que te la comes con la mirada,y dije emi y me contesta alberto eres tu le dije si ha pense que no habia nadie y me dice oye me puedes pasar la toalla en eso que accedo y le digo esta bien pero con verle los pecho me exite tanto que ella lo noto y me dice apoco nunca habias visto a una mujer desnuda en eso le contesto la verdad no ella me dice acercate en eso que se me acerca y me empieza a besar las orejas yo ya estava que ardia me dice quitate la ropa y yo le pregunte ya lo as hecho ella me dice la verdad no pero tengo visto amis amigos como follan ,y me quite la ropa pues ella se asusto al ver mi enorme miembro y se acerco lo agarro cabe aclarar que no cabie en su mano ni usando las dos manos en eso que ella me dice kiero que me la metas pero me dijo pero no kiero perder la virginidad todavia en eso le digo ha eso no es problema si kieres te la meto atras en eso ella dijo no como crees,y se kedo un rato pensando y me dijo estabien pero despacio es que la tienes muy grande le dije si estabien,me acerque en su hermoso y redondo culito,nadie la habia penetratdo alli dije o dios que rico me la voy a cojer ummm,sin mas pensar me acerque y le empece a meter mis dedos para que dilate ella gritaba hay que rico mas meteme otro dedo porfa le meti casi tres dedos yo ya estaba que ardia le dije ponte de cuatro hay te va,y le empece ameter lento mi polla y ella decia despacio con una voz casi llorosa ya le habia metido apenas la cabecita y pego un grito muy fuerte sacala me duele y yo no le hice caso en eso que di un empujo y se la meti casi toda y grito en eso que ella me dice esperate scala porfavor me duele le dije esperate la empece a meter y sacar lento hasta que ella empezo a sentir rico y me decia asi mas metela toda mas hay que rico asi asi mas mas cojeme asme tuya asme sentir tu enorme miembro decia palabras me decia rompeme el culo si asi mas hayyy que rico mas ummmm,tarde haci unos 15 minutos cuando la saque note que tenia sangre pense que la habia lastimado en eso que me aserque y le empece a besar como un loco ardiente me aserque le empece abesar sy chupar su rosadita vagina hay que rico era lo mejor y lo maximo era tan rico que senti que estaba en las nubes ella gritaba como una loca ardiente en eso ya era tanto la exitasion que ella ya no pensaba mass que en que me la folle la acoste en un rinconito y me la foole en la vagina en ese instante pega otro grito fuerte y empieza sangrar me dice ya me rompiste mi virginidad yo no pensava en nada mas y la segui penetrando se la meti muy fuerte alli se sentia muy caliente se sentia que algo que te apretava algo asi como una cuecita que nunca nadie habia entratado se sentia tan rico me apretaba como nunca fue tanto que le dije me vengo me sali y le dije aver abre la boca y me vine a dentro de su voca y no mas la exitacion yo queria mas y la segui follando en esta ocasion le di de nuevo por e culo fue tanto que esta ves me vine adentro de su culito y ella queria mas ahora me subi encima de ella la penetre en la vagina despues de un buen rato estando mete y saca senti algo caliente en mi polla pues ella me dijo ya me vine igual yo me dijo voltie aver era algo tan fantastico y exitante que se venga una mujer me baje le empece a chupar toda su vaginita y bebiendo de ese liquidi que ella saco despues de un rato ella me dijo ya estoy exausta lo dejamos se vistio y se acerco y me confiesa la tienes enorme no creo podercaminar en un buen rato me duele todo mi colita,desde entonces nos vemos casi siempre ya ella tiene 21 igual yo,ese ha sido mi mejor follada del mundo

the student

Oct 29th @ 9:58am EDT

Apenas suena el despertador ella comienza a levantarse, aun bosteza bastante ya que a ella le enferma levantarse temprano, motivo por el cual casi siempre llega atrasada al colegio. Ella se pone de pie, recoge una toalla y va al baño a darse una ducha para poder despertar por completo. Cuando se esta sacando la ropa se acuerda de una tarea que no hizo, “ya veré a quien se la consigo” piensa ella mientras el agua cae por las generosas curvas de su cuerpo.

De regreso en su habitación, Susana se viste con calma a pesar de los gritos de su mama diciéndole que se apure o va a llegar tarde otra vez, pero Susana casi no le hace caso. Se para frente al espejo y se pone un diminuto calzón de color blanco y luego un sostén que apenas parece contener sus impresionantes pechos. Una blusa blanca algo ajustada y una corta falda color azul marino completan el cuadro, Susana se da una vuelta completa mirándose al espejo y después va a la cocina. Desayuna a la rápida y de ahí al colegio.

Al llegar a su sala ella no pierde el tiempo y de inmediato busca a quien pedirle la tarea que ella no hizo y candidatos para ayudarla no le faltarían, en absoluto, pero Susana es lista y busca siempre a quien más le convenga de acuerdo a la ocasión. Solo 16 años tiene esta chica que es capaz de poner nervioso a cualquier hombre de cualquier edad, Susana es agresiva y siempre hace el alarde de haber hecho “absolutamente todo” con un hombre. Ella es alta, morena de pelo negro largo y liso, curiosamente ella posee unos hermosos ojos verdes y un rostro de facciones marcadas que le dan un aire muy sexy. A su edad ella posee un cuerpo que es la envidia de muchas mujeres en el colegio y fuera de él, sus senos son bastante grandes y bien parados, destacándose con claridad con cualquier ropa que ella use. A Susana le encanta la ropa ajustada o con amplios escotes, sus largas y bien torneadas piernas, su culo redondo y respingón la han convertido en el objeto de deseo de muchos en su colegio.

Tras usar sus encantos con un compañero de curso para conseguirse la tarea, Susana confiada vuelve a su puesto justo cuando el profesor de ciencias entra a sala, “deberías hacer tus tareas de vez en cuando” le dice cáusticamente Julia, una compañera con la cual no se lleva nada bien. Julia es una estudiante realmente buena y muy capaz que al contrario de Susana no usa su cuerpo como medio para conseguir sus objetivos, no es que ella no tenga atributos sencillamente ella prefiere estudiar, además siempre se ha llevado mal con Susana desde que esta le quito un pololo (novio), se dice que Julia siempre ha querido desquitarse por ello.

La clase transcurría con normalidad, Susana hablando con medio mundo y Julia estudiando y poniendo atención. Entonces un inspector entra a la sala, cruza unas palabras con el profesor y luego entra un alumno que ocupa un lugar disponible junto a Julia. Susana queda algo extrañada cuando al poco rato los ve conversar amigablemente, al principio decide no darle mayor importancia pero la curiosidad al final puede más. Viendo que Julia y su nuevo amigo han congeniado muy bien ella decide ir a molestarla cuando ve que ambos conversan en un rincón de la sala. “Hola, ¿Como te llamas?” le dice Susana al nuevo chico sentándose sobre su escritorio mientras su falda se sube descubriendo aun más sus hermosas piernas, “José” le responde él en un tono algo cortante que la sorprende un poco, ambos se quedan mirando mientras Susana le habla en un tono muy sexy hablando solamente tonterías, Julia algo molesta se aleja para deleite de Susana, pero José también se aleja y va tras ella dejando a Susana hablando sola. “Que te paso, ¿fallaron tus encantos?” le dice otra chica al ver que la dejaron sola, ella esta molesta, nunca antes alguien la había dejado botada así y lo que más la enfureció es que José prefirió seguir charlando con Julia que con ella.

Pasaron los días y cada vez era más obvio que Julia y José se estaban convirtiendo en algo más que amigos, para la mayoría del curso era algo sin importancia pero para la celosa y orgullosa Susana era casi inaceptable algo así, en especial por que José prefería compartir con Julia en vez de ella y el colmo de todo esto llego en la clase de matemáticas, cuando a José por el sorteo que hizo el profesor le toco trabajar con Susana. Él hablo con el profesor para hacer el trabajo con Julia en vez de la morena. Esto era lo último que Susana iba a aguantar, para muchos era un sueño estar con ella pero para José eso no significa nada, absolutamente nada, y la morena hervía de celos. Además debía tolerar las bromas de sus amigas, “José no te pesca ni para jugar a las cartas, parece que estas perdiendo tus encantos” le decían a Susana haciéndola enojarse aún más. “Aun no me doy por vencida” responde Susana con una firme mirada.

Una tarde José estaba en la biblioteca haciendo una tarea, Susana aparece en ese momento a pedir un libro y lo ve sentado trabajando, “es mi oportunidad” piensa ella. Susana se le acerca y lo saluda, “¿Qué quieres?” fue la fría respuesta que obtuvo, “no seas tan pesado conmigo, acaso no puedo acompañarte un rato” responde ella muy a la defensiva, resignado José, la tolera. Tampoco quiere ser pesado en exceso con ella aunque Susana es bastante cargante cuando se lo propone. Susana comienza a interrogarlo, de donde viene, en que colegio estaba antes y ese tipo de cosas, José le responde calmadamente, pero cuando ella le empieza a preguntar por Julia él se pone muy a la defensiva, “no te hagas el tonto, los he visto juntos, se ve que son bastante más que amigos, dime ¿ha pasado algo más entre ustedes dos?”, pero no le saca una sola palabra de respuesta. “Ven conmigo”, “¿Adonde?” le responde él, “ven, te enseñare algo que Julia jamás te enseñara”.

Susana lo lleva de la mano a una sala apartada del resto del colegio, “y este lugar no lo conocía” dice José, “es una sala abandonada, casi nadie viene aquí, por lo chica la llamamos la ratonera aunque tiene otros nombres también”, “ah si, ¿Cómo cuales?”, “uhm también la llaman el motel”. José la mira fijamente “¿Qué estas planeando?”, “yo nada, solo quiero ser amigable”, Susana lo empieza a empujar sobre una mesa, antes que José le diga algo ella le da un apasionado beso al tiempo que con sus manos va buscando el miembro de José, ella le abre el pantalón pero no alcanza a tomarle su verga, “no, para, esto esta yendo demasiado lejos, además no le voy a hacer daño a Julia, así que mejor me voy”, y José se fue dejando a Susana con un palmo de narices. “Y esa yegua que tiene que no tenga yo” repetía Susana una y otra vez totalmente furiosa, después de haber sido rechazada de esa forma, nadie se le había negado a una buena mamada antes.

Pasaron dos días y Susana no ocultaba su enojo con José, a cada rato lo molestaba, en especial cuando estaba con Julia. Aunque no quiera admitirlo, estaba celosa por que José prefería a Julia y no a ella, sencillamente eso sacaba de sus casillas a Susana, que ponía su orgullo ante todo.

Una tarde venían saliendo de clases Julia y José, ambos de la mano, cuando se topan con Susana, la morena les hace una señal de desprecio pero ellos solo se ríen y al salir al patio dan la vuelta al edificio. Esto llama la atención de Susana, la biblioteca y la salida están en la otra dirección, más curiosa que nunca ella decide seguirlos. A la distancia los ve caminando hacia el antiguo gimnasio. Atraviesan un cerco colocado ahí para evitar que se acerquen al lugar y entran en el. Susana aun más curiosa que antes los sigue. Dentro del gimnasio ella los pierde de vista, hasta que escucha unos murmullos viniendo de la bodega del lugar, ella se asoma y observa a Julia sentada sobre una banca besándose con todo con José, la morena observa detenidamente la escena y ve con claridad las manos de José recorrer el cuerpo de Julia y también como una de ellas se va deslizando bajo la falda. Ella empieza a gemir a medida que los dedos de José acarician su coño. Los besos entre ambos se hacen cada vez más ardientes al igual que las caricias y Susana no pierde detalle de lo que ocurre, los observa casi con la boca abierta.

Mientras Susana espía a la pareja ella se percata que Julia en realidad tiene un buen cuerpo, ella es más esbelta que la voluptuosa Susana, con senos más pequeños pero bien duros y parados, sus piernas son largas y delgadas y su culo bien formado además. Susana ve con claridad como José le va besando los pechos mientras le sigue metiendo mano entre sus piernas. Susana comienza a calentarse con ganas, mientras observa ella se va tocando sus grandes pechos cuyos pezones se marcan bajo su ajustada blusa y sostén, un débil suspiro sale de sus labios cuando con la punta de sus dedos roza sus pezones, discretamente ella se abre un par de botones de su blusa y se acaricia sus senos con más ganas, ella siente como su sexo se ha puesto muy ardiente, en especial cuando ve a Julia saborear la verga de José que es bastante apetecible para ella. Susana esta cada vez más ardiente a medida que observa la verga de José desaparecer entre los labios de Julia, Susana ya no da más y se frota su entrepierna con todo, sus gemidos se hacen cada vez más fuertes y ella empieza a perder el control de si misma.

Susana esta apoyada contra la pared, su blusa esta abierta y ella no deja de acariciarse con fuerza sus impresionantes pechos, al mismo tiempo ella tiene su otra mano bien metida entre sus piernas metiendo sus dedos dentro de su húmedo coño, a lo lejos ella escucha los gemidos de Julia siendo penetrada, Susana se hace una paja cada vez con más ganas metiéndose sus dedos durante largos minutos, de pronto ella abre los ojos y sorpresivamente ve a Julia y a José a su lado.

Totalmente sorprendida Susana intenta cubrirse pero entre ambos no se lo permiten, sin decirle una palabra comenzaron a meterle mano, acariciándole sus senos y deslizando sus manos bajo su falda, al principio Susana se resiste pero a medida que la van acariciando con más intensidad ella comienza a ceder hasta que se rinde completamente. Sobre la banca donde estaba antes Julia ahora yace Susana, recostada de espaldas con su blusa abierta y senos al descubierto, Julia hunde su rostro entre las piernas de Susana lamiéndole su coño, dándole bien duro con sus dedos. Susana se estremece al sentir la lengua de Julia entrando y saliendo de su sexo, pero ella no esta de ociosa, le hace un gesto a José y él se le acerca poniendo su verga en sus labios, Susana rápidamente comienza a mamarla, con sus carnosos labios la recorre ansiosamente, se le nota en sus ojos lo excitada que esta. Julia no deja de lamer su coño, le da un placer enorme y con sus dedos la recorre por dentro. “ya José, esta lista, follala con todo” le dice Julia con voz de mando.

one friend jajjajaj

Oct 29th @ 9:57am EDT

Tranquilamente y en completa paz, ese día sábado por la tarde manejaba rumbo a algún restorán para comer con mi familia, en eso suena mi celular
- Que pasa compadre donde anda
- Acá por el rumbo de su casa compadre ¿que honda?
- Fíjese que mi hermano va llegando de Querétaro y acaba de chocar, se lo llevo transito a la delegación, anda bien pedo y quería ver si me hace el favor de llevarme a ver que paso y ver la forma de sacarlo...
- Si compadre como no, ahorita le doy rumbo para allá a ver que está pasando.
Colgando le comento a mi esposa (hermana de mi compadre y por lo mismo hermana de mi cuñado, ahora preso), de inmediato se empieza a preocupar y yo tranquilizándola nos vamos en chinga a la delegación a ver que estaba pasando.
Al llegar allá vimos como estaba el desmadre que armo mi cuñado, bien pedo casi ni podía sostenerse en pie, conseguimos la feria para sacarlo y comprometernos con el dueño del otro vehículo a que se le iba a pagar los daños y todo el pedo. Después de mil regaños a mi cuñado por parte de mi esposa, bien encabronada, y para no dejarlo en casa de mis suegros, que no lo llevamos a la casa, una vez ahí que le hablamos a su aun esposa y a sus hijas para que pasaran a saludarlo a la casa ya que para ese entonces ya no vivía con ellas, solo de vez en cuando le hablaba ya que el tenia otra pareja en Querétaro. Cuando supe que mi concuña venia a casa empecé a maquilar el plan de cómo poder cojeármela ahí mismo en la casa….
Que onda compadre (también es mi compadre el cabrón que choco), déjame traigo una chela pa la cura al fin que ya estamos en casa. Cuando llegue con las chelas ya mi vieja le estaba haciendo algo para cenar y en eso también llego mi concuña y sus hijas y empieza nuevamente el desmadre de por que, como fue, que la chingada…
Total que la noche se alargo un chingo que era lo que yo quería, y empezó su hija la mayor... vámonos papa... vámonos mama... y ahí empezó mi labor… no se vallan, ya es muy tarde, aparte que aquí hay lugar y pueden quedarse sin ningún problema... y ahí estuvimos un buen rato mas en el estira y afloja hasta que por fin desidieron quedarse... mi corazón empezó a latir con fuerza y la adrenalina de volver a chingarme a mi concuña...
Ella, una mujer madura de 40 y tantos... morena, estatura media, unas piernas delgadas que terminan en un par de nalguitas muy lindas, no frondosas pero muy buenas, tetas... tetotas talla, nose que talla sean pero muy frondosas coronadas con unos enormes pezones chupeteables a mas no poder.. Madre de 3 niñas por lo cual tiene algo de vientre que a fin de cuentas eso me vale madres ya que lo considero como heridas de guerra de la vida...
En un momento mi concuña se sale a la cochera a fumarse un cigarro mientras acomodo el coche y mi señora preparaba las recamaras y mi cuñado en la cocina mas pedo aun, y medio platicando con sus hijas, y me le acerco lo mas que puedo y le digo - En un rato mas paso por tu cuarto a darte las buenas noches- a lo que ella solo se me queda viendo con mirada entre cachonda y “no mames ¿en tu casa? y con todos aquí”…
Mi cuñada se queda a dormir en nuestra recamara una King, con sus dos niñas menores de 2 y 12 años; mi cuñado y su hija la mayor, en el cuarto de mis hijas en una cama cada quien; mis hijas por causa de fuerza mayor las habíamos dejado en casa de mis suegros, y nosotros en el cuarto de visitas que tenemos. Total que mi concuña se mete a bañar, mi cuñado se acuesta y se duerme casi de inmediato y el resto hacemos lo propio. solo que yo no quería dormir, estaba cuidando el sueño de mi esposa, estando dormitando de repente despierto medio encabronado pensando que ya había amanecido pero no.. apenas habían pasado unos minutos.. quien sabe cuantos pero mi corazón empezó a latir con un chingo de fuerzas, volteo a ver a mi esposa, le doy un beso y la muevo para voltearla a ver que tan dormida estaba.. no hubo reacción, me paro lentamente, descalzo sin hacer el menor ruido, me asomo a la recamara donde estaba mi cuñado y su hija que dejaron la puerta abierta y todo en calma y bien dormidos. – mi corazón se me quiere salir del pecho- sigo a la recamara donde mi concuña y abro la puerta lentamente -y el pinche rechinido de bisagras q hasta parece que le habla a mi vieja y a mi cuñado para que vallan a ver al intruso que se quiere chingar a la visita- me detengo lentamente a tratar de escuchar algún movimiento dentro de las recamaras, no hay reacción, sigo hacia adelante me detengo frente a la cama..
Mis sobrinas desparramadas sobre la cama la grande a la izquierda, la menor en medio y mi concuña en el extremo derecho, reviro a ver si todas duermen.. y si. Me voy sobre ella, le doy un beso suave en la boca mientras mi mano le acariciaba en la entrepierna -traía un short que le presto mi esposa- da un respingo como queriendo hacerla de pedo hasta que se da cuenta que soy yo. Corresponde a mi beso y mi mano sigue acariciando su bajo vientre, seguimos en chinga con el beso largo y ensalivado mientras que volteo a ver a la niña mayor que no se despierte ya que estaba de constado y de frente hacia nosotros. Sigo besándola y acariciándola, su bizcochito, sus enormes tetas, me despego un poco de ella y le digo suave y al oído “te espero abajo” mientras me deslizo suavemente hacia sus piernas y le doy un par de lengüetazos en su bizcochito lajeramente húmedo –mmmja- suelta un leve gemido y asiente con la cabeza.

old days

Oct 29th @ 9:56am EDT

Días antes habíamos hablado de la posibilidad de tener sexo anal… pero en mi había un poco de temor por lo que había leído antes, que duele mucho y que no es lo más recomendable y bla bla bla…

Pero EL había sido muy bueno conmigo el mejor esposo pensaba yo, me complacía cualquier capricho por mas insignificante, jamás hubo malos tratos ni gritos ni palabras ofensivas. Yo quería hacer algo por el pero no sabía que aparte de ser buena en la casa, con la comida, con las amistades etc., entonces le pregunte que le gustaría que le diera y me dijo TU CULITO no respondí nada y pasaron un par de semanas y la idea solo revoloteaba en mi cabeza…

Martes, 5:00 am suena la alarma EL se levanta y se dirige al baño para ducharse, solo en mi cabeza caliente una idea vaga “es el momento” me levante y me quite la blusa casi trasparente por el desgaste diario quede completamente desnuda me perfume un poco y me dirigí al baño, me vio y solo me dijo - ¡Buenos días nena te bañaras conmigo! – no dije nada y solo bese sus labios. EL de inmediato percibió un olor en mí, el olor del deseo, tenía ganas de ser cogida, sin más palabras bajo a mis pechos y los chupo de manera desesperante, después de unos momentos dirigí su cabeza hacia mi vagina subí mi pierna al inodoro y me proporciono una rica sesión de sexo oral… ya no aguantaba más, mi cuerpo empezaba a quemarse así que tome su mano y nos dirigimos a la sala.

Le indique que se sentara abrí mis piernas y me senté frente a El… nos besamos como locos y EL deslizaba sus manos por toda mi espalda y mis nalgas hasta llegar a mi vagina metía los dedos y mis flujos los llevaba a mi ano, pero con cierto temor que yo me resistiera…Fui bajando mis besos por todo su cuerpo caliente bese su pecho su estómago su vientre hasta llegar a su enorme y dura verga la jale un poco para ver lo grande que es dirigí mi mirada hacia sus ojos y empecé a pasar mi lengua desde la punta hasta sus testículos de ida y vuelta por mucho minutos. Creo que se desesperó un poco así que tomo mi cabeza con fuerza y metió todo su pene de un golpe a mi boca, se movía como si estuviera cogiendo ya y a su vez jalaba mi cabello causando un poco de dolor y placer que no tiene nombre.

Después de un rato por fin me soltó tomo mis nalgas y un poco brusco me volteo poniendome de perrito empezó a lamer mi cosita que escurría ya de lujos muy calientes por todas mis piernas , besaba como loco era un ven y va desde mi recto hasta mi clítoris se sentía genial… se levantó y puso mi verga en la entrada de mi vagina y me empezó a dar con todas sus fuerzas a su vez acariciaba mis nalgas y mi recto entonces metió un dedo era muy rico sentir el ritmo que llevaba su pene y su dedo dentro de mí, yo no podía articular ya palabras solo gemidos de placer, solo recuerdo que le pedí otro dedo se sorprendió pero lo hizo lo más rápido que pudo. Empezó sus movimientos adentro- afuera y después en círculos, sabía que ese era el momento indicado mi cuerpo estaba ya muy muy caliente y le solo dije QUIERO POR ATRÁS” sin más que decir dirigió su pene hacia mi ano y de una sola embestida lo partió, el dolor era muy fuerte me doblo y me deje caer sobre el sillón, pero ya había llegado muy lejos y no habría marcha atrás tome mi posición de nuevo y le dije vamos otra vez, lo intentamos de nuevo y me lo volvió a meter seguía el dolor así que le dije no te muevas deja acostumbrarme a ti mientras EL me abrazo y empezó a jalar mis pezones muy paraditos ya.

Después de un par de minutos nuestros cuerpos empezaban a sudar…solo me quede quietecita, empecé a sentir como se salía y se metía de nuevo ya estaba lista, el dolor se había ido, así que empezó a darme con todo yo solo gemía era una sensación que jamás había sentido un toque de dolor pero un placer inalcanzable, después de un rato le pedí que volviera a darme por mi vagina, el no quiso, le roge le dije que lo necesitaba… yo solo indicaba cuando cambiar me estaba alternando un poco en mi vagina y otro poco en mi recto es muy excitante y un rico placer indescriptible.

Ya me había cansado de esa posición así que me recosté en el sillón y abrí mis piernas poniéndolas sobre sus hombros y siguiendo con la misma rutina en el recto y en mi vagina solo que ahora yo tocaba o jalaba muy pechos con fuerza pujábamos como locos y su sudor caía sobre mí. Esta posición fue un poco cansada para EL así que decidimos volver a la de perrito pero ahora solo por el recto eso a mí me dio la oportunidad de meter mis dedos a mi vagina y acariciar todo mi clítoris después de tanto placer sentí una electricidad que recorría mi cuerpo y se descargó en mi vientre dejando caer chorro de flujos escurriendo por mis piernas había tenido ya un rico orgasmo, EL a su vez seguía dentro mi ano dándome como loco solo sentí como se contraía dentro de mi y sentí su rico semen por todo mi intestino, nos quedamos inmóviles sin ninguna palabra y dejamos caer nuestros cuerpos en el sillón uno al lado del otro bañados en sudor…Segundos después nos miramos cara a cara y solo sonreímos.

crazy,...... yumm

Oct 29th @ 9:55am EDT

pues el año pasado el 15 de septiembre exactamente (2010) como de costumbre con mis excompañeros de la prepa (ya sali) la agarrabamos de cada viernes o el dia que se pudiera irnos a tomar, una bonita costumbre... los tipicos unos 10 o 15 amigos eramos los que siempre ibamos a cada cotorreo mañanero que se presentaba, desde las 8 am nos veiamos e ibamos ya fuera a una casa o a algun terreno de los mismos, comprabamos nuestras bebidas embriagantes... y pues en cada ocacion no faltaba quien se diera su encerron, de costumbre pues las parejitas de novios que iban, no se porque pero ami me gusto mucho tomar y sentir el efecto de una buena peda , y pues ya con alcohol en la sangre se empiezan a prender motores, esa vez iban chavos de otra escuela y pues yo conocia a varios porque antes iban en mi salon, y a 2 que 3 pues no era la primera vez que los veia, entre ellos un chico moreno mas bajito que yo (yo soy un poco alta, 1.72) con musculos y asi muy atractivo el chico, aunque muy serio.
pues ya llegamos al terreno y pues ya empezamos a beber y a tomar fotos a echar el cotorreo como siempre, y pues yo platikando con el chavo pero el medio cohibido no bebia no fumaba, nada, y pues ya entre copa y copa ya ambientada y todo,aunque el ambiente medio seco pues no habia donde darse un encerron pues yo tratando de habentarle la indirecta...
y ya ahi pues yo tratando de que el chavo se echara unos drinks para que no estuviera tan apagado y asi, no pues nada. ya despues de unas cuantas horas él se queria ir, como juega americano pues tenia que ir a entrenar, entonces yo ya media entonada lo agarre y le dije que no se fuera y el cedio, nos quedamos afuera del terreno que a platicar luego unos besillos y asi, y ya pues nos fuimos a caminar y ya derepente que me agarra y me pone en la pared y asi empezo el fajesin aca rico, me empezo a besar y a tocar y aww de tantas experiencias que eh tenido el para prender a una mujer la verdad se discutia, lo hacia todo asi con mucha pasion y asi todo rico, pues yo ya bien prendida y el tambien, con el miembro ya bien duro pues yo tenia ganas de mas, pero pues en el terreno no habia donde y no yo ya bien prendida pues tenia que seguirle en eso le caminamos mas y staba como un cuartito asi entre un caminito donde habia yerbas y la chingada yo le tengo miedo a las vivoras y a las ratas y me valio madre que lo jalo y nos metemos alpinche cuartito y que me bajo el pans y OMG que se baja el pantalon y tenia un mega miembro que wow casi me lo queria comer jeje... pues ya empezmos a echar patada y asi pues no lo aventamos sin condon, pfff una d las mejores cojidas d mi vida, se movia tan bien y la metia tan rico, y aunque el lugar estaba demasiado incomodo yo me estaba encajando las pinches piedrillas en la espalda pero no le daba importancia porque estaba con un pie en la tierra y el otro en el cielo, y aparte de que teniamos el riesgo de que alguien nos torciera ahi en plena cojida nos valio madre... pero el momnto se me hizo tan cortito... ... porque ni siquiera termino por no tantearle cuando se venia...... casi lloro porque ni yo termine... pero aun asii me encanto...
y pues ya no quedaba de otra que ponernos las prendas en su lugar e irnos.. y ya muy despitados llegamos con nuestros amigos de nuevo y yo sin darme cuenta con unos chupentosotes en el cuello ... pero pues entre la banda nadie se awitaba...

the king blue

Oct 27th @ 10:54am EDT

A través de una ventana del gran palacio los rayos del sol iluminaban una habitación muy especial. Esta sala tenía cuatro puertas y delante de cada una, sin realizar un solo movimientos, dos gigantescos guardianes la custodiaban.
En una de las paredes laterales había un trono de oro con incrustaciones de piedras preciosas. Por la puerta que se encontraba en la pared opuesta entró un sirviente con la cabeza gacha, en sus manos traía regalos increíblemente bellos y valiosos.
El rey no le hizo ni el menor caso, ¿estaría pensando en alguna otra cosa? Sus ojos estaban perdidos en un árbol que se encontraba pintado en la pared, justo a su derecha. En cada rama que salía del tronco se podía ver un nombre escrito, y en la rama más alta y más joven se podía leer, en brillante tinta azul, el largísimo nombre de aquel rey.
- Como se ve en el árbol provengo de una familia real, por lo tanto, la mía, tiene que ser la sangre más pura del reino, por lo tanto mi sangre no será roja sino azul, si fuera como la de todos vosotros no sería un rey especial y... claro que lo soy, el más rey de todos los reyes.- se decía para sí mismo.
Un susurro lo sacó de su sueño.
- Perdón, gran señor -le dijo un sirviente-, pero esta gente venida de tan lejos tiene el privilegio de traer estos magníficos presentes y los saludos de su rey - terminó diciendo con una gran reverencia.
- Los problemas del reino me preocupan. Los asuntos que tiene que supervisar un rey si que son graves -le contestó el rey agitando los brazos. Pretendía indicar lo cansado y atribulado que estaba.
Se dedicó a hablar con los mensajeros, después de terminar se dirigió a su sala privada diciendo que tenía necesidad de pensar, y que la compañía se lo impedía.
En las paredes de los pasillos colgaban multitud de cuadros. Como se podía leer en la parte inferior eran los nombres de los antepasados que se encontraban en el árbol de la sala principal. Un recuerdo en imágenes de todos los reyes anteriores, su familia directa.
Los días iban y venían pero los problemas del rey eran los mismos, su reino era especial, sus antepasados fueron excepcionales, su personalidad no tenía comparación, entonces su sangre no sería como la del día anterior, ni como la del resto de los mortales.
Con ese pensamiento se le cerraron los ojos y entró en el mundo de los sueños.

En la ventana un pajarillo permanecía inmóvil, miraba al rey. El sol dejaba pasar sus rayos entre las nubes. Un criado, para salir lo antes posible de la estancia, apagaba a toda prisa las velas que habían estado encendidas durante la noche.
Cuando el pájarillo empezó a cantar, el rey, como si estuviera esperando el primer trino, abrió los ojos. El pájaro, al darse cuenta de que le miraba de reojo, se perdió volando en el cielo.
El rey se levantó llamando a gritos a los sirvientes. El mandato fue pasando de boca en boca, y antes de que se diera cuenta todos los médicos de la corte se encontraban esperando ante su presencia.
- Mi sangre no es roja, sino azul. Yo soy un rey de sangre azul y ahora mismo me sacaréis unas gotas para que la examinéis, rápido, deprisa - y para que hicieran lo que debían hacer les acercó el brazo.
Los médicos se miraron sin saber cómo actuar. “¿Qué haremos?”, se preguntaba cada uno. De entre todos, el médico más joven y valiente, acercándose, le pinchó el brazo y mientras manaba un hilillo de sangre lo recogieron en un pequeño recipiente.
- Hemos terminado, gran señor, y ahora, con vuestro permiso nos retiraremos a analizar la real muestra que hemos tomado.
- Sí, sí - dijo otro médico - en cuanto sepamos algo se lo haremos saber.
- Podéis marchar, y hacedme saber lo antes posible lo que yo ya sé -contestó el rey sin mirar tan siquiera la sangre que le habían sacado.
Los médicos se alejaron presurosos y, mientras caminaban por los fríos pasillos, atendían a sus pensamientos como si se tratara de una voz perdida en la niebla y la oscuridad.
- ¿Qué podemos hacer, cómo encontraremos una salida convincente?, ¿Quién dará respuesta a este despropósito?
En los laboratorios la luz nunca se apagaba y las sombras de los médicos se podían ver paseando de un lado a otro de la habitación. En cada uno la misma pregunta, ¿cómo lo podremos arreglar?
De repente uno de los médicos se levanto, tenía los ojos perdidos en el infinito, alzó un dedo y se puso a gritar.
- La respuesta, la respuesta, he encontrado la respuesta. Ya sé cuál es la salida- el resto, con una sola voz, le preguntaron cuál era aquella misteriosa respuesta.
- Muy fácil, dejaremos pasar unos días y entonces le diremos que su sangre es azul -terminó por decir haciendo ruido con un pesado libro al cerrarlo de golpe.
Todos los sabios se miraban elucubrando con esa idea. La luz de la vela seguía jugando con las sombras que proyectaba en las paredes, por fin, uno de ellos, alzando la mano, se decidió a hablar.
Para todos nosotros lo que nos ha dicho nuestro amigo podría ser una solución, pero creo que no podemos jugar con la verdad. Opino que debiéramos buscar otra respuesta.
- Ya lo tengo -dijo otro de los presentes-, no sé si es lo que buscamos, pero lo intentaré - añadió mirando a todos aquellos compañeros que le rodeaban como si fuera poseedor de un gran secreto-. Cuando tenemos un gran problema... ¿a quién nos dirigimos?
Todos fijaron la mirada en sus ojos, mirada en la que iba implicita la respuesta:
- Tú idea ha sido, entonces... te corresponde el honor de hacerlo tú.
A través de la ventana se veía la torre negra. Ahí estaba Zentro, el más sabio de todos, quizá él fuera la respuesta a sus preguntas.

El médico se movía entre las sombras de los pasillos y mientras, en su cabeza, sólo había una preocupación, ¿cómo se lo diría a Zentro? Cuando estuvo delante de la puerta alzo la mano, pero antes de golpearla ésta se abrió. Apenas pudo moverse, y cuando entro, antes de decir una sola palabra, Zentro comenzó hablar.
- ¿Cuál es la respuesta? Os habéis topado con un bonito problema, pero es lo que a mí me gustan. Vete tranquilo y diles a tus compañeros que yo lo arreglaré.
El joven investigador comenzó a retirarse, andando hacia atrás, tenía la boca abierta y apenas pudo dar las gracias, quería marcharse lo antes posible. Zentro era una buena persona, pero también un poco especial.
La vieja estancia del anciano se encontraba débilmente iluminada. En una esquina un búho descansaba sobre una rama de roble. No se movía, pero de vez un cuando guiñaba un solo ojo.
- Este es el momento que he estado esperando, nuestro orgulloso rey por fin ha pedido lo imposible -dijo Zentro haciendo un gesto para que la puerta se cerrase.
- Y ahora, ¿qué vas a hacer? - le pregunto Ork, el búho.
- Debo quitarle esa tontería de la cabeza de lo contrario no podré vivir en paz, y a ti te gusta vivir tranquilo, ¿no?
- Sí, lo que dices parece fácil, pero, ¿ya sabes cómo lo vas a hacer? -le preguntó el búho mirando desinteresadamente hacía la luna enmarcada por la destartalada ventana.
- Claro que sí - dijo el mago dejando una gran pluma sobre la mesa, ordenando unas cuantas hojas sobre un libro y cruzando los brazos sobre el estómago - hablando, es la mejor de todas las armas, la palabra, lo único que tienes que saber es cómo usarla.
Ork comenzó a moverse, estirar las alas y mover las plumas entre risas maliciosas.
- Hablando, con una conversación, el cerebro se té a convertido en manteca -contestó negando con la cabeza y burlándose de su maestro-. Y, ¿cuándo irás, ya sabes cómo le vas a hablar, tienes las palabras que vas a utilizar, has pensado con quién estará?
- Demasiadas preguntas, la vida es mucho más sencilla, debemos quitar el miedo que ellos tienen y hablar a nuestro amado rey como si de una persona normal se tratara -dijo Zentro mientras acariciaba su blanca y suave barba blanca.
- Perdóname, querrás decir que le vas a hablar, piensa lo que pasaría se llegara a descubrir que soy un búho muy especial.
- De vez en cuando pienso que hablas demasiado. Podría lanzarte un nuevo conjuro y dejarte como un perfecto búho que atraviesa la noche volando en busca de su alimento -dijo el anciano dejando asomar una sonrisa en sus labios.
- Estás bromeando, me quieres asustar –contestó el búho mientras ordenaba y limpiaba sus plumas.
La luna dibujaba un paisaje perfecto en el cielo, a su alrededor las estrellas se movían como niñas jugando una detrás de la otra. El cielo se fue vistiendo de azul y las estrellas, adormiladas, le dijeron adiós al sol que aparecía por un valle lejano.
- Ya es hora de que vayamos y después de terminar con este problema podremos seguir con nuestro trabajo tranquilamente, si tú te callas -dijo Zentro haciendo una señal a su compañero.
Zentro se levantó y su bastón, tras un suave gesto de la mano, se dirigió suavemente hacia ella. La silla se apartó y la puerta se abrió despacio dejando ver el pasillo que se encontraba al otro lado.
- Zentro, es Zentro -decían los soldados en un susurro cuando pasaba a su lado. Para ellos era muy extraño poder ver a aquel mítico sabio.
Cuando llegó a la sala de consejo le mando abrir la puerta al sirviente que se encontraba a su cuidado, éste la abrió al instante y así pudo ver al rey sentado en su trono.
- Queridísimo Zentro, ya sé a qué vienes, tú mismo en persona quieres darme la noticia, ésta si que es una gran alegría.
- Este viejo está muy cansado, primero me gustaría sentarme y que estos viejos huesos pudieran descansar un poco -Zentro comenzó a inclinarse y cuando estaba a punto de caer, una silla, sin que nadie la moviera, se colocó en el lugar adecuado. El rey se quedó con la boca abierta -. Sí, te traigo la respuesta, pero antes de hacértela saber me gustaría contarte un cuento -añadió clavando su mirada en los intranquilos ojos del rey.
- Sí, sí, cuéntame ese cuento -y haciendo un gesto a un criado pidió que le trajeran una silla especial.



En una ocasión, unos pajarillos se dirigían a un árbol a hacer su nido. Después de terminarlo pusieron unos huevos preciosos. Gracias al calor y al cariño de los padres nacieron unos polluelos sanos y vigorosos. Al principio todos los pajaritos eran muy feos, tanto los de un nido como los de los otros. El sol y la luna se fueron sucediendo y las plumas de los pajaritos fueron cambiando, cada vez estaban más orgullosos de su apariencia, pero el pajarito de uno de los nidos no era como todos los demás. Era muy feo. El resto se burlaba de él y se reía de su apariencia. Cuando nuestro amiguito comenzaba a cantar los demás cantaban más alto para que no se le oyera. Las lagrimas se deslizaban entre sus plumas y no se atrevía a mirar a sus compañeros, su fue convirtiendo en un solitario.
En una ocasión, estando el sol en lo más alto, mientras los rayos jugaban a atravesar las nubes, nuestro pajarito empezó a cantar. Al momento todos sus comenzaron a chillar, cantar y piar para que el pájaro feo se callara, pero el trino de nuestro amigo era maravilloso, era especia. Nunca se había oído nada parecido, por lo que poco a poco, todos los demás fueron silenciando su protesta y sólo se escuchó el bello trino de nuestro amigo. A partir de ese día todos le trataron de otra forma y vivió lleno de felicidad.

Lake woman

Oct 27th @ 10:54am EDT

El anciano se recostó un poco más sobre el respaldo de su silla y bajó las manos para calentarlas ante las llamas del hogar. A pesar de que su rostro mostraba todos los signos de la fatiga que da los años la suya era una expresión agradable y tierna. Las cejas pobladas, los pómulos salientes, las arrugas profundas como los nudos de un olmo viejo, la barba blanca y aquellos ojos grises e intemporales le conferían el aspecto solemne que se decía de aquellos eternos que una vez poblaron la tierra. Aquellos mismos ojos grises, perdidos en el fuego mientras la mente divagaba por los senderos confusos de la memoria, se desplazaron velozmente hacia la voz que reforzando pequeños tirones de la manga de su túnica trataba de llamar su atención.

-Señor, señor – le convocaba una voz cantarina cuya inflexión recordaba a las pequeñas campanitas que algunos tenderos colocaban sobre las puertas de sus comercios -. Señor, dijo que iba a contarnos una historia. ¿Lo recuerda?

El anciano miró la pequeña manita que apretaba sus ropas y subió desde ella hasta el rostro de la niña, de pelo rubio amaestrado en una larga coleta, que lo miraba ilusionada. Los ojos del hombre recuperaron su brillo habitual mientras observaba a su alrededor, recordando de repente que se encontraba en el acogedor salón de la posada en la que se había detenido para pasar la noche. Aquel era un pueblo sencillo, de poco más de cuarenta casas, como muchos otros en los que ya estuviera con anterioridad. Junto a la pequeña, al menos otros tres niños y una media docena de adultos se habían congregado a su alrededor esperando escuchar aquella historia que al parecer él ya había aceptado contar momentos antes. Últimamente aquello le ocurría cada vez con más asiduidad, se sorprendía a sí mismo en lugares como aquel, sin poder recordar con claridad lo ocurrido en los instantes anteriores o incluso durante todo el día completo. Sin embargo su memoria resultaba clara y diáfana en lo que a acontecimientos pasados se refería.

Colocó una mano sobre la dorada cabeza de la pequeña y asintió sonriente a su petición.

-Si dije que lo haría, tendré que cumplir con mi palabra, ¿no es así? ¿Pero qué historia podría contaros? – llevó la otra mano hasta su barbilla y comenzó a rascarse perezosamente el mentón mientras sus ojos se alzaban hasta las vigas del techo.

El sonido de la lluvia al golpear sobre las tejas creaba una cortina uniforme como monótono trasfondo a su voz.

-Ah, si. Ya se. Os contaré la leyenda de la Dama del Lago, pues la lluvia así lo ha querido al encargarse de traer su imagen hasta mis recuerdos. Ve a sentarte junto con tus hermanos, pequeña. Agarra la mano de tu madre y cierra bien fuerte los ojos, pues este no es un cuento para dormir ni una historia de amor. Se trata de una leyenda que muestra el valor y la fuerza que pueden hallarse en los corazones de las personas y como éstos se sobreponen al dolor y a la adversidad cuando es necesario.

La pequeña entornó los ojos al no comprender por completo las palabras del hombre, mas éste insistió con un gesto y esperó a que la niña se abalanzase corriendo sobre su madre y se sentase delante de ella en el suelo. Cerró los ojos como él le había indicado y aquello hizo brotar una sonrisa a sus ajados labios. Asimismo él también los cerró y comenzó a narrar con voz grave…

Hace ya algunos años, recorrí las tierras de Niurah, más allá de las Montañas Grises. Quizás no hayáis oído hablar de ellas pero se trata de paisajes de belleza salvaje sin par, formadas por una sucesión de colinas y montañas que encierran exuberantes valles y serpenteantes ríos. En estos parajes se encuentran los Lagos de Eniah, extraordinarias extensiones de agua sobre los que recaen numerosas historias y leyendas. Se dice que todos se encuentran conectados entre sí por cavernas y túneles, que el agua en ellos jamás desciende, independientemente de lo generosa o escasa que se haya mostrado la estación de lluvias, pues están abastecidos por el propio manantial de los Dioses. Eso se cuenta, aunque seré yo quien confirme o desmienta. De entre todas estas historias, hay una que me conmovió el alma al escucharla de labios de los aldeanos que allí habitan y sobre la que, para mayor satisfacción propia, pude comprobar al menos parte de su veracidad. Según cuenta la leyenda, hace muchos años, las tierras de Niurah presumían de libertad pues estaban habitadas por un pueblo pacífico, dedicado principalmente a la pesca y el pastoreo. Pasaban sus días trabajando la tierra y de ella obtenían todo lo necesario para subsistir.

Sin embargo, tras un invierno especialmente duro, los bárbaros de Esthia se vieron obligados a abandonar sus heladas estepas y un aciago día de principios de primavera llegaron hasta Niurah a través del paso de Féneris, en la Montaña Sagrada y se dedicaron con total impunidad al saqueo y el asesinato. Incendiaron aldeas, mataron a los hombres e hicieron esclavos a mujeres y niños. No mostraban piedad. Durante toda su existencia tan sólo habían conocido la dureza de una vida de enfrentamientos y sangre, en la que el fuerte ejercía su dominio sobre el débil. No mostraban clemencia, pues aquel que no sabe defenderse a sí mismo no la merece.

Ocurrió pues que la horda invasora llegó hasta el poblado de Nishabe, a orillas del Lago Ibrahaid, que en la lengua nativa del lugar quiere decir “manantial de vida”, dejando tras de sí un rastro de muerte y desgracia. Nada más divisar las primeras chozas de la aldea el jefe de aquellos bárbaros, un amasijo de cicatrices, músculos y pieles, al que conocían como Ushkhan, ordenó a sus hombres arrasar la aldea. No había defensa posible. Se desató el caos y el horror. Los niños lloraban tirados sobre el barro, las mujeres gritaban aterrorizadas mientras huían con sus retoños hacia lo más alto de la montaña, los ancianos se lamentaban desesperados, incapaces de huir con sus seres queridos y sin fuerzas sin embargo para plantar cara al invasor. Ellos no eran guerreros. Eran campesinos, pescadores y ganaderos. No obstante un grupo de jóvenes valientes hicieron frente a la amenaza y formaron un pequeño contingente delante de los embarcaderos que detuvo momentáneamente a los atacantes, dando así tiempo para huir a sus seres queridos. Su defensa fue débil y nada pudieron hacer para salvar sus vidas, mas habían obtenido aquello que se proponían pues una larga fila de refugiados ascendía ya por las laderas del monte hacia lo más profundo del bosque, buscando así algún lugar en el que esconderse de sus atacantes. Finamente aquellos que resistían fueron empujados hacia las aguas del lago y allí ejercieron su última y desesperada defensa. Espadas y lanzas mordientes frente a ellos, la muerte bajo las aguas a sus espaldas. Sus vecinos y amigos los observaban orgullosos desde la montaña, sabedores de que tan sólo habían salvado sus vidas gracias al valeroso sacrificio de aquellos jóvenes. Peleaban con el agua cubriéndoles cada vez más arriba, al principio por las rodillas, luego en la cintura e incluso por el pecho. La mayoría cayó ante el empuje de los bárbaros, quienes se divertían a su costa acosándolos de forma continua y mortificándolos con sus arcos desde la orilla. Algunos de ellos murieron ahogados. El último en caer fue Nilos, un muchacho de poco más de dieciséis años, al que los atacantes hundieron una y otra vez bajo las aguas hasta matarle.

dinner

Oct 27th @ 10:53am EDT

una pena, una pena, sin duda. Pero, mis señores, no seamos demasiados severos. A fin de cuentas, no es culpa de él, ¡Son los tiempos!
Poley, el caballero del Geld, levantó la mirada del asado de carnero al oír esto último de boca de su anfitrión.
-¿Disculpáis a ese facineroso, Conde?-el geldio, atragantándose con la ira, se había olvidado de tragar antes, y roció con trocitos de comida a un par de comensales.-¿Excusáis sus, con perdón de las damas-hizo un vago gesto con la mano con la que sostenía un fémur al que con fruición privaba de la carne pegada al hueso-villanías e insultos? ¿Tendré que recordaros lo que la partida Rodrigo de Farey hizo la semana pasada a uno de los correos de su majestad? Por mi vida, que si no hubiera damas presentes y no fuese vuestro huésped…
Un coro de protestas, procedentes tanto de la mesa alta de la nobleza como de la más baja de los hidalgos, se elevó al escuchar estas palabras. Un joven de cabellos claros llevaba la voz cantante entre estos últimos. Su grito se elevó entre el mar de protestas, y su figura destacó entre sus semejantes al levantarse.
-¡Eso no ha sido probado! ¡Pudo haber sido Rodrigo u otro…!
-¿Qué tanto probar, qué tanto probar?-ahora intervino uno de los caballeros geldios, en la misma mesa. Su ceceo del sur habría resultado divertido en otras circunstancias, pero ahora gritaba lleno de ira-¿Estabais allí, vos? ¿Visteis al cadáver colgando de un olmo, el charco de sangre debajo? ¿Visteis las partes del cadáver que colgaban de un abedul? ¿Habéis encontrado su cabeza? ¡Nosotros pasamos la tarde intentando reunir sus restos para poder darles entierro! ¡Y su cabeza no la topamos!
-No, pero he visto lo que hicisteis en la aldea de Farey, en el feudo de Rodrigo-ahora, el rubio bajó el volumen y el tono de su voz, y ésta se hizo oscura. Las conversaciones callaron, y los hombres lo escucharon. Muchos habían estado en Farey con sus huestes, y los que no, habían oído las noticias. Pues Rodrigo había sido señor feudal de Farey, hasta ser desposeído de tierras, título, y en teoría vida, por el decreto de la Reina Virgen, tras luchar en el bando de sus enemigos en la guerra civil. Y de Farey procedían los hombres de su hueste en su mayor parte, de aquella hueste que, como una sombra, hostigaba a las fuerzas de la Reina y desaparecía en las montañas. Al otro lado de la habitación, las damas, como se esperaba que hiciesen, bajaron la vista modestamente y enrojecieron, como si hubiesen dicho una obscenidad. Todas, menos la condesa, que seguía la disputa con ojos brillantes-Recuerdo bien a un viejo que se negó a decir dónde había ido su hijo. Recuerdo a una niña cuyo padre tuvo la locura, y no lo apruebo, de rebelarse contra su rey. Recuerdo lo que le hicieron vuestros peones a esa niña.
-¡No hay color!-rugió el geldio, y la barahúnda estalló de nuevo. Poley, limpiándose la boca con la manga, tomó de nuevo la palabra desde el estrado superior.
-¿Podríais decirme cuál es vuestro nombre, joven caballero?
El rubio, haciendo como que no se daba por aludido, miró a un lado y a otro, fingiendo que esperaba que otro respondiese. Al cabo, preguntó inocente:
-¿Tengo el honor de que me habléis a mí, mi señor?
-En efecto, os hablo a vos. Y os pregunto, ¿habéis estudiado las enseñanzas del buen Dios?
El joven pareció pensárselo.
-Sí, por supuesto. Y de muchos. Del divino Rey Azul, del Viejo Hombre del Mar, de… Pero asumo que habláis del rey Rojo.
Un murmullo recorrió las filas de los geldios, a medias por dos motivos. Para ellos, desde que el Geld conquistara el Gessulcht e impusiera el culto del Dios Rojo, los politeístas eran unos hipócritas que fingían asumir la religión del estado, mientras que seguían adorando a sus propios dioses en secreto. Y también por la blasfemia que suponía referirse al Señor de la Vida por el nombre que le daban los plebeyos: el Dios Rojo. Poley, en cambio, pareció pasar por alto la ofensa, y habló con voz suave. Los que le conocían supieron, sin embargo, cuáles eran sus sentimientos.
-Entonces, si habéis leído los libros sagrados, sabréis la fábula del verdugo y del asesino.
El rubio pareció poner cara de concentración, dejó que todos la vieran, y hasta se permitió esbozar una breve sonrisa de picardía hacia el rostro en sombras de una de las damas de honor de la condesa. Ah, el hombre que piensa que lleva las de ganar…
-Por supuesto. En el antiguo Imperio de Fallarn, y siendo emperador Rury, o Tito, o… Disculpadme, los nombres son muy parecidos y de las lecciones de mi infancia, mi pobre mente apenas recuerda… El caso es que la fe del Dios Rojo, quiero decir, del Señor de la Vida, estaba proscrita. Los hombres del emperador los perseguían sin descanso, dondequiera que los descubriesen, se erigían estacas y cruces. Y había un verdugo que destacaba entre todos los perseguidores de los fieles. No recuerdo cómo lo llamaban. Un día, llegando a su casa… ¿Qué pasaba entonces?
-Un día, llegando a su casa-interrumpió Poley-, volviendo antes de lo previsto de un viaje, descubrió a su mujer yaciendo con su amante. Y…
-¡Ah, es cierto! Y de todo ello deriva que matar en nombre del Dios de la Vida es bueno, y matar en contra del Dios de la Vida malo, ¿verdad?
El tumulto empezó entonces, de nuevo. Los geldios por un lado y los vasallos del Conde por el otro, las palabras volaron entre los dos bandos, y alguien empuñó un cuchillo, y alguien le retó. Poley no tenía ni tiempo ni ganas de rebatir un carajo. Tampoco de provocar con su presencia una pelea entre sus hombres y los del Conde. Se levantó, se excusó ante el dueño de la casa, y se encaminó hacia las caballerizas.

-¡Señor Poley, señor Poley!
La condesa, madura pero hermosa, resultaba extraña intentando correr a la escasa luz del patio. Poley se apresuró a pararse, y entonces vio que la acompañaba su hija.
-Lamento haberme marchado de esa forma-allegó la rodilla al suelo-pero las palabras de algunos de vuestros vasallos me impelieron a ello. Siento si he atentado contra el recuerdo de Rodrigo, el que fue su sobrino. Pero recordaréis su traición, sus hechos…
-Oh, por supuesto que lo recuerdo. Y mi pequeña también, ¿Verdad, Atalinina? Pero no te escondas, mujer. Decidme, señor Poley, ¿No está hecha toda una mujer?
-Una mujer muy bella-dijo el geldio, con voz que pretendió ser átona. Y sin embargo, escapó por alguna parte una hebra de emoción… Hebra que la condesa aferró sin piedad, como un domador de caballos ase las crines de una bestia salvaje para derribarla, o un luchador agarra el pelo de su adversario para echarlo por tierra.
Por la grieta entra el pico que abrirá la peña. Por el resquicio que queda entre las junturas de la armadura, el puñal que se llevará la vida. Un hombre no debería tener ninguna debilidad.
-Muy bella, muy bella. Habrá que casarla…-su risa cantarina revoloteó al ver el sonrojo de su hija-Casarla con un buen hombre. ¿No os gustan las mujeres, señor Poley?
El hombre no supo qué decir. Su vista se desplazó por los muros de piedra, atisbó a dos hombres que pasaban, cargados de fardos, hacia la torre interior del castillo, con las caras en sombras, y se habría preguntado qué era lo que llevaban, si no hubiese sido porque la condesa intervino una vez más.
-Debería sentirme ofendida, mi señor-risa cantarina otra vez, y revoloteo de faldas cuando se inclinó, burlesca-. Os saltáis todas las normas de cortesía, al desdeñarme de ese modo. Si mi marido no estuviera impedido-imitó un tono enfurecido-os haría pagar tal desprecio en el campo de honor, por muy aguerrido que seáis.
Y entonces volvió a reír.
-Los hombres siempre disputáis, siempre peleáis y os ofendéis por lo más nimio, y las pobres mujeres tenemos que rehacer lo roto,
Ay, señores. Poley había luchado en Cann, en Reián, en Wuyr, y esos nombres resonaban mucho entre los hombres de armas de su tiempo. Había visto a un ejército al completo ser tragado por las aguas y el fuego convocados por los magos, en Cann. Había regurgitado la comida a la vista de los campos de empalados que la Orden del Dragón había dispuesto, como aviso para el ejército del Geld, en la campaña de Reián. Y en Wuyr peleó en el medio de la batalla, fue herido dos veces en el brazo, le murió el caballo, perdió a la mitad de sus hombres y luego la herida se le infectó. Nadie podía enseñarle acerca de la guerra del acero y el fuego, de la lucha hombre contra hombre.
Pero ante una mujer, como todos, estaba indefenso como un gazapillo.
-No pretendía insultaros…
-Entonces compensadme-y se adelantó, y posó las manos en los hombros de Poley, y acercó su boca al oído del hombre, y susurró-hay un trabajo que deseo que sea hecho. Hoy, a la hora novena, habrá una muchacha esperándoos junto a esa puerta. No le digáis nada. Seguidla y sed discreto.
¡Ja! Ahora el lector se preguntará lo obvio, y se planteará la pregunta que se repitió el geldio muchas veces-bien, no tantas, pero sí muchas para el tiempo que le quedaba de vida-: ¿Cómo puede un hombre ser tan estúpido? Pero la propia hija de la condesa estaba presente, y ésta parecía hablar de broma, el honor obligaba a guardar silencio, y Poley, pobre tonto, esperó lo mejor.

Un par de hombres, vestidos de campesinos y cargados con fardos. El guardia de la puerta, cuya tarea era en teoría vigilar a cualquiera que entrase en el castillo, tenía las manos ocupadas debajo del vestido de una moza, en una caseta. El castillo hervía de mesnaderos, de criados, de mercenarios extranjeros a los que nadie conocía. El conde había descuidado, desde su accidente, la organización de su hogar, y los sirvientes iban y venían según les placía, ya que el mayordomo mayor estaba enfermo. Así que, en un rincón oscuro, los vestidos de labradores dejaron los bultos a un lado, retiraron algo largo y fino de color oscuro de la paja, hablaron entre sí en voz baja, y cada uno partió por un lado.

Norren, guardia de la puerta, volvió a su puesto, ligero y satisfecho, entonando entre silbidos una breve canción, para encontrárselo ya ocupado. Se le ocurrió llamar la atención sobre lo obvio, justo antes de que alguien cayese sobre él desde un rincón, una mano le retorciese el cuello, y la garganta se le abriese por efecto de una daga.

La dama Atalina, pasada ya la hora en que una joven doncella debe estar acostada, no podía dormir. Se levantó, paseó por su fría habitación, pisando con sus piecitos descalzos las suaves alfombras del desértico Bertei, rozando con sus brazos desnudos los bellos tapices de Gorri, escenas de caza, batalla y juego, y se asomó por un ventanuco, esperando descubrir un paisaje iluminado por la luz de la luna, la aldea durmiente, la culebra de plata del río Quen tras los campos cubiertos de bosques.

of color

Oct 27th @ 10:52am EDT



No vomité al leer la carta que me enviaste hace unas semanas en la que comparas la fascinación que siento por el mundo de los muertos con el morbo que despierta la amputación de un brazo en plena calle. Recibo con alegría tus cartas. Me llegan al corazón. Créeme. Las guardo como oro en paño. Las necesito…Como el oxígeno que respiro…Necesito leer tus cartas…Mirarte…Hablar contigo…Incluso agradecí que confiaras en mí. Me encanta saber que me ves como una confidente. Nunca vomitaría al leer tus cartas. Sabes que yo pienso lo mismo que tú. Compartimos las mismas fantasías sangrientas. Soñamos con ver los mismos miembros amputados y ver cómo se los amputan. Desearíamos ver un asesinato o ser nosotros los que matan o los que mueren asesinados…

Ésta es la vida que tú y yo llevamos, Paolo, porque los dos hemos decidido vivir así. A nuestro aire. Sin arrepentirnos de nada. Pero hay límites...Todo tiene que tener un límite, Paolo. Incluso nosotros tenemos que ponernos límites. ¿Entiendes lo que te quiero decir?

No sé si lo entenderás o no...

Quiero que sepas una cosa. Y esa cosa es que te amo. Te amo más que a mi propia vida. Pero no puedo ser tuya. No puedo entregarme a ti. No es que no te desea...¡Claro que te deseo! ¡Te deseo más que a nada en este mundo! Te deseo con desesperación. Pero...No puede ser...Yo también me he puesto un límite. Y es éste.

Lo siento mucho, Paolo. Espero que lo entiendas. Tú eres un buen chico. Sé que terminarás haciendo lo correcto. Y ésto es lo correcto. Lo sé.

Te ruego que trates de verme como tu prima y que no fantasees con iniciar una relación sentimental conmigo porque no va a funcionar.

Eso es algo que quiero que tengas claro desde el momento en el que recibas esta misiva. Te darás cuenta de que nos queremos. Yo te amo, Paolo. Pero no quiero comprometer a mi familia sólo por unos instantes de placer. Eso no.

Acabarás entendiendo...

Yo...Tú...

Lo nuestro siempre ha sido un imposible.

Puede que llores y que me acuses de cobarde por no querer luchar, pero es lo mejor que puedo hacer y sé que acabarás entrando en razón. Quizás tengas razón cuando me grites que soy una cobarde. Yo creo que no...Yo creo que soy sensata."




EROTIC FANTASIES

Oct 27th @ 10:50am EDT

Cuando todo pasó, él me dijo que tenía mucha prisa (antes me había dicho lo contrario), y que se tenía que marchar, se vistió y desapareció por la puerta dejándome satisfecha y muy cansada, e iba a dormir, cuando encontré una nota en mi cama, en la que decía:
Hace un tiempo tuve una experiencia muy negativa con un chico, pues después de engañarme durante tres meses, me chantajeó cuando me enteré, teniendo que satisfacerle en sus deseos sexuales, perdiendo mi virginidad obligatoriamente... desde entonces no he podido besar un chico siquiera pues tengo miedo de todos los que se me acercan... tengo un miedo espantoso. Bueno, pues hará un par de semanas, conocí a un chico muy simpático, no muy guapo, pero muy... especial, él se llamaba David, lo conocí mientras estaba en una excursión que hice con el instituto en el que estoy a una emisora de televisión, (pues él trabaja de cámara allí). Ayer viernes lo vi, así de casualidad, mientras yo compraba en un pequeño comercio de mi localidad, es estaba ahí, vestido con ropa de entre semana, con un chándal blanco y azul, llevaba unas gafas de montura fina, me fijé porque detrás de ellas vi los mejores ojos que había visto nunca, eran marrones, y grises y amarillos a la vez, incluso me fijé que tenía una marca en el ojo derecho, esos ojos me miraron de una forma muy sensual, como desafiándome a algo. Me acerqué tímidamente, casi sin quererlo, y le dije: - Hola, qué tal -(seguro que ni se acordaba de mí, pues yo no soy una chica muy especial, soy castaña de un metro sesenta y cinco, pelo oscuro, aunque mis atributos sexuales no eran "tan pasables" a simple vista, pues tengo bastante pecho y buen culo)- soy María Concepción, de la excursión del Colegio San Jaime, ¿te acuerdas de mí?. - Cómo no me voy a acordar de ti -(Dijo con una gran sonrisa en la boca)- si casi te cargas media redacción al tocar lo que no debes. - Me fastidiaba admitirlo, pero era verdad, pues soy algo torpe... y bastante alocada, ya que a quién se le ocurre tocar lo que no debe... pues a mí jejeje . - ¿Quieres venir a dar una vuelta conmigo mañana? -( me dijo sin perder esa maravillosa sonrisa de su boca)- si...quieres quedamos en la puerta de aquí a las seis. - No... puedo, tengo que estudiar para sacarme el carnet de conducir -(buena excusa, pues no me atrevía a salir con ese chico)- aunque... -(dije al fin) ahora tengo tiempo para hablar contigo. - Ok, vamos a tomar algo -(respondió, mientras se le iluminaba la cara)- - Va....le -(no estaba segura de lo que había dicho, pero no me quedaba otra opción). Fuimos al bar que había en la calle de enfrente, un bar muy viciado por el uso, y que a estas horas, se encontraba casi vacío. Empezamos a hablar de muchos temas, por más que buscaba siempre había algo de que entendía, fuera lo que fuera, entonces se me ocurrió decirle que mi ordenador estaba roto, y... que no imprimía mi impresora (mi mejor idea en la vida). Él se ofreció a ayudarme, me dijo que si se podía pasarse por mi casa y miraría a fondo el ordenador e impresora. Llegamos a mi casa, le acompañé a la sala del ordenador, donde se quedó mientras yo me cambiaba de ropa y me ponía más cómoda (me puse mi pijama azul, y una bata verde por encima. Entré a la sala del ordenador y lo encontré ahí metido en acción, muy entretenido, borrando unas cosas, ordenando otras... mientras que la impresora, la arregló en un pis-pás simplemente cambiándole el cartucho de tinta, que estaba en mala posición. Yo le di las gracias, y... sin querer, al oír su melancólica y dulce voz... me había excitado, y fue cuando él se acercó a mí, al sentir su caliente aliento, cuando decidí besarle, una fuerza más fuerte que yo, me obligaba, me sentía forzada ha hacerlo, no tenía otra opción. - David -(le dije con la voz entrecortada) bé...same. - Esto... ¿lo dices en serio?... yo te iba ha decir lo mismo. - Me acerqué a su boca tímidamente, y me fundí con ella, fue un beso muy largo e intenso, en el que casi no me dejaba respirar, él besaba muy bien, y mientras estaba en acción, mi cuerpo fue presa de él... Me llevó su boca a mi oreja, y empezó a chuparla, delicada y suavemente, mi cuerpo se empezó a calentar, me sentía muy excitada pero... casi se me había olvidado que estaba con el periodo... Ya no podía parar, yo quería más, solo que me chupase la oreja no me bastaba... lo senté en una silla, y empecé a rozarme con él, que seguía chupándome, entonces le dirigí mi mano a uno de mis pechos, dejándolo atónito, pues él nunca... Noté que su miembro estaba muy duro, porque mientras yo me rozaba se me clavaba ahí... seguimos, noté que su respiración se cortaba mucho, y a mí me salían unos gemidos.... qué no sería capaz de hacer si... fingiese, estaba disfrutando en serio. Él metió mi mano entre mi ropa interior, acompañada de la suya, aunque yo manchase... a él no le importaba, o por lo menos eso demostraba. Me tocaba, y yo disfrutaba... era la primera vez que tenía esa maravillosa sensación, quería sus dedos, su boca... a él, yo estaba... disfrutando, me mordía ahora los pechos, sin lastimarme siquiera, no me hacía daño, era una mezcla de sensaciones... algo indescriptible. Al cabo de unos instantes, yo noté que mi cuerpo se encogía, los gemidos me resultaban fuertes, había tenido el primer orgasmo con un chico en mi vida... era totalmente distinto a las veces que yo me había masturbado con el grifo del agua de la ducha... Cuando todo pasó, él me dijo que tenía mucha prisa (antes me había dicho lo contrario), y que se tenía que marchar, se vistió y desapareció por la puerta dejándome satisfecha y muy cansada, e iba a dormir, cuando encontré una nota en mi cama, en la que decía: A ti que eres la estrella inalcanzable Para que el brillo de tus ojos No se apagué jamás David Sólo un instante de leerla entraron mis padres por la puerta, que venían con mi hermano de casa de mi abuela, extrañamente no me dijeron nada, pues yo no llevaba el pijama azul, sino la ropa de cuando había entrado a casa, y en mi mano... tenía la bolsa de la compra. En cuanto a David, pues no lo volví a ver en mi vida, fui incluso a la televisión a buscarlo, pero allí no había ningún David, había desaparecido para siempre, y desde entonces estoy buscando a esa persona, estoy buscando a David. FIN

swingers

Oct 27th @ 10:49am EDT

Debo confesar que siempre me he excitado mucho cuando he visto a Chelo (mi esposa) disfrutar con otras personas, incluso masturbándose. Algunos sábados, y cuando estamos solos en casa, colocamos en el vídeo una película pornográfica. Nos sentamos frente al televisor y vemos las secuencias de la película. Entonces empiezo a observar a mi mujer, conforme van pasando los minutos, como se va removiendo en su asiento, excitándose por las imágenes contempladas. Poco a poco veo como se pasa la mano por encima de su sexo, frotándoselo sobre la tela de su negligé y de sus minúsculas braguitas, su cara se va transformando en deseo, en apetito sexual. Con un leve movimiento de caderas la suave tela de su pijama se desplaza hasta su cintura dejando al aire sus muslos, estos van abriéndose conforme su coño se va humedeciendo. Solo de ver el espectáculo me voy excitando y mi polla noto como se endurece. Me paso la mano a lo largo de mi miembro. Me quito los pantalones y el mástil emerge orgulloso con todo su esplendor. Chelo al verlo, mete su mano por dentro de sus braguitas y se frota el coño, los labios vaginales y el clítoris hasta que llega al orgasmo. Sus gemidos son excitantes, tanto que oyéndolos me masturbo con mas fuerza hasta correrme.
Nos gusta imaginar situaciones comprometidas, nos la comentamos y en alguna ocasión las llevamos a cabo. Como he relatado anteriormente me encanta ver a mi esposa realizando estas fantasías. Hace poco tiempo le dije a Chelo que me gustaría ir a una tienda donde venden artículos sexuales y que ella me acompañara. Gustosamente lo hizo. Nos acercamos a una tienda especializada en dichos artículos que hay en el centro de la ciudad donde vivimos. Cuando entramos, y al ver tantos elementos sexuales expuestos, me recorrió por el cuerpo una sensación de nerviosismo que fue desapareciendo al ver a mi esposa lo bien que se manejaba en aquella situación. Se fue directamente al dependiente y le pidió lencería para una fiesta sexual extraordinaria. Mientras Chelo miraba las prendas yo me di una vuelta observando los videos, aparatos, fetiches, prendas, etc., que se exponían en las estanterías. Al cabo de un rato Chelo me avisó de que ya había comprado todo lo que le había gustado y lo tenia empaquetado. Pagué y salimos a la calle. Como era temprano (sobre las diez de la noche) decidimos pasear y buscar un restaurante para cenar. Mientras íbamos andando mi esposa me cogió del brazo, notando como sus formidables tetas se restregaban en él, y me comentó lo siguiente: “ Juan me he calentado una barbaridad en esa tienda, viendo tantos penes y de tan grandisimo tamaño, me gustaría tener una noche loca de sexo, además te tengo que enseñar lo que me he comprado te va a encantar”. Con esa indicación tan excitante nos metimos en un restaurante italiano que estaba lleno de gente. Nos acomodamos en una mesa y nos dispusimos a pedir una pizza y un buen vino. Durante la cena vi como Chelo miraba sensualmente a todas las mesas que nos rodeaban contemplando sobretodo a los hombres con lascivia. En un momento observé como su mirada se detenía intensamente sobre dos personas de unos 30 años y les sonreía con verdadera malicia. Ellos le devolvían la mirada y las sonrisas. Con un movimiento tranquilo y muy lentamente, sin dejar de mirarlos y sonreír, se fue levantando poco a poco la falda y abriendo sus piernas les fue enseñando el interior de sus muslos así como sus blancas bragas. Los muchachos se revolvían en sus asientos sin dejar de mirar aquella extraordinaria visión. Chelo me comentó: “ Como me gustaría comerme esas buenas pollas “. Yo le respondí: “Pues adelante yo solo estaré de espectador”. Ella me dijo :” Espero ponerlos a mil para que no se me echen para atrás, así que espera un segundo y contempla lo que voy a hacer”. A continuación se levantó del asiento y se dirigió para los aseos. Al pasar cerca de los jóvenes les echó una mirada penetrante y llena de malicia. Los hombres la contemplaron como iba contorneándose hacia los lavabos. Al poco rato salió de estos y en la mano llevaba un trapo blanco que al pasar cerca de los jóvenes lo dejar caer. Uno de ellos rápidamente lo cogió para entregárselo y cual fue su sorpresa al ver que le daba las bragas que se había quitado en los lavabos. Chelo le dio las gracias sonriéndole voluptuosamente al mismo tiempo que le cogía la mano y se la apretaba con malicia. Al volver a sentarse, y sin pudor, se subió la falda hasta la cintura abriendo totalmente sus piernas para dejar ver su coño extraordinario. Los chicos no daban crédito a lo que veían. Se revolvían en sus asientos y ya se masajeaban por encima de los pantalones sus pollas endurecidas por la imagen sexual que estaban viendo. Pero aún no había terminado Chelo de calentarlos, así que recostándose un poco en el asiento y metiendo su mano por la entrepierna empezó a frotarse su coño mirándolos descaradamente. Entonces me susurró en el oído: “Porqué no vas un momento al baño y me dejas libre el asiento para traer a los dos a nuestra mesa” . Y así lo hice. Al cabo de unos diez minutos regresé y ya estaban los dos mozos en una charla desenfadada con mi esposa. Luego ella me contaría que cuando yo me marché les invitó a acompañarla indicándoles que si deseaban ir a nuestra casa para tomar unas copas. Ellos aceptaron pero le preguntaron por mí. Chelo les contestó que era un cabron consentido, que no la dejaba satisfecha sexualmente y que consentía que se pudiera acostar con otros hombres, solo que tenia que estar presente mientras ella follaba. Los chicos no respondieron. Ya en la mesa y durante la conversación miré como mi mujer de vez en cuando apoyaba las manos en los muslos de los muchachos acariciándoselos descuidadamente. En un momento al chico que tenia a su izquierda le comentó algo en el oído que hizo enrojecer a este, y con verdadera ansia le dio un beso cálido en su cuello, y con la lengua le fue mojando hasta la oreja. Viendo que el ambiente creado por mi esposa se estaba caldeando cada vez mas me levanté y les dije si deseaban acompañarnos a casa para tomar una copa. Ellos aceptaron inmediatamente.
Cuando nos fuimos a montar en el coche Chelo dijo: “Nosotros tres nos vamos en el asiento trasero y él (por mí) que conduzca
El espectáculo en el asiento trasero del coche era increíble, Chelo iba entre los dos mocetones y se había subido la falda hasta la cintura, las piernas abiertas en su totalidad enseñando su sexo chorreante. Con cada una de las manos, y muy habilidosamente había sacado los penes de los jóvenes, les estaba masturbando. El de su izquierda le había desabrochado la blusa y le había sacado sus grandiosas tetas y al mismo tiempo que la besaba, le tocaba uno de sus pechos y le pellizcaba el pezón. El de su derecha le mordía el cuello le chupaba la teta libre junto con el pezón y con su mano le introducía dos dedos por su raja. Los vehículos que nos adelantaban o iban a nuestro lado se escandalizaban del espectáculo sexual que llevábamos. Menos mal que el trayecto fue corto y enseguida llegamos a casa. Al bajar del coche e ir hacia la puerta de casa descubrí como los tres iban sedientos de lujuria. Entramos y Chelo me indicó : “Prepárales una copa mientras me preparo para daros una sorpresa” Me intrigó su indicación y al mismo tiempo me excito. Les serví la copa que me pidieron y lo mismo hice yo. Ellos se sentaron en el sofá mientras yo lo hacia en un sillón al lado. No había pasado ni cinco minutos cuando Chelo apareció en la puerta del salón de una forma espectacular. Totalmente desnuda a excepción de un sujetador que solo le empinaba las tetas dejándolas al aire, y con un tanga minúsculo, terriblemente minúsculo, yo diría que ridículo, o bien de unas dos tallas menores a la que ella usaba ya que estaba compuesto por una cinta alrededor de su cintura, otra cinta que iba por sus glúteos y un trocito pequeñisimo de tela en rosa pálido que no le tapaba absolutamente nada, además la tela estaba tan ajustada a su coño que esta se metía dentro de su raja dejando sus labios alrededor de la braguita. La visión fue tan sorprendente y excitante que tanto los jóvenes como yo teníamos nuestros penes en la mano y nos estabamos masturbando. Mi esposa sin dilación y con la cara desencajada por la excitación se dirigió hacia el que tenia la polla mas grande y se la engulló de un chupetón, mientras con su mano izquierda agarraba el otro mástil para masturbarlo. Al poco tiempo se levanto y dándole la espalda al que se la estaba chupando, fue reculando hasta dejar la polla tiesa a la entrada de su almeja. Con mano maestra se entreabrió los labios del chocho húmedo y puso el pene en la entrada de este. Poco a poco fue sentándose encima de la picha hasta enterrarla totalmente en el interior de su cuerpo. Al mismo tiempo le decía al otro joven: “ Ven y aproxímate que te voy a sacar toda la leche que tienes en los huevos” y se metió totalmente la polla en su boca. Empezaron los tres a desencajarse llevando un ritmo frenético. Solo de verlos me excitaba tanto que mi masturbación iba cada vez mas deprisa. No tardaron los tres en correrse, el que estaba sentado en el sofá y se la follaba se corrió dentro de su conejo, y al que se la estaba mamando en su cara y en su rostro. Chelo también tuvo su corrida pero ella deseaba mas. Así mientras le seguía chupando y lamiendo la polla a uno le restregaba su coño al otro. Pero los chavales no podían mas y no se empalmaban. Entonces mirándose el uno al otro nos dijeron : “Tenemos que irnos, lo lamentamos pero otro dia podremos seguir mas”. Se levantaron y vistiéndose empezaron a ir hacia la puerta. Yo me percaté de la desilusion tan grande que tenia mi esposa, pues ella hubiera continuado.

is so beautiful

Oct 22nd @ 8:33am EDT

Bueno, como decia, una tarde fui a la casa de mi prima luly (lucia) ya que habia una reunion familiar de esas que se juntan primos, tios, etc... mi familia no es muy grand por lo que solo estaban mis viejos y mis tios, mi hermanos/as y ella. estabamos hablando muy divertidos todos, comiendo y jodiendo. Yo no paraba de mirarla ni un segundo, y creo que ella un poco lo noto. En una de esas me voy al baño a mear. al entrar al baño no cerre la puerta con llave, sino que solo la apoye. Saco mi verga del pantalon y veo que esta media parada, y digo "..hermano, vamos a cascarnos una buena paja, no quiero que te ahogues".. y comienzo a menearmela, hasta que escucho que alguien esta viniendo y empiezo a metermela dentro del pantalos, pero demasiado tarde, parada frente a mi estaba mi prima, y yo con mi poronga mitad en el pantalon y mitad en la mano, con una ereccion que no podia ni ocultar. Ella me miro de arriba a abajo y de abajo a arriba con esos ojos y yo ahi parado sin sabes que decir ni que hacer, inmovil como un imbésil. creí que todo se iria al carajo, cuando de golpe veo que ella pasa suavemente su lengua por sus labios, y noto que su mirada estaba fija en mi pene.... pero al notar que la estaba mirando se hizo la distraída y me dijo "..tardabas mucho y me preocupe, venia a ver si estabas bien y a decirte que el postre esta en la mesa".. y comenzo a marcharse, pero yo la llame "..che luly... por favor lo que paso aca no se lo cuantes a nadie".., y ella sonrio "..no te preocupes, esta todo bien".. y se marcho. Yo la segui atras, mirando ese culo impresionante, carnoso, con ganas de explorarlo con mi polla (esta palabra la aprendi leyendo relatos de españoles jaja). se hizo la noche y seguiamos todos ahi, luly no mostro ningun signo de estar enojada ni nada. Cuando ocmenzamos a despedirnos mi hermana les dice a mi padres si luly puiede venir a casa y ellos haceptaron, yo ocn una sonrisa de oreja a oreja, todavia recordaba su lengua pasando en sus labios.
Cuando legamos nos pusimos a ver teele en el sillon, luly y yo, y mi hermana en el piso. Al rato noto que mi prima se estaba acercando lentamente y apoya su cabeza en mi ho0mbro... yo estaba que explotaba, la pendeja me ponia loco. Paso un tiempo y mi hermana nos dice que s va a dormir, nosotros decimos nos quedams a ver el final de la pelicula anda tranquila. Y en cuanto estuvimos solos yo no sabia que decir, pero fue ella la que empezo la charla. "..alguna vez lo hiciste?".. me pregunto "..si".. le conteste, "..vos?"...... "..no yo nunca, soy chica todavia".., y ahi aproveche para quedar como un galan "..no sos chica... no tendras muchos años pero tenes un cuerpo que envidiaria cualquier mujer".. y ella sonrio con esa sonrisa encantadora y ahi no aguante mas y la bese en su boca y ella agarro viaje y me siguio la corriente..., mes estaba dando el mewjor beso de mi vida, y parecia que no terminaba ahi... comenzamos a besarnos de una manera muy apasionada metiendo mi engua hasta el fondo y le meti mi mano en su pansita y comennze a acariciarla, y luego subi a sus senos, y los acaricie, y estaban hermosos. patamos de besarnos y me miro de esa manera sensual con la que me habvia mirado en el baño y se saco su remera. yo me baje mi pantalon y mi berga quedo al decubierto. Ella la miro y la sujeto con fuerza me dijo "..me encanta puedo tocarla un rato?".. con cara de zorra, "..si todo lo que quieras luly".. y me empezo a hacer una paja suave mientras miraba con cara de inexperta. no aguante mucho tiempo y acabe todo, y chorrie su mano, la cual ella chuipo y me dijo "..que rioca leche tenes, dame mas".. yo me puse loco y le dije te la doy en optro lugar comenze a sacarle la ropa y cuando estvo toda desnuda me acoste sobre ella, su concha ya estaba muy mojada. la empeze a penetrar suavemente, pero note que ella no era virgen, por lo que acelere el ritmo. estuve asi un rato, mientras veia como sus tetas se movian a todos lados con el movmiento que haciamos. antes d acabar saque mi berga y le acabe toda la panza. quedamos exhaustos tirados en el sillon, cuando veo que me empiza a exitar de nuevo para que la penetre. se pone en cuatro enfrente mio y al ver ese culo carnoso comenze a morderlo, hasta que no aguante mas y, con la pija como un fierro de nuevo, me pongo atras d ella y me la penetro por la concha. segui asi un rato y ella tuvo 2 orgasmos, pero yo no, queria probar ese culo, por lo que cuando estaba por acabar saque mi pene y se lo meti en el culo, ella grito un poco, pero despues se rio, y gozo de mi pija, acabe en su culo de una manera fenomenal.

im sleeping

Oct 22nd @ 7:47am EDT

Estaba profundamente dormida, tan dormida que no oí tu llegada. Sólo me desperté cuando sentí que me besabas en el hombro. Abrí un poco los ojos y vi una imagen borrosa de ti; estabas sentado al borde de la cama, a mi lado y me mirabas. Yo estaba tumbada, casi boca abajo, abrazada a la almohada. Intenté decir algo: hola... pero creo que el sonido no salió de mi boca, solo sonreí con los ojos de nuevo cerrados y una sensación de felicidad y seguridad al saber que estabas a mi lado.



Creo que al instante me quedé de nuevo dormida pues lo siguiente que sentí fue tu mano acariciándome la espalda y no había rastro de la sábana que hasta entonces me cubría. Estaba completamente desnuda y de alguna manera sabía que tu también lo estabas, aunque no pudiera verte. Quería abrir los ojos, abrazarte y besarte, pero no podía. Lo imaginaba y lo hacía en mi mente como en un sueño, pero mi cuerpo no respondía.



Sentí tu mano bajando por mi espalda, por mi cadera, por el muslo... me acariciabas lentamente como reconociendo un territorio grabado en el recuerdo, disfrutando de esta oportunidad de observarme y acariciarme de una manare casi furtiva. Yo seguía sin moverme, pero sentía como mi cuerpo se estremecía con tus caricias.



Ahora ya no quería despertar, la sensación era maravillosa, en un lugar más cercano a los sueños que a la realidad, sintiendo un placer abstracto muy agradable. Tu mano subía ahora por la parte interior de mis muslos ... cuando llegó al final una vibración recorrió todo mi cuerpo haciéndome soltar un leve gemido. Me abracé más fuerte a la almohada y flexioné un poco más la pierna que tenía doblada ofreciéndome más a ti. Tenía el coñito todo pelado como a ti te gusta y estaba muy mojada. Tus dedos deslizaban suavemente entre mis labios, sin profundizar, acariciando levemente, incitándome, como despertando muy despacio mi sexo al igual que habías hecho con el resto de mi cuerpo.

Esas caricias tan suaves y lentas me provocaron una excitación muy rápida y muy intensa. Ya no sabía si estaba despierta o dormida, sólo sabía que te deseaba tanto que dolía. Sentía mi clítoris latir fuertemente como si mi corazón se hubiera instalado allí y ya no quería que las caricias fuesen tan suaves sino que respondieses a ese latido con igual intensidad, lo necesitaba, lo pedía a gritos y sentía que si lo hacías me correría inmediatamente, sin remedio y sólo pensarlo me excitó aun más. Y lo hiciste, y sentí un orgasmo no tan intenso como había anticipado pero sí provocó en mi una oleada de inmenso placer que hizo que te deseara aún más. Deseaba tu cuerpo -tu peso sobre mi-, deseaba tu polla –sentirte dentro de mi-. En ese instante me hubiese girado y gritado ¡fóllame! pero quería que lo hicieses tú sin pedírtelo, así que seguí pidiéndoselo a mi sueño. Pensar que podías estuchar mis pensamientos me parecía una idea terriblemente romántica.



Cuando te inclinaste sobre mi y sentí el calor de tu cuerpo en mi espalda fue como una victoria y a la vez me sentía derrotada, vencida a ti, totalmente dominada por tus caricias, suplicando que terminaras conmigo, que me mataras... de placer. Y comenzaste a hacerlo clavándome tu polla hasta el fondo y seguiste haciéndolo una y otra vez a golpes contra mi culo, primero no tan rápido, saboreando cada envestida, besando mi cuello... Luego, de rodillas, me tomaste de la cintura y me levantaste hacia ti aumentando el ritmo de tus movimientos y tu respiración. Una de tus manos fue directa a mi clítoris y te movías a un ritmo frenético, con rabia, con urgencia, sabiendo que esa combinación acabaría conmigo.

Tus gemidos se unieron a los míos, yo ya estaba en lo más alto y deseaba tu orgasmo ahora mucho más que el mío. ... no pares!!!! sentí un par de envestidas más fuertes y cómo te derrumbabas sobre mí y tu aliento fuerte en mi nuca, ....tu aliento, ...uuum me provocó un intenso escalofrío, me retorcí bajo tu cuerpo y en ese instante, mientras sentía tu orgasmo sentí también el mío. Pasó de tu cuerpo al mío y del mío al tuyo. Las sensaciones, los sentimientos fluían de uno a otro por nuestros cuerpos como si fuesen uno, como bombardeados por un solo corazón.



Y nos quedamos abrazados, sin despegarnos (para no desangrarnos) hasta quedarnos dormidos. Y así seguimos hasta que horas más tarde me desperté, y decidí despertarte poco a poco, ...suavemente. (....)

my friend

Oct 22nd @ 7:47am EDT

Nadie puede contra el paso del tiempo – Se dijo a sí misma – Por suerte nadie puede contra el paso del tiempo, y mi día ha llegado al fin – Concluyó con una sonrisa.

Acababa de salir de la ducha, y recorría su departamento cubierta con un par de toallas: una tapando su delgado cuerpo y otra envolviendo su alborotado cabello húmedo. Se dirigió a su closet y buscó alguna combinación de ropa que le permitiera capear el frío que iba a cubrir la ciudad, indudablemente, de hoy en adelante.

- Una vez que el otoño llega, no hay más que hacer que esperar el invierno – Canturreó mientras ajustaba el cierre de su chaqueta y salía de su departamento.


Llegó al café 10 minutos antes de lo acordado y aprovechó el tiempo para comprarse un capuchino para llevar – de esos que venden en vasitos de cartón – y se sentó fuera del café dispuesta a esperar.

Tenía planificado esperar hasta las 9 si fuese necesario – la cita era a las 8:20 – y si, el chico que esperaba no llegaba a esa hora, ya tenía decidido su plan de acción: iría a la casa del muchacho y le presentaría convincentes razones para entregar la caja. Esperaba no tener que usar el plan B, pero con las compras por internet nunca se sabe. Además en cierta forma todavía le parecía increíble haber encontrado la caja en una subasta de internet. Su padre había dedicado la vida entera a seguirle el rastro a la dichosa caja – de hecho, ella sospechaba que su extraña muerte también estaba relacionada con ella – y ahora Isabel, heredera de la cacería de su padre, estaba a punto de recibirla a cambio de un par de billetes.

- ¡Cómo se nota que el pobre no sabe lo que está vendiendo! – Suspiró, mientras echaba un vistazo a su reloj y comprobaba que ya eran las 8:21 am.


¿Y si él no aparecía? ¿Y si, de alguna forma misteriosa, el muchacho había descubierto el valor de la caja y había decidido usarla para su beneficio? El miedo empezó a apoderarse de Isabel ¿Y si la dirección que él había ingresado en el sitio de ventas de internet era falsa? ¿Y si no tenía cómo ubicarlo y perdía el rastro de la caja para siempre? Tomó un sorbo de su vaso de café para tranquilizarse y, al levantar la vista, lo reconoció.

No podría explicar cómo supo que era él, pero lo reconoció sin lugar a dudas. Retiró un mechón de pelo de su rostro, infinitamente más tranquila, y lo saludó amablemente:

- Tú debes ser Pedro – Exclamó extendiendo la mano.
- Sí, soy yo, disculpa la demora – Se disculpó el desgarbado muchacho.
- No te preocupes – Contestó comprensiva – Mientras traigas la caja contigo – Sonrió.
- Claro, aquí la tengo – Respondió Pedro mientras metía su mano en un pequeño bolso de laptop y sacaba la caja – No quería deshacerme de ella, es un recuerdo de mi padre, pero ando en apuros económicos y no me quedó más que ofrecerla. Me extrañó que alguien quisiera comprarla…
- A mí me extrañó más encontrarla en un sitio de ventas por internet – Respondió Isabel mientras extendía un par de billetes de veinte mil pesos al muchacho, luego de haber depositado la caja cuidadosamente en su cartera.


De pronto, se sintió en un peligro profundo: ¿Y si a Pedro le daba por averiguar para qué quería ella la caja? ¿Y si descubría su valor y quería recuperarla? No podía permitirse ese tipo de riesgos, registró el bolsillo de su chaqueta y sacó una impoluta pistola que tenía adosado un silenciador en el extremo del cañón.

- Lo siento – Dijo apenada, mientras disparaba directamente a la frente del joven que acababa de conocer.


La gente que caminaba por el lugar, o que disfrutaba de su desayuno en el local, empezó a agolparse alrededor del cuerpo de Pedro, quien se mantuvo vivo por un par de minutos, sin embargo, murió antes de que llegara la ambulancia y nada se pudo hacer por salvarlo. Isabel – por su parte – apenas dio el disparo, emprendió una loca carrera y no se detuvo hasta llegar a su departamento y cerrar la puerta con doble llave (por lo que no se enteró del desafortunado destino del vendedor de la caja).

looks

Oct 5th @ 6:44pm EDT

El sol se encaminaba ya hacia la línea del horizonte, pero, a esa hora, aún se colaba la luz con intensidad por las cristaleras donde se exponían libros, material escolares y algún que otro objeto de reclamo infantil. El interior de la librería, junto al mostrador, estaba inmerso en una suave penumbra, sólo la luz natural que llegaba del exterior rompía una sensación de cierta calma. La zona más cercana a la calle recogía esa luz solar matizada por el leve tamiz tintado de las cristaleras.

Entró con unas gafas de sol enorme, de esas que ocultan no sólo la mirada, también los pómulos y en algunos rostro diminutos mucho más. Rubia. El cabello largo casi hasta el inicio del trasero. Delgada, muy delgada. A pesar de la dificultad que oponían las gafas, yo diría que de casi 40 años. Delgada, muy delgada, fibrosa. Al traspasar el umbral, la campanita alertó a la dependienta, que rebuscaba mi pedido en la trastienda, de la llegada de un nuevo cliente. La campanilla me alertó a mí de la entrada de un hermoso cuerpo, cubierto por una camisa larga, azul vaquero, ligera. El contraluz delataba la ligereza del tejido y enseñaba el triángulo que su pubis formaba con sus muslos. Un triángulo indeciso, casi pendiente de formarse. La delgadez de sus muslos no permitía excesos.

La dependienta asomó la cabeza para preguntarme algo y ella aprovechó para solicitar una información. “Mira en las estanterías de abajo y en cuanto termine con este hombre estoy contigo”, le contestó. Ella se giró y el contraluz me enseñó el dibujo de sus bragas, pequeñas, blancas. Empezaba a ponerme nervioso. Dejé de prestar atención a la dependienta que seguía afanada en la trastienda y de cuando en cuando me consultaba algún detalle.

La mirada se enfocaba sin control en el trasero de la delgada y transparente rubia. Se agachó para rebuscar en la estantería inferior y pude comprobar, ya sin difusas telas, que el color de las bragas era blanco. Parecía no tener conciencia del escaso tamaño de la camisa con la que se cubría brevemente las piernas. Más que agacharse se inclinaba y elevaba el trasero. Sólo un poco la primera vez, para dejarme intuir el inicio de la tela que ocultaba su coño. Mucho más la segunda vez, mostrando la redondez de los glúteos, prietos, duros como piedras. Desvergonzadamente una tercera ocasión, sin pudor, mostrado su trasero a mi mirada nada discreta.

La dependienta volvió al mostrador con mi pedido. Ella se giró para confirmar que aún no tenía lo que venía buscando y se quitó las gafas oscuras, enormes. Yo me quedé mirando su rostro, deseando que volviera a rebuscar entre los libros y se diera la vuelta.

Holiday

Oct 5th @ 6:35pm EDT

Aprovechando el último de la fiesta del pueblo, acompañé a mis dos hijos a una velada musical con el propósito de que así estarian de vuelta a casa y siempre bajo mi control. Aunque debo reconocer que mi propósito íntimo es dar rienda suelta una vez más a mis inclinaciones de exibicionismo que muy frecuentemente despiertan en mi. Para entrar en situación y no repetirme, deben leer algunos de mis relatos de ésta misma categoría como Los amigos de mis hijos, Dia de playa, etc.

Como bien decía, ya lo había planeado todo. Y tal como tenía por costumbre, mi marido dijo que se quedaba en casa. Para él el bullicio y los apretones están de más. Así pues me preparé y con la excusa de que mis hijos son todavía muy jovenes y yo asistiría como "protectora de ellos", la menor sospecha quedaba abolida tanto de parte de ellos como de mi esposo. La velada se celebraría a una hora temprana, ya que era solamente para los más jovenes de la población. Más tarde, de madrugada, se llevaría a efecto la de los adultos. Así que nuestro propósito era distraernos durante unas dos horas y estar de regreso a casa lo antes posible. Aunque claro........ mis intenciones eran dar rienda suelta a mi pasión por el voyerismo.

Con predisposición y alevosía dispuse de mi ceñido traje color fresa con cuadritos que otras veces tanto había llamado tanto la atención del sexo varonil. Corto, mini y totalmente pegado a mi cuerpo como una segunda piel. El escote, amplio de forma redondeada, donde mis turgentes pechos parecen querer escapar y que yo no procuro impedir. Una vez más, ya que es mi costumbre, mi vestimenta no levantaba sospecha. Los zapatos rojos de alto tacón , aunque incómodos para permanecer largo rato de pié, eran fundamentales para que ayudasen al realce de mis piernas que sobresalian muy generosamente y que yo a la menor ocasión solía exponer muy generosamente. Estuve dudando en si ponerme sujetador o no. Al final dejé mis pechos libres de toda atadura y ambops se ofrecían hermosos y tentadores a cualquier mirada. Por último, un minúsculo tanga intentaba cubrir mi frondoso y sexi pelo púbico ya que poco más puede cubrir.

Llegamos al lugar del evento y ví con gran satisfación que había una más que considerable afluencia de gente joven. Y naturalmente de interés para mí, muchos jovenes barbilampiños. Como ya sabreis, son mis preferidos.

La hora era relativamente temprana y aún no se había apagado totalmente la claridad del atardecer. Así que antes de la mayor afluencia de público, fuimos a tomar algo a una rudimentaria barra que habían instalado con el propósito de saciar la sed del personal. Mis hijos se tomaron unas coca-colas y yo algo más fuerte para ir levantando el ánimo, aunque la verdad poco necesito yo para sacar a relucir toda mi ardiente sexualidad. Por fin nos situamos junto a una valla protectora y en un lugar donde yo me podía apoyar y moverme con cierta soltura. Poco a poco la gente se fué congregando mientras la oscuridad nos envolvía. Tenuamente iluminado con la luz de un pequeño escenario, ya que como dije, era un evento especialmente para gente muy joven.

Movía mi cuerpo al ritmo que sonaba la música y que generalmente todos los jovenes seguían su compás. Mis hijos delante de mi y yo ofreciendo mis escote y mi corto vestido como bandera o estandarte. Enseguida fuí consciente de que las miradas fluían en mi. Ojos libidinosos recorrían mi cuerpo y sentía penetrantes y punzantes miradas. Mis pechos se ofrecían generosos y parecian escapar de su encierro. En muchos movimientos casi salian al aire mis ya duros pezones, pues mientras me movía mi mente iba en un frenético viaje sexual en todo su esplendor. Tal como suponía ya mis hijos habían quedado a una prudente distancia de mi. Eso y la cómplice semioscuridad que nos envolvía, iba despertando en mi mi faceta de mujer caliente y provocadora.

Fuí consciente de cierto jovencito, de no creo mayor de 16 añitos que me miraba completamente fascinado. En mis saltos y movimientos toda mi delantera quedaba a completa satisfacción de su mirada. Yo acrecentaba mi movimiento sinuoso y electrizante. Sus ojos se posaban en mi escote con verdadera lujuria. Aunque lo tenía casi en mi frontal, procuraba no mirarlo fijamente y así parecer que mi contoneo era producto de la música en general y no de mi exibicionismo en particular. Poco a poco, la aglomeración de la gente era tal que practicamente no nos podiamos mover, aunque yo previsora y experimentada logré situar mi cuerpo entre una valla y unas alpacas de paja que como protección tenía al lado. Ello me permitía cierta holgura.

Observé que ya no divisaba al joven y eso me causó cierta incomodidad. Mi vista recorría una y otra vez el lugar donde estaba situado y al cual yo había dirigido los mejores movimientos de mi sensual cuerpo. Entre la oscuridad y la muchedumbre, ya no lo divisaba. Cuando poco a poco, mi mente iba perdiendo su recuerdo, sentí un cuerpo que empezaba a ser mas que insinuante por detrás. Alguien sobaba mi culo y la tenue tela apenas ofrecía resistencia al invasor. Aunque la verdad, lo estaba deseando.

Me fuí girando lentamente y con el mayor disimulo debido a la presión sobre mi cuerpo. Comprobé con satisfacción que el autor del incipiente magreo a mi trasero, era el joven que había estado pendiente de mi anteriormente. No sé cómo ni de que forma, pero había conseguido situarse justo detrás de mi. Desde luego no lo había tenido fácil debido a la cantidfad de gente. Pero lo había conseguido y me dispuse a darle su recompensa. Ahora podía comprobar, que efectivamente tendría unos 16 años. Una blanca camisa y un pantalón ceñido y creo de color azul, era su ropa. Moreno, de ensortijado cabello y aproximadamente de mi estatura, aunque yo debido a los tacones era ligeramente superior. Me volví a girar y ahora todo mi trasero quedaba encajado en él. Noté como su duro miembro se apretaba firmemente y percibí su calentura. Inconscientemente............. me apoyé sobre la valla como buscando descanso y alivio de mi cuerpo. Me incliné hacia delante todo lo que pude y ahora sí, ahora sentía la dureza y rigidez de su pene en todo detalle. Así estuve practicamente casi toda la velada. El chaval no se aburría y seguía cosido practicamente a mi trasero. Enonces sentí que su mano inquieta y febril se deslizaba por debajo de mi vestido con total impunidad y osadía. Se había incrustado practicamente en la entrada de mi vagina y que mediante el movimiento de sus dedos, había desplazado la cinta de mi tanga justo entre los labios de mi sexo haciendo quer mi ardor se multiplicara. ¡ Bendita juventud que con su osadía me estaba llevando al Paraiso !

Quise corresponder a su arrojo y valentía inclinando mi cuerpo hacia delante lo máximo posible y facilitar su acceso libre y sin dificultad hacia mi ya más que mojada vagina. Pero cual fué mi sorpresa... al comprobar que no era su mano......¡ era su pene !......... ¡ Intentaba follarme un chaval entre el público como la cosa más natural del mundo ! Osadía y valentía de un cuerpo joven........

Su polla, dura, joven, tersa, caliente.......... la sentía palpitar entre los cachetes de mi culo. Con disimulo bajé mi mano y le cogí su osado miembro. Carne maciza que mi mano recibía con deleite. Empecé a echarle el pellejo para atrás. Mi mano agitaba y templaba aquella polla cuyas palpitaciones era fácil percibir. Su tamaño era considerable y su grosor extraordinario para un chaval tan joven. Pero no podía permitirel pajizo lechoque me follara así como así. He dicho y mantengo que por ahora, le soy fiel a mi marido y si alguna vez lo hago con otro hombre, será conscientemnte y a plena satisfacción. Ser follada, así porque sí, en un arrebatado....... aquí te pillo, aquí te mato......... no entraba en mis planes. Pero quise compensar la osadía de mi joven calentón y procuré exprimirlo y satisfalerlo de la manera más natural que hay. Una masturbación total y que efectivamente, no tardó en efectuar, siempre acompañado de mi mano experta. Cuando su eyaculación era próxima, dirigí su polla diestramente hacia la alpaca de paja más próxima con el fin de que no me manchase el vestido. Los estertores y movimientos delatores de la gran corrida no se hicieron esperar. Raudo y veloz su joven semen escupió sobre el pajizo lecho. Retiré mi mano y disimuladamente limpié lo que había quedado de leche en ella. El joven quedó satisfecho. Había sido masturbado por una mujer madura y atractiva. Creo que no lo olvidará nunca.

Dulce library and a voyeur

Oct 3rd @ 11:46am EDT

En fin, estoy estudiando la universidad, en la carrera de Etnohistoria (cosa que tal vez no les interese mucho), pero en fin esto viene a cuento porque lo que sucedió, fue en la biblioteca de mi escuela. Las personas de México tal vez sepan cual sea mi escuela. Y esto es porque Fer, quiso pasar por mí a la escuela, cosa que para nada me molesta, le dije que salía a las dos, a esa hora muy puntal llego y me mando un mensaje para avisarme que ya me estaba esperando, entonces al salir y verlo le dije que me tendría que esperar algunos minutos porque estaba sacando las copias de un libro y que iba para largo, él con su linda sonrisa que lo caracteriza me dijo que me esperaría el tiempo necesario, así que nos dirigimos hacia la biblioteca sólo para matar el tiempo y él como niño pequeño se puso a sacar y mirar los libros en busca de imágenes ( jaja me encanta ese hombre, que a pesar de ser también estudiante, pero de ingeniería, sólo sabe hacer cuentas y leer con esquemas de por medio).

Ya en la biblioteca, estando en los sillones que hay nos sentamos y comenzamos a hablar en voz baja, el me acariciaba y me besaba, claro sin llegar a mucho, el cada vez se sentía más hot, ya que sus ardientes besos me lo demostraban y sus caricias iban en aumento, yo por temor a que me sacaran de la biblioteca le dije que se controlara un poco, a lo que él me respondió que deseaba cogerme en ese momento, por tal comentario solté una carcajada, con lo que logre que la bibliotecaria me mandara a callar. Le dije que nos dirigiéramos a una zona en la que casi siempre esta vacía, esto lo sé porque entre pláticas con los amigos ellos comentan lo que hacen ahí.

Al llegar a dicha zona comencé a besarlo y justo en las esquinas hay una cubículo de lectura, lo senté en la silla y sin pensarlo más me dirigí a hacerle una mamada, cosa que el agradecía con una respiración acelerada y caricias en mi cabello, en un momento sentí que alguien nos observaba así que me detuve para comprobar si había alguien cerca, y al principio no encontré a nadie, así que continuaba con mi labor cuando él me dijo que quería metérmela, le dije que era un loquito, que eso no se iba a poder, el me dijo que faltaba poco para que terminara, cosa que le dije que no, que me daba miedo que nos pillaran, él con su carita de por favor, en verdad lo necesito, hice un gran esfuerzo y creo que también llevada por el morbo del lugar público acepte, cosa con lo cual me senté en el cubículo y con el pantalón en el suelo comenzó a clavarme de una forma tan fuerte que en verdad no iba a faltar mucho para correrme, en ese momento al sentir de nuevo una mirada vi como un profesor me miraba, sabía que aquel hombre es profesor de mi escuela porque en alguna vez lo vi en un salón dando clase, no sabía qué hacer, hasta que vi como su brazo delataba un movimiento que ya conozco, se estaba masturbando ante tal situación, ese fue el detonador de mi orgasmo y en unas embestidas más termino Fer, inundándome con su leche que tanto me gusta.

Terminada tal situación que duro máximo unos 20 minutos regresamos a la zona de la fotocopiadora, ya estaban por fin mis copias, pague y en ese momento cerca de ahí veo al profesor que nos miraba, con una sonrisa se nos acerco y le dijo a Fer que era un hombre con suerte, él no hizo mucho caso a tal comentario y sólo le dijo un seco "Ok", ya estando en el coche de mi novio le dije que ese profesor nos había visto, cosa que prendió de nueva cuenta a mi amado, ese día en verdad que andaba muy caliente y me dijo que lo mejor sería que nos fuéramos rápido a su casa, ya que se encontraba sólo hasta eso de las 6, yo le dije que sabía que tenía que ir al ciber, cosa que no le hizo mucha gracia, me dijo que faltara un día al trabajo, pero pues eso no me pareció y le dije que no, que en la noche pasara por mí, se molesto y se quedo callado, ya en el camino el tráfico hacia un poco tensa la situación, pero supuse que se le pasaría rápido, en verdad vivir en la ciudad es lo peor, el tráfico era pesadísimo, así que para que mi amado se fuera feliz hice algo que sin duda le hizo cambiar de cara.

Esto fue que deslice mi mano hacia su verga y la comence a pajear, cosa que él se me quedo viendo con cara de que haces, le dije que ya que no podía ir a su casa en este momento, utilizaríamos el trafico para algo mejor, el me agradeció con un "Por eso me tienes loco".

Así es que acariciaba su verga, hasta que en un momento decidí bajar y hacer lo que minutos antes hacía, o sea una mamada, el sólo acariciaba con una mano mi cabeza, ya que con la otra movía la palanca de velocidades, en ese momento me dijo que el hombre que venía en el coche de al lado se estaba dando cuenta de tal situación y que trataba de asomarse para ver, cosa que me prendió bastante e hizo que aumentara el ritmo de la mamada y la respuesta que tuve fue que termine con la boca llena de esa leche, debo confesar que tragarme la leche no me gusta mucho, sólo en ocasiones realmente calientes, esta era una de ellas y también a que no había donde poder escupir, termine tragándola y mi novio en agradecimiento me dio un beso muy rico, diciéndome que podía saborear su sabor, en fin note que en la comisura de los labios había un poco de semen, con lo cual me dirigí hacia el otro conductor y la limpie con mi lengua de una forma tan sexy que hizo el tipo se tocara su paquete.

Así es que después de esto estábamos próximos a llegar a mi trabajo, con lo cual me arregle un poco y me despedí, me dijo que en verdad nunca me va a dejar y que pasaría por mí en la noche, de nuevo el beso que me dejo era tremendo, tanto que me dejo con tantas ganas de terminar mi turno y verlo de nuevo para…

Underwater secrets.

Oct 3rd @ 11:42am EDT

Desde hacía ya varios años, mi padre y yo, llevábamos una finca de viña en la que se elaboraba vino. La finca, era enorme y en ella, vivía el dueño que poseía un hermoso chalet, con una piscina y barbacoa. Todos los años, y al terminar la vendimia, el dueño hacía un almuerzo y nos invitaba a los trabajadores y familiares que ayudaban en la recolección y estrujado de la uva.



Ese año, mi chica estaba de vacaciones y decidió acompañarme a la vendimia, y así poder ver como eran y lo bien que se pasaba después de un duro día de trabajo. Además ese año, era diferente, ya que el dueño había instalado junto a la piscina un jacuzzi en el que cabían dentro 6 personas.



El día, soleado y agetreado, dió paso al descanso y el placer. Terminada la vendimia, y estrujada la uva que ya reposaba en el lagar para su fermentación y comienzo de la vinificación, los participantes nos dirigimos a la barbacoa, donde nos esperaba un suculento manjar. El hambre hacía mella. No obstante, y antes de sentarnos a la mesa, fuimos haciéndo turnos para asearnos y cambiarnos en uno de los 3 baños, dispersos por el chalet y sus alrededores. Ya en la mesa, unas 25 personas, nos dipusimos a comer y mitigar la sensación de vacío de nuestros estómagos. No parecía que momentos antes habíamos estado trabajando, ya que ahora lucían vestidos y ropas, que aunque preparadas para la tarde de piscina, distaban de la de trabajo.



Al terminar de comer, muchos abandonaron la finca por razones diversas, pero otros tantos una 12 nos quedamos a disfrutar de la barra del minibar y de la piscina y jacuzzi. Mientras hacíamos la digestión, estuvimos jugando a las cartas, y pasadas unas horas, el ambiente fue cambiando de escenario. Ya algunos estaban en la piscina, dándose un chapuzón, otros jugaban por los alrededores intentando tirar al agua a algunos, y algunas chicas cogían sol en las hamacas.



El hijo del dueño, que era de mi edad, se acercó a mi y me pidió que lo ayudara a preparar el jacuzzi, ya que quería estrenarlo. Sin dudarlo nos acercamos y lo pusimos a llenar. Sin leer ningún tipo de instrucción lo programamos y lo pusimos en marcha. No tardaron un instante y empezaron a meterse dentro de él. Para ese entonces, 2 personas mayores, habían decidido irse, por lo que ya sólo quedábamos 10 personas.



Nos tocó a mi chica y amí probar el jacuzzi, junto con otra pareja y dos chicos más. Se estaba muy cómodo dentro del agua caliente, ya que la piscina era de agua fría. Pero entre broma y broma, se me ocurrió que al jacuzzi le faltaba algo. El agua era confortable, pero quizás algo de jabón le daría la espuma que le faltaba. Salí de él, me acerqué al baño donde me había duchado y cogiéndo el champú, regresé junto a mi chica. Pusimos una pequeña cantidad de jabón, y la espuma apareció en unos segundos. Empezamos a jugar lanzándonos las espuma como si de nieve se tratara. Uno de los chicos que nos acompañaba, se levantó y se fue. El otro, nos dijo que quería relajarse que nos estuviéramos quietos, pero la pareja que nos acompañaba, nos miró y picándonos el ojo, hizo como que el bote de champú se cayó por accidente y dejó derramar el contenido íntegro en el interior del jacuzzi. Sin darnos cuenta, la espuma pasaba sobre nuestras cabezas. La gente que estaba fuera, empezó a reirse y no paraban de mirar. El chico que estaba a nuestro lado se levantó riéndose y nos dijo que estábamos locos, salió y se tiró a la piscina. Ya sólo quedábamos 4 personas en el jacuzzi. Sabíamos que estábamos porque sin querer nuestros pies rozaban, pero en realidad no nos veíamos. Mi chica y yó quedamos por el lado donde la gente de fuera no podía vernos a no ser que se acercaran al jacuzzi.



Gracias a esa intimidad, aproveche para besarla. El ruido del burbujeo del jacuzzi, no nos permitía oir lo que decía la otra pareja, así que sin pensarlo y en uno de mis besos, bajé parte de la parte superior del bañador de mi mi chica, y saqué uno de sus pechos. Casi no lo podía ver por la espuma. Ella intentó parar mi maniobra pero viendo que no se veía nada, se dejó llevar. No tardé en liberar su otro pecho, sus pezones ya estaban duros, y mi pene había aumentado de tamaño. Así estuvimos un rato, hasta que mi chica bajó una de sus manos hasta mi polla, y la frotó. Al notar mi erección se rió y con una mirada pícara la dejó libre, apartando mi bañador hacia un lado. Viendo su respuesta, fui bajando mi mano hasta su braguita y la aparté un poco dejando deslizar mis dedos hasta su rajita.

Beach Day

Oct 3rd @ 11:40am EDT

Hoy es sábado, y la mañana se ha levantado encantadora. EL sol brilla y dan ganas de pasar el día por fuera. Es por ello, que decidimos ponernos ropa de baño e ir a la playa a tomar un poco el sol y darnos un baño.

En principio no sabíamos a qué lugar ir, aunque si teníamos claro que no nos apetecía ir a ninguna playa donde hubiera mucha gente, y menos conocida. Sin pensarlo más nos dirigimos a una pequeña cala, algo lejos de la ciudad y donde normalmente se hace nudismo, aunque ninguno de los dos lo practicábamos. Bromeando le dije a mi mujer, que al menos se sentara cerca de alguna pareja o chica guapa, ya que normalmente se nos suelen sentar al lado personas mayores o algún que otro amante del cigarrito. Ella, se sonrió y me contestó que no sabía nada.

Al llegar al lugar, pudimos percatarnos de que no había mucha gente, las olas acariciaban la arena negra y la brisa era perfecta.

Elegimos el lugar adecuado, colocamos las toallas y nos despojamos del exceso de ropa. No dude en observar cómo se quitaba la ropa y dejaba libre parte de su cuerpo. Aproveché para decirle que si quería hacer topless pero no le gustó la idea. Nos recostamos y tras echar un vistazo, me dijo al oído: “¿ves algo que te guste?”. La verdad que salvo ella, no había nadie que llamara mi atención, por lo que mi respuesta fue negativa. Le pregunté lo mismo y me contestó de igual manera.

Visto que no se podía uno recrear la vista, decidimos darnos un baño.

Al llegar al agua, que por cierto estaba fría, nos pusimos a jugar el uno con el otro para entrar en calor. Poco a poco, íbamos entrando más en el mar hasta que sin darnos cuenta, ya estábamos nadando y saltando el uno sobre el otro. Cansados por el esfuerzo, y aún tullidos de frío, mi mujer se acercó a mí y se abrazó como una lapa, enrollando sus pies en mi cadera. Mi cara quedó a la altura de sus pechos, y aproveché para hundirla en ellos.

No paraba de reírse, y nos besamos.

Aprovechando la situación, dejé deslizar una de mis manos que se hicieron hueco en la tanga de su bikini, y tras acariciar todo su trasero, se abrió camino hacia su chochito. Estaba caliente y rasurado. Ella dio un suspiro y me dijo que me estuviera quieto, pero no era esa mi intención.

Yo ya tenía mi verga bien dura y sacándola del pantalón de baño, la pasé por sus labios. Ella me miraba sonrojada pero no ofrecía resistencia alguna.

Tras mirar a nuestro alrededor, y ver que nadie nadaba cerca, le retiré su parte de arriba del bikini, y lamí sus pezones duros, mientras con mi verga frotaba su raja.

Sin darnos cuenta, la playa se fue llenando y pronto tuvimos compañía, lo que propició a que ella parara el juego y saliera hacia las toallas. Yo tuve que espera un rato más dentro del agua, ya que mi empalme era evidente.

Ya en las toallas, pudimos comprobar que la playa tenía más bañistas que antes, y que a nuestro lado, estaban tendidas tres toallas vacías. Le puse crema a mi mujer, y se tumbó a coger sol. Mientras, yo miraba como la gente jugaba a las palas y como se bañaban.

A los 10 minutos, dos chicas y un chico que salieron del mar, se acercaron a las toallas vacías y se sentaron en ellas. Parecía ser una pareja y alguna hermana o amiga. Una de ellas, era más o menos guapilla, pero la estaba muy bien, nada delgada, ni muy rellenita, y el novio de ella, un chico normal algo atlético.

Sin darme cuenta, mi mujer se levantó y me dijo al oído que era un zorro, que si ya estaba recreándome la vista. Me sonreí y le contesté que no estaba nada mal la chica. ¿La flaquita, no?, mi cara se arrugó y le contesté que prefería la otra, aunque no me gustaba sino que era guapilla. Ella me dijo, pos el chico no está nada mal, para hacer me rabiar, pero mi respuesta fue rápida y contundente: ¿Sí, pues nada recréate la vista tú también?, eso generó que se enfadara, en vistas a mis pocos celos, se levantó y se fue al agua de nuevo. La seguí y tras resistirse un poco, por los celos reinantes, volvimos a la carga en nuestro juego interrumpido.

Tras pasar un largo rato, sinceramente perdimos la noción del tiempo, y después de acariciar su rajita con mis manos y mi verga, ella no aguantó más y se vino en el agua. Sus gemidos fueron algo apagados, pero duraron unos instantes. De repente, unas risas se oyeron a sus espaldas, y al girar, pudimos ver como la pareja que estaba a nuestro lado, jugueteaba abrazados, y se habían percatado de nuestro juego, y su final. Mi mujer algo avergonzada salió del agua, y me llevó de la mano.

La otra pareja tardó un buen rato en salir, y mi mujer no hacía más que repetirme la vergüenza que le dio el verlo. Yo sin cortarme le contesté: “pues ellos parecen contentos que no han parado tampoco, y a que visto de otro punto te dio algo de morbo”, sonrió y cuando nos quisimos dar cuenta, la pareja ya estaba llegando a sus toallas. Nos miraron con una sonrisa pícara y se sentaron junto con su acompañante.

El resto de la tarde fue, más tranquila, salvo que yo aún no había tenido mi recompensa, lo que se hacía notar de vez en cuando. Al poner la crema a mi mujer, cuando se sentaba entre mis piernas y se apoyaba, cuando se ponía boca abajo y me miraba con sonrisa pícara,…

Cuando ya no pude aguantar más, le dije que quería irme ya, y así en casa poder jugar yo. Ella se sonrió y recogimos los bártulos. Al llegar al coche, me dijo que si por lo menos la dejaba cambiarse ya que su bikini seguía húmedo, y sin más remedio tuve que ceder. Abrió el lateral de la puerta y me pidió que con una toalla, la tapara para poder retirar el bikini, pero cuando ya estaba fuera, note como mi verga subía de nuevo al ver aquel espectáculo tan apetecible y la rodee con la toalla que le tapaba, y la apoye en el sillón trasero para besarla. Ella en un gesto rápido se sentó en el sillón y abrió la toalla para que la viera desnuda, y cuando me fui a acercar se tapó rápidamente y me dijo: “si quieres más te vas con la chica de la playa”, yo me reí y seguí en mi empeño por hacerme con ella, ya no aguantaba más.

Ella miró alrededor y me dijo que en casa, que allí nos podían ver, pero mi insistencia y mis manos que ya invadían su cuerpo, le hicieron cambiar de parecer.

“Sólo un rato y paras eh, que en casa ya lo hacemos”, o eso quiso pensar, porque ya para ese instante mi verga se abría paso en su raja humedecida. Sin pensar en que podíamos ser vistos, continué mi hazaña, bombeando su rajita, con un movimiento rítmico y constante. Ella sentada en el sillón trasero del coche y yo de pié por fuera, dándome un festín, viendo sus pechos brincar y su cara de placer y con un matiz de nerviosismo. En mi postura, podía observar la gente que salía de la playa y si se acercaban a nosotros, pero la verdad poco me importó, ya que mi mente estaba en otro lado. La sensación de hacerlo en un lugar público, a la vista de cualquier persona, y la sensación de poder ser pillados, me puso tanto que prácticamente me olvidé de vigilar a la gente que se acercaba.

Tras un rato, jugando, ella se animó a bajar de su trono y se recolocó dándome la espalda y poniéndome su coñito en pompa para ser de nuevo invadido. La humedecí un poco y continué mi trabajo, observando cómo era ella ahora la vigía. La verdad, el ver su cara de placer y su prisa por terminar, me animaron a aguantar un poco más y retrasar mi explosión. Ella no aguató más y se vino de nuevo, en un orgasmo más sonado que el del agua.

Mi cuerpo quería terminar ya, pero mi mente lo impedía, quería disfrutar de aquella situación un rato más, pero mi mujer observó que tres siluetas salían de la playa y no parecían estar por la labor de introducirse en algún coche lejano, sino que se dirigían a nosotros. Así que con cara de preocupada, me pidió que terminara o que lo dejara ya, pero que por favor no dejara que nos pillaran así. Pospuse mi orgasmo unos segundos más, pero mi mujer intentó desengancharse de mí, esa reacción hizo que la sujetara con fuerza y me fuera en su interior por completo, sin dejar de impedirle su escapatoria.

Ya finalizado, mi orgasmo, ella se dio la vuelta se enrolló con la toalla apresuradamente y me besó, brindándome con una sonrisa y susurrándome que estaba loco. Nos giramos y pudimos ver que las siluetas pertenecían a la pareja y la acompañante que estaban en la playa y su coche era el que estaba al otro lado de nuestro lugar de recreo. Gracias al cristal ahumado de mi coche, no pudieron vernos, y ajenos a lo ocurrido, se subieron arrancaron y se fueron. Ya más tranquilos, me acerqué a la orilla del mar, cogí agua limpia y nos limpiamos. Nos vestimos y nos dispusimos a irnos. De camino a casa, mi mujer, me miró y me dijo que le había encantado, pero que la próxima vez no fuera tan arriesgado, que le daba vergüenza ser pillada, más que nada por si la persona que nos sorprendiera era conocida. No obstante esa noche, lejos de acostarnos temprano se volvió a la carga, recordando nuestro día de playa.

Biting the pillow

Oct 3rd @ 11:37am EDT

Recuerdo con mucho cariño la casa en que crecí, era una de esas casonas viejas construidas a principios del siglo XX, tenía un patio interno que mamá había convertido en un jardín espeso lleno de todo tipo de plantas florales que envolvían la casa con su delicioso aroma; en el centro del patio había una banqueta grande en donde solía recostarme durante las noches de verano para mirar las estrellas.

Otra característica de la casa eran sus ventanales, todas las habitaciones tenían por lo menos dos de ellos, unos hacia la calle y otros que daban al corredor que bordeaba el patio-jardín. Durante el verano, las ventanas solían permanecer abiertas y gracias a sus techos muy altos la casa se mantenía muy fresca, para mi era una casa realmente hermosa.

Cuando tenía unos 14 años llegó a vivir con nosotros mi primo Adrián, era un chico de 21 años al que mis tíos habían enviado a estudiar en la universidad ubicada en la capital donde nosotros vivíamos. Aunque yo no le daba demasiada importancia, sabía que Adrián era un chico atractivo; alto, siempre con una sonrisa, tenía un cuerpo hermoso delgado pero fuerte y bien definido. De hecho, poco tiempo después de llegar ya había hecho amistad entre los muchachos del barrio y solía pasar tiempo entrenando en una especie de gimnasio de calle que los chicos habían construído. Siempre que pasaba por ahí miraba a los muchachos disimuladamente, me gustaba la forma de sus cuerpos y en más de una ocasión me pregunté como luciría un cuerpo así desnudo, supongo que a esa edad es normal que pienses en esas cosas.

Con Adrián mi relación era de lo más corriente, como cualquier par de primos, a veces me ayudaba a hacer las tareas de la escuela o me traía algún regalito por lo general un dulce cuando llegaba por las tardes. Me encantaba cuando pasaba por el colegio a la hora de salida y nos íbamos juntos caminando hasta la casa, mis compañeras se morían cuando lo veían pasar y yo me sentía orgullosa de ser la prima del "galán" como decían las muchachas.

Sin embargo, hubo algo que despertó en mi mucha curiosidad. Me había levantado yo a mitad de la noche y salí hacia la cocina para buscar un vaso con agua, como era mi costumbre lo hice muy calladita sin encender la luz del pasillo pues el claro del patio me permitía caminar sin tropezar y así no despertar a nadie. En otras ocasiones, Adrián se quedaba estudiando hasta muy tarde y podía observar su luz encendida, entonces iba y le llevaba siempre algo de la cocina, el me contaba un poco sobre lo que estaba haciendo y luego me retiraba a dormir para dejarlo trabajar.

Pero en esta oportunidad fue diferente, las luces estaban apagadas pero se notaba la claridad de un televisor, no le hubiese dado mayor importancia hasta que comencé a sentir sonidos, era la voz de Adrián emitiendo suaves gemidos. No pude evitar acercarme con cuidado hasta el ventanal, al principio solo me paré junto a la ventana para escuchar mejor, ciertamente eran gemidos, podía escucharlo chupar sus labios y emitir suaves sonidos de placer. Con mucho cuidado me asomé apenas un poco, desde donde estaba no podía distinguir lo que Adrián estaba viendo pero era obvio, el estaba acostado en su cama, su torso desnudo y su piel abrillantada por el sudor, por debajo de las sábanas se podía observar el movimiento de su mano y una erección evidente que se notaba entre los pliegues de la tela, su respiración muy agitada mientras se mordía los labios sin apartar la vista ni un segundo de lo que estaba mirando. Regresé corriendo a mi habitación con temor de ser descubierta y a la vez muy excitada ante la imagen de Adrián, me preguntaba como sería su cuerpo totalmente desnudo, su pene erecto sin el velo de las sábanas, me moría por mirar más pero obviamente también sentía miedo.

Durante varias noches me levanté a buscar agua en la cocina, siempre mirando hacia su ventana y recibiendo la desilución de la luz apagada y todo en perfecto silencio o simplemente estudiando. En otra oportunidad pude notar luces de nuevo, pero ahora la ventana estaba cerrada ¿habrá notado que lo miraba la vez anterior? En fin, no pude ver nada.

Una tarde, llegué temprano de la escuela y la casa estaba sola, mi mamá estaría en la tienda de dulces que tenía a pocas cuadras de ahí, mi padre trabajando como siempre hasta la noche y Adrián estaría en la Universidad, vi la puerta de su cuarto entre-abierta y no pude evitar entrar ¿Qué estaba buscando? miré hacia todos lados y vi un pequeño buró debajo del televisor en donde habían discos y cintas de música junto con algunas películas comunes, había también una pequeña puerta cerrada , tal y como pensé la llave estaba en un cenicero junto a los discos que estaba lleno de clips y otras cosas pequeñas. Tomé la llave y abrí la puerta, ahí estaban varias cintas de películas, algunas tenían su nombre escrito afuera en una etiqueta, me llamó la atención cuando ví una que tenía escrito "mis pajas" ¿Adrián se filmaba mientras lo hacía? ¿Podría mirar con toda libertad eso que tanto había deseado ver? Enseguida encendí el televisor y me dispuse a mirar.

En la escena se escucha el sonido de un video que va corriendo en su computador, Adrián está sentado en una silla y enfoca la cámara hacia su entrepierna que está cubierta con una toalla, enseguida se deshace de ella y aparece su pene que se veía pequeño y colgando, con la palma de su mano abierta comenzó a acariciar toda el área del pubis y el vientre, pasando su mano de vez en cuando sobre su pene, luego colocó la mano debajo y comenzó a masajear suavemente sus bolas, subía de nuevo hasta su pene y lo acariciaba tocando apenas un poco la punta con los dedos, todo esto mientras veía su computador. Poco a poco su pene fue aumentando de grosor, la punta que al principio se notaba poco comenzó a crecer y a marcarse formando una cabeza que se estaba endureciendo mientras el resto del pene se hacía cada vez más largo.

My soul mate

Sep 23rd @ 8:11pm EDT

Pero bueno voy con lo que me sucedió no hace mucho. Yo tengo un amigo en otra ciudad que nos llevamos muy bien, desde hace un porrón de años. Siempre nos hemos contado todo y nos apoyábamos mucho la una en el otro y viceversa. Llevábamos un tiempo chateando de vez en cuando, y claro, como cuando no tienes a la otra persona delante, sueltas más burradas de lo normal. Nuestras conversaciones muchas veces derivaban a cometarios obscenos, frases subidas de tono, relatos eróticos o cometarios de nuestras relaciones sexuales de cada uno por su lado.

Normalmente nos visitábamos dos veces al año. Una en verano que iba yo a su ciudad, y otra en invierno que venia el a la mía. Este año me decía que tenía ganas de que habláramos por que había dejado una relación hacia unos meses. Yo llevaba mas de un año sin estar con nadie, aunque mis escarceos sexuales, últimamente eran semanales. Además había conocido a dos personas en el Chat con las que “me lo pasaba muy bien”.

El caso es que llegó a la ciudad. Fui a recogerlo y nos fuimos a mi casa. Nuestra relación era muy buena, como siempre, nos reíamos, charlábamos, nos íbamos de copas, hicimos alguna excursión por fuera de la ciudad, me ayudaba a hacer cosas en casa. Así transcurrieron los 3 primeros días. Se quedaba una semana entera.

Nunca se me había pasado por la cabeza tener nada con él. No lo veía en plan sexual. No por que no estuviera bien, pues era un chico normal, -que nos puede gustar a cualquiera, perlo castaño, ojos bonitos, anchas espaldas, buen culito, de cara normal, de buena conversación-, sino por que lo veía como un amigo en al mas amplio sentido de la palabra. Y yo se que al revés era exactamente igual.

Pero todo esto cambio un día. Por las noches, cuando no salíamos, nos quedábamos a ver la tele, hasta que me cansaba y me iba a verla a mi cama. Yo le invitaba a venir. No pasaba nada por ello. La primera noche no quiso, por cansancio o por vergüenza. Pero las otras sí se animó. Yo como siempre me ponía mi pijama sentada en la cama. Nos habíamos visto mil veces en biquini y bañador, incluso una vez en top less, y no nos importaba vernos así. Me quitaba la camiseta, y con el sujetador y los pantalones puestos me ponía la batita de dormir. Reconozco que es muy fina, negra y algo se trasparenta, sobre todo al trasluz, pero no era un escándalo. Una vez puesta me quitaba el sujetador y los pantalones. El no podía ver nada, y aunque viera no me daba vergüenza ni pudor. El al verme con el pijama me dijo que iba a por el suyo a la otra habitación y así ya lo tenia puesto. Así lo hizo. El con mas descaro la verdad, pues se lo puso todo encima de la cama, por lo que puede contemplar los bonitos calzoncillos que llevaba.

El caso es que la primera y la segunda noche que vimos la tele en mi cama, yo me quedé dormida y él se fue a su habitación. En la tercera no se si le pudo el sueño, pero cuando desperté me lo encontré en mi cama. Estaba tendido sobre la cama. Con la parte de arriba del pijama subida hasta los pectorales, por lo que se le notaba aún mas la impresionante empalmada bajo el pijama que tenía. No se le veía una polla de25 cmni nada parecido como se puede leer en la mayoría de historias que contáis. Tenía un aparato normal. Unos15 cmcalculo, pero un grosor muy muy bueno. Y la forma era preciosas la verdad. En ese momento me cambió la forma de verlo. Estuve contemplándolo un rato, y después me fui al baño a ducharme. Mientras me enjabonaba no hacía otra cosa que pensar en esa polla, en su cuerpo, en sus manos enganchándome por detrás mientras me la clavaba. Me llevé la ducha a mi depilado sexo, que a esas alturas estaba ya humedecido, y solamente con la historia que me había montado, el calor de agua y la fuerza de la misma sobre mi sexo me vino un tremendo orgasmo, el cual no pude contener aliviando un par de gemidos mas o menos sonoros.

Me vestí y salí a mi habitación. Él ya estaba despierto. Intentó disculparse por haberse quedado dormido. A lo que le dije que no importaba, que así me hacía compañía, y que si quería podía repetir. El aceptó encantado.

Pasó un día mas hasta la noche. Salimos un rato, pero a la 1 ya estábamos en casa. Sin decir nada, como si fuera lo más habitual del mundo, nos lavamos los dientes y nos dirigimos a mi cama, para ver la tele. Con el mismo ritual de los pijamas que las otras noches. Pero yo esta vez me fijé bien en su paquete. Lo que creo que hizo ruborizarse un poco a él. Se quedó dormido antes que yo. Me quedé a su lado observándolo. Yo estaba de lado y el boca arriba. Como tenía calefacción casi dormíamos sin la sábana. Le volví a ver ese aparato empalmado nuevamente. En ese momento se giró hacia mi. De tal forma que su pierna izquierda la subió sobre mi cadera, mi mano quedó de tal forma que su polla se apoyaba totalmente sobre ella, y una de sus manos abarcaba perfectamente uno de mis senos. Automáticamente éste empezó a ponerse duro el pezón como una roca. Tenía la piel erizada. Hice un pequeño gesto con la mano y le cogí totalmente la polla. Era increíble la situación. No pude mas que reírme. Entonces pensé en que si él estaba dormido, yo también podía hacerme la dormiday aprovechar lasituación. Le pasé la mano que me quedaba libre por encima de su cuerpo, hasta su espalda, pues ahora estábamos los dos cara a cara de lado. Apoyé mi cara en su mejilla, de forma que se mezclaban nuestras respiraciones. Empecé a acariciarle lentamente la espalda. Bajaba hasta su culo sin sobarlo notoriamente. Entonces noté como con su mano estaba palpando mi teta, y tras unos segundos estaba dando círculos con el dedo a mi pezón. Dudé si estaba despierto o no. Pero por su respiración intuí que dormía todavía. Animada por la situación empecé a tocarle mas claramente la polla. Se la tocaba en toda su longitud, hasta que notaba los huevos y volvía a subir. Mi sexo para entonces ya parecía un riachuelo húmedo de placer y expectación. En un momento dado, se giró, se puso boca arriba, se llevó la mano a su bajo vientre para rascarse y luego se la metió en sus partes para cambiársela de posición, de tal forma que se quedó la punta de su polla fuera del pantalón del pijama. Notaba como latía. Tenía la mitad de su glande al descubierto, y se le notaba en la punta un poco de líquido preseminal. Eso me hizo suponer que le estaba gustando el juego.

Yo estaba como loca para entonces. Me quité mi tanga, pues estaban ya mas que húmedas. Iba a hacer una locura, pero no pude parar. Me situé a escasos centímetros de su polla, le pasé un dedo, luego dos, y entonces empecé a chuparle el trozo de glande que estaba al descubierto. Le hacía círculos con mi lengua. Entonces empezó a moverse acompasadamente, lo que hizo que saliera todo su grande al exterior. La cogí con los dedosy me laintroduje toda la punta en mi boca. Al hacer ese gesto, detrás apareció el resto de polla, por lo que pude empezar a masajear también los huevos.

En ese instante intuí que estaba ya despierto, pues con su mano estaba acariciándome mis nalgas e intentando tocar mi sexo. Yo me puse encima de él, en un 69 perfecto. Me cogíó con las dos manos, e introdujo su lengua en mi sexo. Solo con el contacto húmedo de su lengua me vino un impresionante orgasmo que acallé como pude con su polla en mi boca. Me estaba chupando mis labios vaginales con una maestría asombros, mi clítoris estaba palpitante mientras recibía esa dosis de placer infinito que me hacia subir al séptimo cielo. Además metió sus manos entre mi batita y empezó a sobarme mis tetas, a tocármelas dulcemente, a cogerme los pezones con sus dedos a acariciarme el aura. Sentía un placer cada vez mayor.

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Sep 21st @ 9:08pm EDT

Comensare describiendome, soy de estatura mediana tes trigeña de cuerpo robusto no gordo me considero un hombre promedio.
Antes hacia mi niñes habia tenido ya una experiencia gey puesto q cuando era niño mi primo q era mayor algunas veces nos encerrabamos en mi cuarto y hacia q le chupe su pene puesto esto me ponia nervioso pero me gustaba de alguna forma, pero solo fue un tiempo...



luego olvidamos y saguimos cada uno con nuestras vidas. pero al pasar el tiempo ahora tengo 23 años y se me pasaba por la mente saborear una ves un pene entonces decidi ir un dia a un cine porno q estan por el centro.
Al llegar todo estaba oscuro asi q con ayuda de mi celular comense a buscar un asiento disponible hastq asi llegue a la ultima fila y me sente a disfrutar la pelicula.
Una ves q mis ojos se acostumbraron pude apreciar q a mi derecha en unas filas mas abajo estaban clabando a un tio, no pude bien su edad ni su fisico por la oscuridad pero si se notaaba la silueta q estaba parado inclinado lijeramente y otro tio estaa pr atraz dandole duro lo cual me exito a mil si q sumando la pelicula porno saque mi pene y comense a masturbarme, e decir q no o tengo tan grande maso de unos 18 cm lo normal. en eso un señor se sienta a mi lado a trartar de buscarme cobersacion lo cual me puso nervioso y lo unico q hize fue tapar mi pene con mi mano para disimualr un poco, el señor me decia mira lo q se puede uno encontrar en estos dias en el cine no? yo solo le dije q si puesto q no saia mas q hacer a lo q me pregunto, de donde eeres vives cerca? tan solo atine a decirle q si masomenos sin darle mayor detalle y puesto a q solo me remeti a mirar la pelicula y ya no a la faena de ambos tios de las filas de abajo siento q una mano toca mi pierna y la deja hay por un momento talves esperando mi aprobacion asi q lo q hice fue quedamre kieto asi q aquel señor siguio el rumbo de su mano hast asi llegar a mi pene, no podia creerlo era la primera ves q me tocaba el pene un hombre bueno sin contar lo de mi primo cuando niños, me puso eso a mil ya lo tenia dura pero yo queria probar tambien su pene como se sentia
asi q poco a poco tambien comense a buscar su cierre a lo q encontre y baje asi buscando entre su calzoncillo lo q tanto esperaba probar, el me ayudo sacandolo el todo y al verlo me di cuenta q lo teniaigual de grueso q el mio pero si era mas grand de unos 20 cm talves lo cual comense a masturbarlo al mismo tiempo q el a mi lo dos lo teniamos parado y bien exitado, entonces me dice vamos a un hotel pero para serle franco me dio algo de miedo asi q solo le dije vamos al baño.
entonces solte su pene me subi el cierre me pare y me fui al baño deprisa, al llegar no habia nadie asi q entre a uno de los baños y deje la puerta entreabierta y comense a orinar entonces senti q llego y abria la puerta me puse completament nervioso pero muy exitado, despues lo mire bien lo cual no me parecio simpatico ni q me gustara pero si sentia las ganas de probar su pene asi q de inmediato sin perder tiempo le baje el pantalon me abache y meti aqeuel pene delicioso en mi boca y el me puso sus manos atraz de mi cabeza asi empujando su pene y undiera todo en mi boca, ya lo sentia hasta mi garganta era tan grande q me ahogaba pero era tan delicioso q segui chupandolo y chupandolo y a al ves masturbandolo queria sentir su leche entro de mi boca, pero al poco rato senti unos pasos afuera asi q me entro mas miedo aun y ma pare me subi los pantalones entonces me acoralo en la paredy me dio un beso en la boca con todo y lengua lo cual me encanto y correspondi pero igual apresuroso me fui del baño a labarme la boca entonces vi q otro chico entro al mismo baño en el q yo estaba para estar con el q yo estab mamando, despues de enguagarme sali presuroso mientras oia a los seguridad q hiban a sacar a los de bañoq mucho se demoraban obiamente hablaban de mi y del señor pero como yo salia asi q a los q hibana botar es a los q se quedaron.
Desde encontes me rodea la cabeza deneuvo ir pero para esta ves seguir hasta q me follen espero hacerlo pronto y asi poderles contar lo susedido gracias

exciting muscle

Sep 21st @ 9:07pm EDT

Cietro dia estaba en casa de un vecino observando el partido de futbol, cerca de las 10 de la noche apunto de terminar el partido, cuando de pronto su esposa aparecio, y voy a resaltar que ella tiene un cuerpo fenomenalmente maravilloso como no quiso interrumpirnos solo avisó a su esposo que iría a vañarse, asi lo hizo. poco tiempo despues aparecio en una toalla que no dejaba a la imaginacion nada, sus curvas se marcaban claramente al igual que sus hermosos pechos, sus hermosos muslos firmes...



se movian con deslizantes roces ente ellos, pasó al cuarto a cambiarse y regresó con una falda corta que al mirarla me exitó mucho, claro, disimule para no dar a sospechar nada, observava de reojo como cruzaba sus hermosas piernas esos movimientos me levantaban el pene poco a poco llegando al punto que lo tenia completamente exitado, comenze a desnudarla con la vista y por periodos pocos de tiempo con mi mano rozaba mi pene por encima del pantalón, ella sonreia y cada vez que lo hacia observava el movimiento de sus piernas y podia tambien observar lo que se encontrava entre sus muslos, la ropa ropa interior que cubria su hermosa vagina , continué asi por un largo periodo su esposo no se percato de lo que hacia, pero ella sí, asi que dejo un poco mas abiertas las piernas para que pudiera disfrutar de su belleza interior, en ese momento mi punto de exitacion era constante, mi pene palpitava insesantemente, asi que no aguante mas, me levanté,dije:-con permiso voy a salir un poco- pero no salí me fui al pasillo colocandome de tal manera que pudiera contemplar desde ahí. Asi lo hice,una vez estando ahi por un momento cerré los ojos mientras acariciaba mi pene con suavidad deslizando mi mano de arriba hacia abajo cada vez con mayor intensidad, imaginando recorrer su cuerpo con mis manos, mis labios y penetrar entre sus labios vaginales,justo antes de eyacular ella de pronto se levantó a servir la cena, asi que no pude terminar lo que habia comenzado. el partido habia concluido nos retiramos a la mesa a cenar, ella estaba sentada justo enfrente de mi, aun lado de ella su esposo, coemenzamos a cenar y como la mesa es pequeña cuando estire los pies pude rozar las pantorrillas de mi vecina ella se exalto pero no dijo nada, yo tampoco, seguiamos charlando cuando de repente baje al piso a recojer mi tenedor en ese momento miré sus piernas y estaban completamente desnudas, abiertas para mi, al percatarme de ello comprendi que ella tambien estaba exitada, me devolví a la mesa y sin rodeos comenze a tocarla subiendo suavemente mis pies a sus piernas, claro que en ese momento llevava yo sandalias puestas, asi que fue facil sentir su piel. mientras esto sucedia baje la brageta de mi pantalón, mientras esto sucedia de pronto por encima del pantalon pase nuevamente roces con mis manos cuando de pronto no pude mas y eyaculé.
Apartir de ahi no pude dejar de pensar en ella imaginandola desnuda masturbandose, y fantaseando con poder conocer su vagina, cada rincon de su piel y penetrar dentro de ella. Poco despues mi fantasia se hizo realidad...!

in a corner of the club

Sep 21st @ 9:03pm EDT

Bum…Bum…Bum…la música suena, retruena en mi corazón. La sala está completamente llena de gente, pero como si un foco le iluminase, yo solo puedo fijarme en él. Mi cuerpo se mueve, se contonea para llamarle en la oscuridad. Poco a poco la pista se va abriendo y puedo llegar hasta él. Revoloteo a su alrededor como queriendo sin querer llamar su atención. Pronto sus ojos se posan en mi, intentando captar los míos. Nuestros cuerpos se acercan hasta llegar a estar frente a frente. Se inclina sobre...



mi y me susurra al oído su nombre. Oscar se llama, tiene los ojos oscuros de color miel y la piel sutilmente bronceada. Apenas me saca un palmo de altura pero aun así se agacha para susurrarme lo bonito que son mis ojos. Comienza la seducción de forma sutil pero intensa. Mientras me susurraba al oído, empezó a deslizar su dedo índice por mi brazo. De forma suave y continua el roce entre los dos se hace cada vez más patente. Mi mente empieza a divagar entre lo que es correcto e incorrecto. Tengo ante mí a un chico, que según el grado de revolución de mis hormonas, me resultaba muy atractivo y mi cuerpo no paraba de decirme que me acueste con él allí mismo. Pero mi mente me dice que aquello no es correcto, que apenas le conozco.
Antes de poder decidir, me encuentro cara a cara con él, sus enormes ojos color miel me miran expectantes, como esperando algún tipo de señal. Al no tener respuesta por mi parte, me besa. Sus labios toscos, aunque agradables, presionan los míos de forma tímida y dulce. Fue una sorpresa muy agradable, a la cual respondí besándolo yo, e introduciendo mi lengua en su boca como respuesta. Pronto me enzarce en una espiral de besos y caricias que cada vez resultaban más intensas. Sus manos se deslizan por mi cuerpo, me agarran las nalgas aprisionándolas con sus dedos. Mi cuerpo cada vez más caliente no para de buscar el suyo. Noto su gran erección bajo su pantalón, y no puedo evitar bajar la mano para comprobar lo grande y dura que la tiene. Mi excitación crece al pensar el placer que podría darme semejante tamaño dentro de mí.
Él bajo su mano para acariciarme, mete su mano bajo mi falda, bajo mi braguita y comienza a mover sus dedos dentro de mí. Es un placer indescriptible. Estoy a punto de gritar de placer, pero me tapa la boca con sus manos para que nadie nos escuche y sigue masturbándome, moviendo sus dedos lenta y profundamente. Me produce escalofríos. Empiezo a estar realmente húmeda, sus dedos entran y salen con mayor facilidad. Entonces se detiene, me besa y saca lentamente su mano.
- Vámonos de aquí. Dice.
Y antes de que pudiese responder me coge de la mano y comenzamos a cruzar a gran velocidad por la discoteca. Divisamos los baños, en los cuales no había casi gente, solo dos chicas dándose el lote. Me introdujo en unos de los servicios se chicas y se sentó en la taza. Me hizo ponerme sobre él y volvió a besarme introduciendo su lengua en buscando de la mía.
Sus labios dejaron los míos, para poder deslizarse por mi cuello, escote y finalmente mis senos. Sin darme cuenta me había quitado la camiseta y el sujetador y había comenzado a chuparme los pezones de una forma que jamás había pensado que pudiese dar tanto placer.
Deslice mi mano por su torso, su piel era suave, sus músculos fuertes y sus pezones se habían endurecido. Llegue hasta la hebilla de su pantalón, la desate y baje la cremallera despacio, lentamente hasta llegar abajo del todo. Surgió entonces ante mí su gran erección, tapada aun por su calzón, pero que no tarde en quitar y descubrir uno de los penes más deliciosos que había visto jamás. Me arrodille ante él y no pude evitar probar su sexo . Era suave, intenso. Me lo metí hasta dentro intentando hacerlo mío. Mi lengua se deslizaba por toda su longitud magistral. No podía parar de lamerlo y chuparlo, era increíble. Él empezó a jadear de placer, me presionaba contra él para que no parase, pero había llegado el momento.
Me quite la falda, las braguitas y me monte suavemente sobre él. Su pene se fue introduciendo en mí poco a poco, hasta que por fin todo él estuvo dentro de mí. Ambos jadeamos de placer mientras yo subía y bajaba. Su pene salía y entraba provocándome espasmos de placer. Intentaba sujetarme a las paredes para poder acelerar y hacer más patente el placer. El ritmo era frenético, subía y baja cada vez más rápido. Baje la cabeza para poder ver la lujuria en sus ojos y me encontré con su lengua dentro de mi intentando jugar con la mía. Sus brazos me rodearon y sujetaron para levantarme y ponerme contra la pared, tomando para él el control de la penetración. Comenzó a darme fuertes embestidas, y la puerta tembló. Tenía que sujetarme a la puerta para poder aguantar. Mis gritos se vieron ahogados una vez más por sus enormes manos. Mi cuerpo estaba a punto de estallar. Su pene era demasiado grande y no paraba de entrar y salir de mí provocándome cada vez mayores espasmos de placer. Y por fin con unas de sus sacudidas más fuertes, un calambre eléctrico comenzó a recorrer mi cuerpo provocándome uno de los mayores orgasmos que había tenido hasta el momento. Todo mi cuerpo temblaba y se contraía, y con una última sacudida le llegó su turno. Una sonrisa de placer se nos dibujo en la cara, como simples idiotas que no saben controlar sus más bajos impulsos.
Había sucumbido a un desconocido por el mero hecho de que estaba demasiado caliente como para decir no. Me había convertido en todo aquello en lo que las abuelas temen que sean sus nietas, pero que se le va hacer, son las hormonas que están descontroladas y la vuelven a una loca, privándole a una de todo sentido común.

fantasy cybernetics

Sep 20th @ 3:56pm EDT

Al aceptar su solicitud, rapidamente veo en su foto de avatar la foto de un chico monumental que me hizo erizarme de un deseo sexual que es imposible describir. Solo quería que ese chico al cual veía sin polera en esa foto y con ese fisico cachondo del que posee, me cojiera de la manera mas salvaje que pudiera.

Era un chico de piel blanca, linda cara, fisico perfecto, sexy, y sexoso a los cuatro vientos.

Pronto comenzamos a entendernos muy bien, me descubrió, yo lo seguí descubriendo, viendonos en fotos muy provocadoras (a toda costa quería a ese hombre punteandome), asi que le mostré las fotos mas sensuales que me he sacado para atraerlo y ponerle duro ese amigo que trae entre las piernas. De inmediato le gustó mi gran trasero y las carnosas piernas que tengo, y fantaseó de inmediato con metermelo entre las piernas.

Me pide mas fotos de mi parte trasera y me las saco especialmente para él mientras ya estoy mojada y con los pezones duros y carnosos, mientras generosamente me muestra una foto de su pene erecto, nunca olvidaré tal imagen, un gran pene lindo y con la cabecita rosadita, mi piel se estremeció de la exitación, quería tener ese jugoso pene en mi boca y en mi vagina mojadita.

Comenzó a relatarme una escena donde me encontraba yo con una faldita que solo tapaba mis nalguitas, y el agarrandome por detrás dejandome sentirlo duro y caliente mientras me subia la faldita con ese bulto calientito que sentía en mi trasero. Mas mojada no podía haberme dejado. Me tocaba las piernas con esas grandes manos poniento sus dedos en mi humeda vagina sobre los hilitos que llevaba de ropa interior, y me respiraba en el oido, yo solo me dejaba llevar, y entregandome entera sin dudarlo ni un segundo. Era su cachorra en celo… Yo ya me tocaba entera, manoseandome los pechos, jugando con mis pezones y queriendo su pene dentro de mi. Rapidamente me baja la ropa interior mojadita del jugo de mi vagina estrechita como a él le gustaba, tocandome el culito con sus dos manos y apretando mis nalgas como si fueran cojines, mientras yo me saco la blusa para sacarle todo lo que lleva puesto a él, llevandome rapidamente ese ilustre pene a la boca, porque queria saborearlo, quería saber como sabe antes de sentirlo dentro de mi, el sujetaba mi cabeza con mi cabello enredado en sus dedos, queriendo que se la siga mamando, mas rapido y mas profundo en mi boca, mirandolo a los ojos chupaba ese enorme pene jugoso y él con un rudo quejido y muy masculino disfrutaba verme tragarme su verga, notando que amaba ese pene con el que aun sueño.

Luego de un buen sexo oral y de haber saboreado bien ese pene que me tenía loca, me abrió de piernas para irse directamente a mi vagina, con esa boquita y esos labios ricos que ya me habían besado calientes antes de meterme su pene a mi boca.

Mi semental sabe como darme placer, sentía su lengua saborear mi clítoris, lo besaba, lo amaba, el mejor sexo oral que habia tenido, me vine en solo unos tres minutos con ese rico sexo oral que me hizo. (Mientras yo en mi cama seguía tocandome y lamiendome los pezones)

Me hizo ponerme en cuatro sobre su cama, para abrir con sus dos manos mis nalgas y metermelo entero por la vagina, primero rozó la cabeza con mi clítoris, lo que hizo que me mojara aún mas, y me siga moviendo exitadamente, para lubricarme bien y penetrarme profundamente. Comencé a frotarme el clítoris abriendome de piernas lo mas que pude, deseando con todas mis fuerzas tener a ese hombre conmigo y sentirme suya de verdad.

Primero comenzó a metermelo de a poco, ya que aún yo estaba estrecha y me dolía, pero era el dolor mas rico que he sentido, y pareciera que a él se le ponía mas duro cuando me quejaba de dolor y de placer a la vez. De a poco fue ganando rapidez, porque yo se lo rogaba desesperadamente, el dolor ya había disminuido y solo quería tener mi primer orgasmo con esa verga entrando y saliendo de mi vagina. Después de un rato me puse de rodillas para que el jugara con mis pechos mientras me penetraba como un perro loco desesperado, y yo mientras me entregaba toda y gemia de infinito placer. Me apretaba los pechos con sus masculinas manos, jugaba con mis pezones mientras me penetraba, nada mas rico para seguir con mi vagina jugosita, tambien me ponía un dedo en la boca para chuparlo con ganas mientras me seguia metiendo su fierro duro y caliente. Ese gemido que me mata, rudo, muy masculino, y dejando en claro que tiene el poder sobre mi, me exitaba bastante, mientras seguía chupando su dedo comencé a sentir que me venía mientras mi macho me preguntaba entre exitacion si quería que acabara dentro de mi, yo le decía que si con placer, se lo suplicaba, quería sentirlo entero y quería que termine dentro de mi vagina. Me preguntaba ‘te gusta mi pene?’, yo decía ‘me encanta, amo como se siente, tan calientito y duro, ya me vengo’ y el seguía ‘te gusta?, te gusta?’ mientras me venía a gemidos intensos.

Yo ya tenía mis dedos dentro de mi vagina bien lubricadita mientras con la otra mano atendía mis pezones que tambien estaban muy duros. Como deseaba que se haga realidad ese momento tan caliente, excitante, monumental, con ese pedazo de hombre dentro de mi.

Cuando me vine, el ya se había venido, y solo me esperaba a mi. Me dijo ‘acabé dentro de esa rica vagina que tienes, calientita y sabrosa, eres una novata bien perra y caliente, osada y entregada.’

Soñe unos 4 días seguidos con ese hombre que me tiene aún caliente.

As real and as far

Sep 20th @ 3:55pm EDT

Los nervios cosquilleaban en sus estómagos por igual. Se acababan de conocer, y eso no hacía más que aumentar la curiosidad del uno hacia el otro. Habían comenzado a conocerse unos minutos antes en un chat de Internet, e inmediatamente surgió la química entre ellos. Tras unas palabras realmente agradables, inmediatamente ambos supieron lo que iba a pasar después.



Ella tenía 35 años, era morena, y tenía un cabello que llegaba más abajo de sus hombros. Era de estatura media y pesaba... bueno, realmente ella no dijo lo que pesaba ni él lo preguntó, ya que tenía muy claro que ese dato no se le debe preguntar a una dama. Él tenía 32 años y un cuerpo bien acostumbrado a salir a correr cada día. Era fibroso, delgado y pudo presumir de su 1.80 de altura y su 72 kg de peso. Ella no sabía si estos datos eran ciertos o no, pero tras iniciar el coqueteo con él, estaba plenamente dispuesta a descubrirlo.



Ella conectó su webcam y respondió a la petición de videoconferencia que él había enviado. Los segundos que transcurrieron desde que aceptaron la llamada, se hicieron eternos para los dos. En las pantallas de sus ordenadores se abrieron sendas ventanas con una aburrida publicidad que se mostraba mientras se establecía la conexión, y unos instantes después, aparecieron uno frente al otro, separados tan solo por la pantalla del ordenador y 300 km de distancia.



En ambas pantallas no se veía rostro alguno, pero si dos cuerpos. Cada uno estaba cómodamente sentado delante de su correspondiente teclado. Ella llevaba puesto un ligero vestido de verano rojo que le llegaba por la rodilla. Él llevaba una camiseta naranja ajustada y unos shorts azules que demostraban claramente que no mentía en su descripción. Mientras ella fijaba la vista en el cuerpo del otro lado de la pantalla, trataba de imaginar como sería ese torso sin esa camiseta que tan bien le quedaba. Él recorría con la vista el cuerpo femenino que tenía enfrente y descubrió que realmente le gustaba. Le gustaba lo que veía y realmente le gustaba lo que decía. Sin dejar de contemplarse y de disfrutarse con la vista, siguieron hablando en el chat y expresando lo que sentían, creciendo en ellos una excitación que cada vez era más patente en sus cuerpos. Los shorts de él cada vez parecían más abultados, algo que no pasó desapercibido para ella. No pudo ni quiso dejar de mirarlos imaginando cuanto estaba creciendo ese miembro que allí habitaba y que ahora la recibía con una generosa erección. Mientras ella recreaba su vista, sus pezones empezaron también a endurecerse hasta el punto de notarse perfectamente a través del vestido y a través de la cámara, convirtiéndole a él en el hombre más feliz del mundo en ese momento.



La conversación siguió avanzando cada vez más caliente. Ambos demostraron en sus palabras su excitación, ya sin pudor, hablando abiertamente de la pasión que sentían por los cuerpos que veían en pantalla. Cada palabra era una caricia más en sus pieles y una gota más de líquido caliente en sus sexos. Ella, que ya había dejado de escribir y ya solo leía su pantalla, separó las manos de su teclado y comenzó a acariciarse los pechos para disfrute de él y el de ella misma. Los agarraba con ambas manos, los estrujaba, los juntaba y los separaba, todo a través de la fina tela del vestido. Sus pezones a estas alturas ya eran puñales que querían atravesar la tela y llegar al corazón de él.



Él seguía escribiendo mientras miraba, aunque sus manos cada vez estaban más dedicadas a acariciarse para ella. Brevemente regresaban al teclado para escribir un sentimiento, una confesión o un piropo, pero inmediatamente volvían a su cuerpo para acariciar con una mano su pecho por debajo de la camiseta naranja. La otra mano, mucho más atrevida, recorría con el dedo índice toda la longitud de su verga bien erecta por encima de los shorts. Comenzaba en la raíz y lentamente deslizaba el dedo hacia arriba hasta llegar a donde claramente se le marcaba el glande, que a estas alturas debería estar realmente hinchado. Ese movimiento que hacía él con su dedo, la transportaba a ella a un mundo de excitación, donde ya su sexo estaba plenamente invadido por la humedad de su interior.



Ella continuó sobando tus pechos sobre el vestido, agarrándoselos una y otra vez hasta que introdujo una de sus manos por dentro del generoso escote que vestía para por fin acceder a esos pechos deseosos de pellizcos, caricias, de unos labios que los besen y unos dientes que mordisqueen sus pezones. Pero sus manos eran habilidosas y sujetaban los pezones con la presión justa para hacerle sentir esa mezcla de placer y dolor que tanto le gustaba. En su cabeza ya no había juicio alguno, solo instinto, y recurrentemente le venía el pensamiento de ella misma disfrutando con la polla de su improvisado amante.



Según él vio las manos sobando el pecho con esa intensidad, empezó a sobrarle la ropa. Esa mujer le estaba provocando un calor increíble y la camiseta naranja le estaba empezando a molestar realmente. No la soportaba, así que se la quitó de un movimiento rápido descubriendo su pecho, realmente bien formado. Casi con la misma velocidad bajó también sus shorts, que se atascaron torpemente al salir por los pies víctima de los nervios de su propietario. En este momento le hervía la sangre. Solo se imaginaba a él mismo con la cabeza hundida entre esas tetas que tenía delante. Se imaginaba lamiendo, mamando, haciéndolas suyas. Realmente aún no las veía, pero sabía que en el momento de verlas tendría que hacer verdaderos esfuerzos para no correrse presa del morbo.



Cuando ella vio como el se desprendia de su ropa le dio un vuelco el corazón. Estaba ya sudorosa, con las piernas abiertas y el vestido haciendo una precisa curva a la altura de las rodillas que evitaba que mostrara su ropa interior. Una imagen que a él le tenía loco como ella pudo comprobar cuando vio a su hombre de esa noche únicamente con unos escuetos boxer grises de licra. Su verga se marcaba perfectamente desde la raíz a la punta. Era una estaca curvada ligeramente que acababa en una punta de flecha hinchada. Y ella quería esa estaca dentro de su cuerpo. La quería en su boca y la quería entre sus piernas, ensartada en ella hasta la raíz. Era increíble como se ceñía a esos boxer y era más que clara la excitación de él, que alrededor de su glande ya mostraba un circulo de humedad con las primeras gotas de placer que empezaban a salir de su cuerpo. Ella no pudo más con esa visión en sus ojos, fue inundada por el calor y se levantó para sacarse sensualmente el vestido por su cabeza.



Al descubierto quedaron unas maravillosos senos visiblemente excitados. Esos pezones que antes querían atravesar el vestido, ahora quería atravesar la pantalla. Él se moría desde su sillón por chuparlos, tenerlos entre sus labios y jugar con ellos con su lengua. La braguita roja que ella dejó también al descubierto nublaba su juicio. Si hubieran estado compartiendo la habitación, en ese momento se habría abalanzado sobre ella para penetrarla irracionalmente, con locura, sin ser dueño de sus actos. Cuando ella abrió ligeramente las piernas para acariciarse sobre su braguita, dejo ante la vista de él un gran trozo de tela empapada justo a la altura de su sexo. Demasiado para el. A esas alturas ya prácticamente se masturbaba por encima de su boxer. Su polla ya en la máxima longitud era agarrada por una mano a la que poco le importaba la tela que había por medio. La agarraba con decisión y su miembro duro como una piedra se ceñía perfectamente en la licra de la ropa interior. Ella gozaba tocándose mientras observaba la forma de su glande y como muy despacio no dejaba de soltar gotas que mojaban más y más el boxer.



Él no pudo aguantar más ese estado de excitación extrema en el que se encontraba y se deshizo de su ropa interior tan rápido como pudo, dejando a la vista su miembro erecto para deleite de ella. Su tronco era grueso en toda su longitud, pero lo era más aún allá donde nacía, en esa selva de pelo negro y rizado. Esa polla tan apetecible para ella estaba coronada por un glande que la esperaba bien hinchado, y un agujero en su extremo con el que tanto ella como su lengua ansiaban jugar. Mientras él se masturbaba ya sin nada que le molestase, por la mente de ella solo corría la idea de tener esa verga en su boca. Esa polla era suya esa noche, y esa erección le pertenecía, así que estaba loca por dar placer a ese miembro y dárselo ella misma mientras su imaginación volaba.



Mientras él se masturbaba rápidamente, a ella también comenzó a molestarle su ropa interior, por lo que se puso de pie y sensualmente se deshizo de sus braguitas, visiblemente mojadas. La sensualidad se convirtió en erotismo cuando ella dejó ver su monte de venus cubierto de un bien cuidado vello negro, pero el erotismo se convirtió definitivamente en pornografía cuando abrió sus piernas frente a la cámara y con los dedos índice y corazón separó sus labios más externos. Ese coño estaba ávido de esa polla tan dura que aparecía en pantalla. Su clítoris aparecía hinchado y una gota de color blanquecito resbalaba de la parte inferior de sus labios internos para acabar mojando su agujero trasero. Dos dedos de la mano, mojados en su saliva se acercaron a la entrepierna y lentamente se introdujeron dentro de ella hasta tener las 3 falanges completamente en su interior. Esos mismos dedos salieron completamente mojados, resbaladizos en ese elixir que él se moría por saborear, y se pusieron a jugar con su clítoris, haciendo pequeños círculos concéntricos sobre él, primero más despacio y después mucho más rápido.



Mientras él veía esa escena se imaginaba como sería chupar esos dedos y tenerlos dentro de su boca. Mojarlos con su saliva para después dirigirse a su coño, hundir la cabeza en él y beber directamente de la fuente del placer. Mientras le venía ese pensamiento su ritmo se aceleraba. En esos momentos, el movimiento de subir y bajar era realmente intenso y a través de la cámara se escuchaba perfectamente ese sonido acuoso tan característico de aquel que está a punto de derramar su leche. Ella lo escuchaba mientras gemía y aumentaba en consonancia el ritmo de su masturbación. Ahora se imaginaba como apoyada a cuatro patas en la cama, esa polla la penetraba desde atrás. Se la imaginaba saliendo y entrando por completo de ella, notando el roce de cada centímetro al entrar y salir de su interior. Los dos aceleraron más aún el ritmo invadidos por sus pensamientos y la imagen de unos sexos empapados.



Él ya sentía que iba a estallar de un momento a otro. En su mente ya había follado con ella en todas las posiciones posibles y por todos los orificios posibles. Ya solo le quedaba una cosa que hacer y era derramar su placer sobre ella. En su imaginación ya se veía empujando contra ella con fuerza, chocando pelvis contra pelvis, y entrando y saliendo con fuerza de su interior. Se imaginaba ya dentro de ese sexo tan caliente sobrepasando el punto de no retorno, ese punto en el que un hombre sabe que se va a correr y ya no hay vuelta atrás. Aún así se imaginaba a él mismo retrasando ese momento, pensando en que cuanto más lo retardara más placer obtendría, y apurando hasta el último segundo para escuchar y disfrutar cada gemido que ella daba en sus embestidas. Soñaba en salir de ella justo en el momento previo a correrse y derramar todo su semen sobre el coño tan mojado del que había salido instantes antes.



Justo cuando estaba a punto de correrse concentrado en ese pensamiento, un gemido ahogado le llegó por los altavoces del PC, mientras el cuerpo de ella comenzaba a moverse espasmodicamente al ritmo de sus gemidos. Ella se estaba corriendo para él, entregada por completo y ofreciendole todo su placer. En ese momento él no aguantó más y rápidamente, al presenciar el orgasmo que ella le regalaba, movió su pelvis hacia arriba, brotando de su glande un chorreón de leche templada que le llegó a la altura de pecho. Inmediatamente después y acompañado de un grito, otro chorro de semen con ya menos fuerza salió de su polla y aterrizó sobre sus abdominales dejándole ya completamente rendido. Pequeñas gotas siguieron brotando de su interior y cayeron sin fuerza ya sobre su ombligo.



Ella poco a poco fue abandonando sus espasmos quedando rendida sobre el sillón mojado, con las piernas abiertas y su sexo goteando. Los pliegues de sus labios tras el orgasmo a él le seguían excitando y podría haber seguido masturbandose para ella solo con esa visión ante él. Sin embargo lentamente su miembro comenzó a perder esa dureza que le había acompañado durante los últimos instantes y ahí quedó él ante ella, tumbado y deshecho en su sillón, con su torso empapado en semen para deleite de ella. Estuvieron unos instantes mirándose sin decir nada, sin escribir nada, simplemente contemplando sus cuerpos después de la batalla y sintiendo la intensidad con la que lo había vivido. Esos momentos posteriores se hicieron interminables porque ninguno de los dos querían que acabaran, pero a estas alturas ellos ya sabían que ese no sería su ultimo orgasmo juntos.

and take my sister

Sep 20th @ 3:52pm EDT

Esto comenzo un 20 de mayo para ser exactos, bueno como todo fin de semana llege ala casa de mi novia toque la puerta y me abrio mi " futura suegra" y ya la salude y entre y me sente en la sala a ver un programa tan aburrido que veia mi cuñada (sarahi asi se llama tiene unos 25 años y es una tipa que uff esta excelente de sus senos y culito grande), mi suegro y suegra, pero mi novia no estaba andaba dejando un pago en una tienda yo iba a acompañarla a eso pero se adelanto para tener un poco mas de tiempo a solas, bueno mis suegros se tuvieron que ir a un mandado a casa de un hermano de mi suegro, total me dejaron a solas con sarahi que si no habia un problema total estuvimos platicando de su solteria, de varias cosas de que como iba cn yareli que si ya abiamos tenido sexo alo que le dije que no, me fui a la cocina por un vaso de agua alo que ella llego atras de mi yo tome un vaso le ofreci y ella dijo que estaba bien me sente en la cocina en el comedor y ella igual ella me sonreia con una sonrisa yo digo que de morbo al igual que yo tambien, ella jugaba con sus piernas curzandolas moviendolas y ese dia ella llevaaba una falda asta las rodillas que uff se veia de maravilla, derrepente se pone de pie y empieza a jugar con su falda subiendola hasta a mediados de su muslo, me dijo eit morboso mirame alos ojos mis piernas no! pense que estaba jugando o enfadada, alo que derrepente tiro algo de adrede se agacho poniendome su culazo enfrente de mi cara se levanto y me miro con morbo y mi polla estaba a estallar, se acerco ami me pregunto mira mi falda y puso su pierna sobre mi bulto, se fue acercando acia quedar cara con cara y me respondio con un gran beso jugamos con la lengua ambos asi duramos mas o menos 3 minutos, se levanto de mi y se fue alas escaleras acia su cuarto durante el camino se levanto la falda enseñandome su tantiguita de hilo dental asi que pense me dejo con todo esta calenturienta y la segui asta su cuarto alo que ella me vio y me dijo pasa ella se recosto sobre su cama y yo en su sofa pequeño que queda alado de su cama ella estaba boca abajo alo que levanto sus pies y se quito sus tacones que pies tan mas deliciosos, ella se puso de cuatros otra ves poniendome su trasero en mi cara diciendo: anda aprovecha toca mi trasero que crees que no te e visto follar con mi hermana y mirarme con esos ojos de guarro, lo toque y aproveche para bajar el ciper de esa falda se deshizo de su falda quedando en una blusa naranja sonriendome se quito su bluza dejando sus pesones al aire y despues me dijo te toca ati me beso con un gran beso y desaciendome de mi ropa quede desnudo en su cama y se subio por encima de mi y me dio un gran beso despues de eso bajo lentamente a mamarme mis bolas jugando con ella durante unos 15 minutos, despues de eso asi acostado sobre su cama me dijo: aver si es cierto mi hermanita dices que tienes una polla excelente y sabes usarla my bien se sento sobre de ella lentamente, aumentando la velocidad y gimiendo como toda una putaa !! me decia no pares, quieeero maas de esa polla asi sigue asi que casi temino pero yo termine primero que ella y ella gritaba me vengo me veeeeengo!!!!!! y salian chorros de todo el orgasmo que tuvo, despues de averme venido 3 veces dentro de ella, se bajo y me empeso a aser una gran rusa con sus tetas acabando esto se detuvo y empeso a masturbarme y gritando dame mas leche hijo de putaa!! qieeero leche que estos senos tan hambrientos y sas que le salto toda mi leche en su cara! despues de eso terminamos los dos exaustos alo que me fui a la bañera junto con ella y alli tambien tuvimos sexo en la bañera que es lo mas rico del mundo!!....

Bueno han pasado casi 4 meces de follarme a mi cuñada que gracias a dios no quedo preñada, mi novia no se entero ese dia llego como 2 horas despues que acabe cn sarai, bueno yo y sarahi quedamos en que se repitiria cada que estemos solos en casa, ella no quiere que page un hotel,departamento, etc, pero eso si tenemos nuestros grandes fajes roses de sus nalgas con mi bulto acariziamiento de senos entre otras cosas.... tome las fotos de evidencia despues las subo por si creen que es fantasia o inventado ¬¬

The school bully

Sep 14th @ 3:09pm EDT

Siempre he dicho que lo que más me gusta de hacer teatro son los aplausos. Hoy no es diferente: cuando terminamos la última canción, se encienden las luces y empiezan los aplausos, la ovación del público me pone los pelos de punta.

Claro que hoy tengo un motivo especial. Marcos está entre el público, sentado en primera fila, aplaudiendo a rabiar. Aún no puedo creerme que hace apenas unas horas mi polla estuviera inyectando una cantidad desmedida de esperma dentro de su apetitoso trasero (técnicamente había un condón entre medias, pero bueno). Aún no puedo creerme que por fin me haya acostado con el primero y principal de mis mitos sexuales dela adolescencia. Aúnno puedo creerme que Marcos, el matón de la clase, el malote, el hetero que intentó hacerme la vida imposible, me estuviera rogando hace sólo unas horas que por favor le follara más fuerte.

En realidad, la presencia de Marcos entre el público no hubiera bastado para ponerme los pelos de punta… otra cosa quizás, ¿pero los pelos? No. Lo que me pone los pelos de punta es que, sentado a su lado y aplaudiendo con idéntico entusiasmo, está mi novio.

Recapitulemos. Aún estábamos Marcos y yo en su cama, retozando con nuestros cuerpos sudorosos, cuando mi novio me llamó por teléfono. ¿Tienen los novios una capacidad especial para oler los cuernos? En cualquier caso, me avisaba que iría a verme al teatro con una amiga suya. Fenomenal. Yo, no queriendo romper el momento, le dije a Marcos que era una llamada de trabajo. Craso error, porque un par de horas después, cuando yo ya conducía a toda leche hacia el teatro, Marcos me había llamado para anunciarme que acababa de comprar una entrada de primera fila para verme en el teatro, interpretando (o perpetrando, según el crítico) un osado Simba en la producción española de El rey león.

Ahora me toca comerme el papelón: mi novio, su amiga Maripepi o algo similar y Marcos, los tres ansiosos de salir a tomar una copa conmigo.

Terminan los aplausos, y cuando llego al camerino observo que los tres me están esperando allí. Resulta que Maripepi se llama Gemma, después de todo, para gran cabreo de mi novio que me ha hablado de ella cientos de veces. Hoy no hay adolescentes pidiendo autógrafos (ya sólo los gustan los cantantes yankis prepúberes, parece ser), así que en cinco minutos estoy cambiado y listo para entonar el ave Caesar, morituri te salutam…

- ¿No os he presentado, verdad? – digo, mientras vamos de camino al bar de al lado del teatro -. Marcos, éste es mi novio Javier. Javier, Marcos es un antiguo compañero del instituto…

- ¿Es el Marcos del que me has hablado? – pregunta mi novio con su angelical inocencia.

- Supongo que te habrá dicho que era un cabronazo con él – ríe Marcos -. Ahora creo que me he convertido en una persona normal.

- ¿Entonces es verdad que eras el malo de la clase?

- Y tanto… suspendía todo, le daba balonazos a los pequeños, fumaba a escondidas… hasta le di una hostia a tu novio una vez que quiso chupármela, ¿te acuerdas?

Yo empiezo a palidecer por momentos. Maripepi pone cara de estupor, pero Javier (que ha oído la historia de Marcos con todas sus derivaciones cientos de veces) mantiene el tipo y consigue escudarse tras su sonrisa.

- Éste es el bar donde venimos siempre – digo, tratando de cambiar de tema -. Así podéis picar algo. Yo tengo el estómago cerrado.

- Qué gilipollas somos de críos, ¿eh? – Marcos sigue a lo suyo -. La de veces que me la he machacado después pensando en esa mamada frustrada. Algún día me la tendrás que hacer, ¿no? Prometo no pegarte esta vez.

- ¿Entonces eres gay? – pregunta Javier.

- No lo sé – contesta Marcos -. Bisexual, tal vez.

- ¡Qué bien, hay una mesa libre! – exclamo yo -. Vamos. Maripepi, recuérdame a qué te dedicas…

- Me llamo Gemma y estoy en el paro.

La noche continúa con similares niveles de surrealismo. Cenamos (ellos cenan, yo bebo cerveza) mientras Marcos cuenta el tercero y último de nuestros encuentros sexuales de adolescencia con todo lujo de detalles. Pedimos una copa. El vodka con naranja se me sube rápido a la cabeza mientras Marcos continúa hablando de cómo siempre se ha arrepentido de no haberme contado sus verdaderos sentimientos en el instituto. Yo le doy patadas debajo de la mesa, pero nada. Al final, presa del frenesí, doy un puntapié tan fuerte que hierro el tiro y golpeo a Maripepi en la espinilla.

Cambiamos de bar. Maripepi, Dios la bendiga, se marcha. Uno menos.

Javier, Marcos y yo nos dirigimos a Chueca. Ellos dos van cogidos del brazo, cotorreando sin parar, mientras yo simulo atender importantes asuntos en el móvil. Nos metemos en un antro, en Longplay o algo así. Más vodka con naranja quizá consiga que la noche pase antes…

- ¿Cómo te vuelves a casa, Marcos? – pregunto, a modo de indirecta.

- Me pillaré un taxi, no te preocupes.

- ¿Entonces aún no has tenido ninguna experiencia sexual con otro tío? – le pregunta Javier a Marcos -. Aparte de las tres del instituto, quiero decir…

Marcos me mira con los ojos iluminados por el alcohol y yo siento que mi escroto se empequeñece de repente.

- Sólo una. Una pasada, la verdad, no puedo creerme lo que he estado perdiéndome todos estos años.

- ¿Y eres activo o pasivo? – pregunta Javier.

Yo tengo un buen trago de bebida en la boca y lo escupo con un estruendoso ataque de tos. ¿Javier se ha vuelto loco? ¿O lo está haciendo a propósito? ¿Sabe lo que ha ocurrido esta tarde y quiere torturarme? Me excuso y me voy al baño. Un poco de agua en la cara me hará bien. Diré que estoy cansado, que mañana tengo función otra vez y que necesito dormir. Esto es demasiado para mí.

Cuando vuelvo, me encuentro a Marcos y a Javier dándose el lote. Flipo tanto que por un instante me pregunto si he tomado alguna droga y no me acuerdo. No se limitan a besarse: Marcos ha metido ambas manos debajo de la camisa de mi novio y le soba los pezonas, mientras Javier masajea el paquete de mi amigo con sus dedos expertos. Cuando me vez aparecer, se apartan el uno del otro. Marcos clava sus ojos en mí y se marcha al cuarto.

Javier se me acerca con su rostro beatífico, me sonríe y me dice:

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